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Partido de Vargas Lleras requiere un verdadero Cambio Radical

Las dos o tres semanas de descanso que se tomará el exvicepresidente Germán Vargas Lleras antes de anunciar oficialmente su aspiración presidencial serán determinantes no solo para ‘recargar baterías’ sino para perfilar la estrategia que utilizará su colectividad de cara a las elecciones parlamentarias presidenciales del año entrante. Lea también: ¿Se acerca el fin de Cambio Radical?

Esa estrategia comenzó hace ya varias semanas cuando dejó el cargo como director del partido el representante Rodrigo Lara, quien ahora aspira a la Presidencia de la Cámara de Representantes.

Pero elegir a su sucesor no fue tarea fácil, no solo por las pujas internas sino también porque ninguno de los nombres propuestos concitaba el consenso.

Al final, y muy a pesar de algunos dirigentes, la dirección del partido de Vargas Lleras le fue encomendada a uno de sus alfiles que goza de prestigio: Jorge Enrique Vélez, el exsuperintendente de Notariado y Registro, quien se convirtió en una de las pocas fichas de Cambio Radical para mostrar.

Como buen paisa, Vélez dice: “Me gustan los chicharrones” y este no es la excepción, pues cualquiera pensaría más de una vez antes de aceptar medírsele a la titánica tarea de dirigir un partido político que en apenas una década ha perdido casi la mitad de la representación popular que tuvo en el 2006 y que honraba su propio eslogan: ‘Cambio Radical, el poder de las mayorías’.

Pero en la década pasada, por cuenta de la llamada parapolítica, Cambio Radical, al lado del Partido de Integración Nacional (PIN), fue una de las casas políticas más golpeadas.

Y, para rematar, de sus elegidos en los comicios territoriales de 2015, cinco han tenido que dejar el cargo por diferentes razones: tres gobernadores (Francisco ‘Kiko’ Gómez y Oneida Pinto, de La Guajira), y Manuel Carebilla Cuéllar, del Amazonas, y los alcaldes Fabio Velásquez (Riohacha) y Benjamín Socadagui (Arauca).

De ahí que en los mentideros políticos digan una y otra vez que el partido vargasllerista ‘está desbancando’ el nada honroso primer lugar que por años tuvo el PIN en cuanto a dirigentes cuestionados.

A lo anterior se agrega que Vargas Lleras, a pesar de ser el funcionario que transformó el sector de transporte e infraestructura del país en las últimas décadas, para lo cual durante casi siete años tuvo a su disposición una chequera de más $30 billones, es también el líder político con la más alta imagen negativa de los últimos años.

De acuerdo con la última encuesta de Gallup, la imagen favorable de Vargas Lleras bajó de 61 % en enero a 40 % en marzo, mientras su imagen desfavorable aumentó de 24 % a 44 % en el mismo lapso.
Son, en concreto, algunos indicadores que hacen repensar a la dirigencia de Cambio Radical en replantear no solo su propio eslogan sino su estrategia de campaña, pues es un hecho que con el viento de frente el partido del exvicepresidente de la República tiene que someterse a todo un proceso de reingeniería.

Avales, política de Estado

De las cosas que más daño le han hecho a la política colombiana en general, y a Cambio Radical en particular, ha sido la entrega de avales. Para la muestra, esta colectividad decidió hace años que los avales los entregaría cada directorio regional y no su dirección nacional.
Por eso, el partido de Vargas Lleras buscará una especie de acuerdo político para ‘blindarse’ de nuevos escándalos con sus candidatos en las elecciones de 2018.

En ese sentido, el analista Pedro Medellín Torres agrega que cualquiera que sea el mecanismo que se defina para la entrega de avales a las parlamentarias “se requiere que sean listas únicas, sin voto preferente, pero encabezadas por alguien de peso”.

Para este observador, “si a Cambio Radical le va bien en las elecciones de Congreso, a Germán Vargas le irá bien en las elecciones presidenciales”.

Por ello, Vélez no duda en adelantar que “vendrán sorpresas muy creativas, son cosas muy distintas a las que se hacen hoy en los demás partidos políticos en Colombia”.

Candidato por firmas

Expertos consultados consideran que a Vargas Lleras le “ha hecho daño” su cercanía al presidente Juan Manuel Santos, quien goza hoy de uno de los índices de favorabilidad más bajos de las últimas décadas.

Si bien como vicepresidente respaldó, casi a regañadientes, la política de paz del Gobierno y las negociaciones con las Farc, su bancada parlamentaria ha sido de las más críticas frente a la implementación de los acuerdos, en especial la creación de la Justicia Especial para la Paz.

Ahí, justamente, es donde estaría la clave del futuro aspirante presidencial. “Germán Vargas tiene que sopesar muy bien si como candidato seguirá apoyando el proceso de paz para congraciarse con los partidos de la Unidad Nacional o toma distancia para acercarse al uribismo”, señala el catedrático Ancízar Marroquín.

El académico sostiene que Vargas Lleras también deberá definir si busca una coalición con otras fuerzas políticas o si se presenta por firmas ciudadanas, debido al mal momento por el que atraviesa su propia colectividad.

“Un movimiento cívico es la mejor salida que tiene Cambio Radical en este momento, porque la participación ciudadana permite renovar al partido y le da una oportunidad de limpiar esa naturaleza clientelar con que hoy se le identifica”, señala Medellín.

En lo que no existe claro consenso entre los expertos es qué hará Germán Vargas Lleras para recomponer su imagen de persona de carácter fuerte y posiciones inmodificables. De hecho, el episodio del ‘coscorrón’ a uno de sus escoltas parece haberle pasado factura en la última encuesta de Gallup.

El problema radica en que enesos temas, que corresponden a la personalidad del personaje, nadie se atreve a opinar. Y cualquier decisión tiene riesgos: si morigera su carácter, pueden tildarlo de impostado, y si lo mantiene, lo pueden sindicar de arrogante.

Historia de la colectividad

El Partido Cambio Radical se creó a finales de la década de los 90 (1998) y en su fundación participaron liberales exgalanistas que se apartaron del Partido Liberal.

Ese año respaldaron la candidatura de Alfonso Valdivieso, quien luego declinó. También participaron en las elecciones al Congreso de la República y obtuvieron dos escaños en la Cámara.

Cuatro años después apoyó como candidato presidencial a Álvaro Uribe Vélez y, tras la victoria de este, formó parte de la coalición de Gobierno. Hoy está en la Unidad Nacional que apoya al presidente Juan Manuel Santos.

En 2004, el senador Germán Vargas Lleras, de Colombia Siempre, llegó a Cambio Radical en compañía de Germán Varón y otros líderes de ese movimiento, que se integró al partido. Entonces Vargas Lleras fue elegido como jefe de Cambio Radical.

En las elecciones al Congreso, en el 2006, el partido se erigió como una gran fuerza política, al lograr 15 senadores y 21 representantes. Germán Vargas fue el más votado al Senado.

Este partido fue uno de los más afectados por la parapolítica, pues siete congresistas fueron detenidos. Luego muchos de sus dirigentes se pasaron al Partido de la U. Hoy tiene 9 senadores y 16 representantes.

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