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Advertencias sobre prebendas laborales en Emcali tienen más de 20 años

Tal vez no exista en Colombia una empresa viable, y muchos menos competitiva, donde sus trabajadores reciban en promedio más de 24 mesadas al año, como ocurre con las Empresas Municipales de Cali, Emcali.
Algunas de esas cifras fueron reveladas recientemente por el alcalde Maurice Armitage, quien cuestionó los privilegios exagerados que reciben los trabajadores de la empresa. “Soy de los que pregono que a la gente hay que pagarle bien y que los empleados tengan prerrogativas, pero no tantas como las que tienen los señores de Emcali”. Lea también: Las prebendas laborales que Armitage quiere desmontar en Emcali

Si bien sus declaraciones generaron revuelo, al leer las convenciones colectivas de trabajo se advierte que el Mandatario se quedó corto en sus denuncias. Porque pese a la crisis que atraviesa Emcali, a los salarios de los empleados se les suma cinco primas extralegales, cesantías retroactivas, subsidios de toda índole y otras bonificaciones para directivos sindicales.

De acuerdo con las cifras conocidas por El País, esos beneficios extralegales generan un factor de incremento salarial promedio de 2,16. Es decir, el empleado del salario más bajo recibe como aseador un pago básico de $1.960.000 cada mes y con los beneficios extralegales su salario promedio queda en $4.233.600.

En el caso de empleados administrativos o nivel operativo I, que tienen una remuneración de $7.308.000, su salario promedio con las prebendas logradas en el pacto colectivo de trabajo se ubica en $15.785.280.

Y aunque no existe nada ilegal en las conquistas laborales de los empleados de Emcali, aseguran expertos que la realidad de la empresa y del mercado de los servicios públicos en Colombia pueden llevar a la liquidación de la misma en el mediano o el largo plazo.

Sobre todo porque con la libre competencia, Emcali perdió el monopolio en servicios públicos y se hace insostenible, por ejemplo, que sus trabajadores oficiales (sindicalizados y cobijados por convención colectiva) reciban seis primas anuales: prima de junio, de Navidad, prima semestral extralegal de mayo y de Navidad, prima de vacaciones y la de antigüedad.

Lluvia de conquistas

Otros de los beneficios que tiene el 72% de los empleados de Emcali es el régimen de cesantías retroactivas. Con esta prerrogativa, se liquidan las cesantías, sin importar los años, con base en el último promedio salarial. Por este concepto debió pagar Emcali en el 2016 más de $1.700 millones.

La prima de antigüedad también se ha desbordado. Con 7 años de servicio esa prima equivale a una quincena y desde los 13 años se convierte en una mesada más por año. Después de los 20 años de servicio equivale a 53 días de sueldo; es decir, dos mesadas más.

Pero ningún beneficio es tan oneroso y apetecido como las becas educativas para empleados, sus hijos y cónyuges. Emcali asume la totalidad de los pagos desde preescolar hasta doctorado. Incluso para estudiar varias carreras en la universidad que elijan y en algunos casos en el exterior.

Tanto, que el 50% de la planta laboral de Emcali la conforman trabajadores de más de 50 años y muchos no se pensionan para extender el beneficio de la beca a sus nietos.

Se suman a esas gabelas otros incentivos como odontología, pago de medicamentos no POS, medicina alternativa, atención médica domiciliaria, sillas de ruedas, camas hospitalarias y préstamos para compra de vivienda a bajo interés.

“Lo irónico es que pese a todos los incentivos que les da Emcali a sus empleados, ni así quieren trabajar. Sé de casos donde el empleado registra su ingreso y luego se va, hasta en carros de la empresa, para su casa o a atender asuntos personales. Y ni hablar de los directivos sindicales que ni van a trabajar”, indicó bajo reserva de su identidad un exgerente de Emcali.

Anteriores gerentes permitieron que cada sindicato de Emcali reciba 12 permisos permanentes. Es decir, los dos sindicatos principales tienen 24 personas que reciben sus salarios y llevan varios años sin ir a laborar.

Pero además de que gozan de salarios altos, indemnizaciones, cesantías retroactivas y todas las primas de los demás trabajadores, reciben también una adición salarial por la actividad sindical que realizan.

Ese sueldo especial se liquida sumando su salario básico con cuatro salarios mínimos convencionales vigentes (el salario mínimo convencional para el 2017 es de $1.106.600). Así las cosas, el salario promedio de los dirigentes sindicales de Emcali puede ir entre $10 millones y $16 millones.

Más que advertidos

Si bien el tema de las prebendas fue advertido hace poco por el alcalde Armitage, desde hace dos décadas sonaron las alarmas en Emcali.
Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (2013), que intenta explicar por qué dos empresas similares como Empresas Públicas de Medellín y Empresas Municipales de Cali “tomaron rumbos tan distintos”, responsabiliza de ello no solo a la politiquería y la corrupción, sino al tema laboral y pensional en Emcali.

En 1996, dijo el BID basado en cifras de Planeación Nacional, “en Emcali el salario mínimo era un 73% más alto que el salario mínimo vigente; el salario promedio, superior en un 170% al promedio del país y la mesada media de los pensionados por la Empresa era más del doble del promedio de la de los pensionados del Seguro Social (ISS)”.

Concluye el BID que “Empresas Públicas de Medellín es la cabeza del mayor grupo empresarial de servicios públicos domiciliarios en Colombia, con presencia en varios países de América Latina; mientras Emcali está confinada al mercado de su ciudad”.

Si bien la culpa no es toda de los beneficios laborales, las diferencias entre una empresa y otra salta a la vista al revisar las convenciones colectivas.

Mientras Emcali ofrece seis primas anuales, EPM solo ofrece prima de servicios, de vacaciones y de Navidad. En cuanto a estudios, el valor máximo que pagará EPM en el 2017 para posgrado y maestrías será de $1.907.979 por semestre; entre tanto Emcali otorga becas hasta por $28 millones para una sola persona en un semestre.

Solo en el 2016, el presupuesto para los beneficios convencionales de los trabajadores fue de $25.081 millones. Para el presente año quedó establecido que Sintraemcali recibirá por aportes convencionales $13.035 millones y la USE obtendrá $11.630 millones.

El resultado es que en el 2016 EPM transfirió cerca de un billón de pesos para inversión social en Medellín, mientras Emcali lleva varios años sin generar un solo centavo a la ciudad.

Y aunque los sindicatos aseguran que tema laboral no afecta tanto como la corrupción y el clientelismo, los analistas coinciden en que el futuro de la empresa depende en buena medida de ajustar las convenciones colectivas a la realidad del mercado.

Ventajas

Para efecto de jubilación, Emcali no puede descontar el tiempo concedido por permisos sindicales.

Emcali debe otorgar 688 días anuales de permisos sindicales para capacitar a sus afiliados, de acuerdo con la convención de la USE.
Mientras Empresas Públicas de Medellín ofrece dos y tres días de permiso por calamidad, en Emcali son 5.

Según el principio de favorabilidad, todos los empleados de Emcali se favorecen de los mayores beneficios de las distintas convenciones colectivas.

Todas las mujeres de Emcali tienen derecho a dos días de permiso anual en el tiempo que ellas estimen.

Emcali tiene 3682 jubilados y la empresa debe asumir los pagos totales de 380 de ellos.

Empresas antioqueñas le están apostando a prestar servicio de energía y acueducto en la ciudad, lo que agravaría la situación de Emcali.

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