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¿Usar manos libres reduce el riesgo de accidentalidad?

De acuerdo con un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el riesgo de sufrir un accidente es cuatro veces mayor cuando el conductor hace uso del celular mientras guía un vehículo.

A propósito de lo anterior es preciso aclarar que aunque el uso del sistema manos libres por parte de los automovilistas reduce la posibilidades de sufrir un accidente hasta en un 20%, este porcentaje resulta ínfimo, si se tiene en cuenta que la distracción causada por hacer una llamada por celular, así sea con manos libres, aumenta en un 85% las probabilidades de verse envuelto en un lamentable accidente de tránsito. 

Para darse una idea de lo peligroso que es el uso del manos libres al conducir basta con mencionar que usar este sistema es tan o más riesgoso que conducir en estado de ebriedad. Así quedó demostrado en los estudios de la Organización Mundial de la Salud, que pudo constatar que durante una conversación por celular con manos libres un conductor pierde hasta un 80% de su capacidad de reacción.

Como si fuera poco, estos mismos estudios dejaron claro que quien conduce hablando por manos libres no percibe lo que ocurre en su entorno y deja de procesar hasta el 70% de la información visual requerida para conducir de forma segura.

Algo parecido o peor ocurre con aquellos conductores irresponsables que se dedican a ‘chatear’ mientras conducen.

Lo primero que genera esta mala práctica es la pérdida del control vehicular, originada por tener solo una mano en el volante y no las dos como es mandatorio.

Aunque parezca mentira, al escribir un corto mensaje de texto un conductor se distrae por completo durante 3 segundos, que resultan eternos si se tiene en cuenta que durante ese lapso se recorren 60 metros totalmente a ciegas, marchando a 50 kms/h o 180 metros si el mensaje se escribe en carretera a una velocidad de 90 kilómetros por hora.

Por obvias razones, los riesgos de sufrir un accidente se multiplican de manera radical bajo estas condiciones.

De otra parte, hay que mencionar otras distracciones que reducen la concentración y capacidad de reacción del conductor, tanto como una llamada o chat por celular. Entre las distracciones más frecuentes figuran las discusiones entre el conductor y sus acompañantes, la rabia al volante, mirar videos, maquillarse, leer y los problemas traducidos en estrés que causan la desatención de quien gobierna un vehículo.

Por estas razones de vida, los conductores deben dejar atrás los malos hábitos de conducción reseñados y dedicar toda su capacidad mental y concentración exclusivamente a la tarea de conducir.
Recuerde que la seguridad del conductor y de los pasajeros siempre será la prioridad, por encima de cualquier consideración.

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