contenido premium
El decálogo para que los videojuegos no sean un lío de familia

El decálogo para que los videojuegos no sean un lío de familia

Nos gusta jugar. Según la ‘Agencia internacional de inteligencia de mercado de videojuegos y aplicaciones móviles’, en Colombia 3.5 millones de personas son consumidores frecuentes de consolas; algo así como la población de una ciudad como Cali.

Una buena parte de esos consumidores están entre los 25 y los 35 años; la generación de la década del 80 que creció con un Nintendo Nes equipado con Mario Bros y una pistola para cazar patos ahora trabaja, luego, tiene capacidad adquisitiva para comprar.

Eso en parte explica por qué la industria de los videojuegos es una de las más exitosas en el mundo actualmente, casi tan lucrativa como el cine.

Según la Asociación de Software de Entretenimiento (ESA, por sus siglas en inglés), el mercado de los videojuegos mueve un promedio de $230 millones de dólares cada año y ello tiene otras explicaciones.

Escritores tan reputados como el español Juan José Millás consideran que esa mezcla de cine, cómic, música, pintura y novela que confluyen en una buena parte de los videojuegos los convierten en el “formato del futuro”, una forma del arte.

Una en la que no solo nos cuentan historias: las protagonizamos. Con los videojuegos podemos ser lo que nunca seremos: futbolistas, dioses, luchadores, soldados, pilotos, boxeadores, tenistas, fontaneros, magos, androides y un millón más de posibilidades, ahora, en 4k y realidad aumentada.

Las consolas, desde luego, reportan ventas que se cuentan así, en millones. En su momento, la PlayStation 2 distribuyó 157 millones de unidades; la WII, de Nintendo, vendió 101 millones; PlayStation 4 ya supera las 70 millones de consolas vendidas; Xbox One ronda los 35 millones y la nueva Switch de Nintendo 18 millones en apenas año y medio. La industria no se detiene.

Lea también: '¿Amante de los videojuegos?, Colombia cada vez más cerca de los 'eSports' profesionales'.

Cada mes de hecho hay un gran lanzamiento de algún videojuego. Este año, para nombrar algunos, están God of War, Detroit: Become Human, Far Cry 5, State of Decay 2 y los que faltan para el segundo semestre: Battlefield V, Spider-Man, Octopath Traveler, CoD: Black Ops 4, Fifa 19, Pes 19, Red Dead Redemption 2, The Last of Us 2, la mayoría protagonistas del E3 que se desarrolla este fin de semana en Los Ángeles, la feria de videojuegos más importante del mundo.

En otras palabras, no hay tiempo para jugar todo lo que sale. Y sin embargo algunos lo intentan, algunos se enganchan a juegos durante meses, con las respectivas repercusiones.

Por ello, consultamos a expertos como el diseñador de videojuegos Javier Velásquez, la psiquiatra especialista en adicciones Delia Hernández, el profesor del Instituto de La Familia de la Universidad de La Sabana Juan Camilo Díaz, además de diversos estudios, y elaboramos el decálogo ‘gamer’ para que a tanto padres como jugadores no se les convierta este hobby en un problema. Y en cambio le saquen provecho.

El síndrome de Diógenes

El síndrome de Diógenes es un trastorno del comportamiento que se caracteriza, entre otras cosas, por acumular grandes cantidades de objetos inservibles o que jamás se van a utilizar. El Youtuber español Jota Delgado aplicó el concepto a los videojuegos en uno de sus videos.

Él mismo dice padecer el Síndrome de Diógenes ‘Digital’. Consiste en acumular grandes cantidades de videojuegos gracias a las ofertas de plataformas como Steam– se pueden conseguir títulos triple AAA desde 3 dólares – y sin embargo no jugarlos por falta de tiempo, o de interés, o de lo que sea. El caso es que el gamer acumula y acumula juegos gracias a estas ofertas, (a veces se regalan los juegos si se cumplen ciertas condiciones) y por otro lado adquiere y adquiere títulos nuevos, y al final se abruma: tiene tantos videojuegos que ni siquiera sabe cuál elegir.

El gamer siente que no da abasto, por lo que algo como jugar que se hace supuestamente para divertirse, olvidarse por un rato de los problemas, se convierte en uno más. La recomendación, entonces, es establecer normas o estrategias para evitar que esto ocurra. Por ejemplo, no comprar un nuevo juego hasta no terminar el que se tiene. Es una manera de desprenderse de una necesidad generalmente autoimpuesta pero innecesaria: suponer que se debe tener lo último que ha salido, querer abarcarlo todo.

Además, si el gamer se toma su tiempo para terminar los juegos que ya posee, a la hora de comprar otros lanzamientos se ahorrará un buen dinero. Generalmente los títulos recién salidos al mercado comienzan a bajar de precio después de tres meses desde su salida.

Dé ejemplo

Los hijos tienden a imitar a sus padres. Así que el ejemplo es una de las herramientas infalibles a la hora de educar. De ahí que, para esperar de los niños y adolescentes un uso responsable de consolas y videojuegos, padres y adultos deben dar ejemplo con todo lo demás: el celular, la televisión, las tabletas. La autoregulación es algo que se debe saber enseñar. Los especialistas consultados para este decálogo coinciden por cierto en que no se debe asociar el uso de los videojuegos por parte de los niños a un premio por haber cumplido con los deberes.

Si se hiciera eso es como decirle al menor: debes hacer lo que te corresponde solo si hay un premio al final, un regalo, lo que a la larga no le ayuda a ser autónomo y a saber regularse. ¿Qué pasa si el adulto no está en casa para dar ese premio?, se pregunta Javier Velásquez.

El profesor Juan Camilo Díaz recuerda que cumplir con los deberes tiene de por sí un premio: estudiar es beneficioso, comer bien es beneficioso, visitar a la familia es beneficioso...

La diversión no es solo videojuegos

Los videojuegos son divertidísimos – incluso se pueden compartir en familia - pero no deben ser la única opción para entretenerse. A los niños y adolescentes, dice la psiquiatra Delia Hernández, se les debe ofrecer otras actividades igual de seductoras y retantes como el cine, como los paseos familiares, como el deporte que evita otro de los riesgos de excederse en horas, durante años, con una consola: el sobrepeso.

El profesor Juan Camilo Díaz recomienda, a propósito, estar atentos al comportamiento de los menores en ese aspecto: “Si pasan mucho tiempo sentados frente al videojuego, si lo primero que hacen al levantarse o al llegar a casa es prender la consola, o si sienten irascibilidad cuando se les dice que no pueden jugar por algún motivo, o se muestran ansiosos en una visita familiar porque no están con los videojuegos, quizá hay un problema. En ese caso habría que acudir a un especialista para corregir a tiempo la situación”.

No responder jamás a los trolls

Si los juegos nos atraen tanto en una buena parte se debe a que los podemos jugar en línea, lo que nos da la oportunidad de competir con amigos o con jugadores de todo el mundo así estemos solos en casa. Pero eso con- lleva algunos riesgos, por supuesto.

Tanto niños como adultos permanecen expuestos a desconocidos, y entre ellos, trolls. Son aquellos jugadores que envían insultos con la intención de generar algún conflicto. O de asustar a los niños; o - se han dado casos - obtener de ellos información confidencial como los números de las tarjetas de crédito de los padres. O incluso los citan en algún lugar de la ciudad.

También están los que se conocen como ‘niños rata’: pequeños que juegan videojuegos para adultos y se pasan insultando a los otros competidores. Por ello la recomendación es acompañar a los menores y conocer la gente con la que se relacionan en línea y los mensajes que se envían. Y jamás responder un insulto, dice Javier Velásquez.

Establezca normas

Las normas, dice el profesor Juan Camilo Díaz, no coartan la libertad; la organiza. Por ello es importante acordar en casa el tiempo de uso de los videojuegos, los horarios, y las consecuencias de no cumplir esos acuerdos.

Los videojuegos, si se utilizan de manera regulada, tienen ventajas como la garantía de que niños y adultos se diviertan en espacios tan seguros como la propia casa. Además, según estudios como el ‘Safer Children in a Digital World’, los videojuegos favorecen el progreso de ciertas habilidades como el desarrollo del pensamiento estratégico (en los juegos de sigilo debemos planear muy bien la estrategia para avanzar un nivel) la resolución de problemas (hay videojuegos que retan al gamer con puzzles que debe descifrar), e incluso es posible desarrollar la memoria, enfocarse en una meta concreta, mejorar la coordinación, la motricidad, entre otras posibilidades.

Pero todo bajo unas normas, unos horarios, unos límites.

Antes de comprarle un videojuego a su hijo, investigue de qué se trata

Hay juegos que definitivamente no son apropiados para los niños, por lo menos si los van a jugar solos. Grand Theft Auto V por ejemplo es uno de los mejores títulos de la desarrolladora Rockstar Games y uno de los más vendidos de las historia: 100 millones de unidades en todas las plataformas: PC, Xbox, PlayStation.

El personaje principal puede hacer cosas como detenerse en una esquina con su vehículo, pitar, y solicitar el servicio de una prostituta. O ingresar a una discoteca y pagar por un show de striptease. También asaltar tiendas, robar autos, tomar lo que le plazca y cuando le plazca.

Así que, antes de comprarle un juego a un menor de edad, el programador y experto en videojuegos Javier Velásquez recomienda buscar reseñas del mismo en canales especializados de YouTube como IGN.

“Generalmente los juegos que más se están jugando en el momento son los que más reseñas tienen en Internet. Una búsqueda rápida le puede dar al padre la suficiente información para asegurarse de si el juego es apropiado o no. Yo recomiendo de todas formas ver reseñas en video y no en texto para analizar el arte, la música, escenas del videojuego que permitan determinar si es indicado para un niño”.

El profesor Juan Camilo Díaz Bohórquez, del Instituto de La Familia de la Universidad de La Sabana, sugiere también revisar las clasificaciones de los juegos, que se aprecian en la parte posterior de la caja. Dicha clasificación va desde la primera infancia, hasta adultos. Generalmente constan de apenas dos letras: E, que traduce Everyone (para cualquier persona) y M: Mature, para mayores de 17.

Es otra pista a seguir, aunque hay que decir también que hay juegos con clasificación M que sin embargo los podrían jugar menores de edad. Así que lo mejor es tomarse el tiempo necesario para investigar el contenido del juego y estar seguros de la compra.

Acompañe al niño mientras juega

Hay videojuegos con mensajes e ideologías políticas evidentes. En Wolfenstein, para citar un caso, tomamos el mando de Blazkowicz, un personaje que se encarga de asesinar Nazis, con un lenguaje bastante explícito que seguramente un menor de edad no esté en capacidad de procesar.

Por ello - si el niño está jugando un videojuego con un etiqueta más alta para su edad - una de las recomendaciones del experto Javier Velásquez es que el padre – o un adulto responsable, bien sea un tío, un hermano – acompañe al menor mientras juega “para ayudarlo a comprender lo que está viendo y genere un criterio frente al tema”.

Javier de hecho vive con su sobrino de 9 años, y acordó, con su hermana, psicóloga, que él se encargaría de acompañar al niño en el mundo de los videojuegos. Por eso la PlayStation permanece en su cuarto y el niño debe pedirle permiso para jugar. Uno de los juegos favoritos del sobrino de Javier es Fortnite, un videojuego multijugador de mundo abierto y supervivencia en el que el jugador intentará ser el último en mantenerse con vida mientras caza a otros jugadores.

“Ese juego es muy caricaturesco, por lo que no tiene contenidos demasiado complicados en términos de violencia, pero si por ejemplo noto que mi sobrino está teniendo una actitud demasiado agresiva con algún amigo mientras lo juega, lo ayudo a calmarse, a entender que esa no es la forma de tratar a su amigo o a un rival. Es una forma para que él vaya formando criterio frente al juego y frente a diversas situaciones. Los videojuegos, si se saben aprovechar, son una oportunidad pedagógica”.

Prohibido prohibir

La prohibición no funciona, y menos en estos tiempos de la Internet. Si le prohíbe a su hijo jugar un videojuego, él terminará yendo a YouTube a mirarlo.

Entonces, ¿qué hacer? Ayudarle a entender el por qué el contenido de un juego no es apropiado para su edad, explicándole las consecuencias que puede tener si está expuesto a ese tipo de información. Es lo que hizo Javier Velásquez con su sobrino, y un juego en particular: The last of us.

Al principio Javier no quería que su sobrino mirara el juego debido a que tiene un contenido fuerte para un pequeño de 9 años. En la introducción se ve una ciudad en caos por un hongo que convierte a las personas en caníbales. El personaje principal intenta escapar con su hija y sin embargo un soldado les dispara, causándole la muerte a la pequeña.

Es una escena angustiante. Javier decidió dejar que su sobrino observara el videojuego mientras él jugaba. Y todo el tiempo el niño le hacía preguntas, y Javier a su vez le explicaba lo que pasaba en cada uno de los capítulos. Dialogaban sobre por qué el protagonista que pierde a su hija decide salvar a una niña desconocida, pese a su dolor. O la decisión que debe tomar: elegir entre salvar al mundo, o a la niña. “Ese tipo de conversaciones ayudan a que el niño no solo forme su criterio hacia el contenidos, sino que generan confianza con el adulto que está con él. Y eso es bueno porque así el niño mostrará los contenidos que está consumiendo, no los tratará de ocultar”.

¿Y los juegos de terror?

¿Ha jugado Silent Hill? En algún momento se escucha la voz de una niña desaparecida que viene desde el baño de una escuela; se recorren hospitales sin luz con las paredes salpicadas de sangre mientras nos persiguen enfermeras terroríficas. Es un juego que, sin importar la edad, a los jugadores les ha causado eso; miedo. Es, también, su encanto. Pero en el caso de los niños y adolescentes hay que tener cuidado. A ciertas edades suelen tener más pesadillas que los adultos. Y la imaginación de los niños es mucho más vívida que la de los mayores.

Por eso son susceptibles a asustarse e incluso, a tener paranoias en el mundo real. “ Lo que hay que tener en cuenta en estos casos es la resiliencia que puede tener el niño o el joven.

Si se exponen a un contendido de ese tipo y no pueden dormir, es mejor explicarles que, por su bienestar psicológico y emocional, no deben jugar a ese videojuego. Pero si ven el contenido de terror sin mayores consecuencias, hay otros aprendizajes que se pueden lograr. Cómo abordar cuáles son las mecánicas que tiene el juego para asustarlo a uno, por qué apela a la sangre, o por qué unos juegos apelan al monstruo, y otros al suspenso de lo que no se puede ver”, dice Javier Velásquez.

En general con los videojuegos, la psiquiatra Delia Hernández recomienda “evaluar si los niños son conscientes de la diferencia entre el mundo real y el virtual”.

Los videojuegos jamás deben alterar los ciclos de sueño

Los videojuegos están diseñados para lograr que siempre queramos jugar un poco más.

Los niveles o mundos se diseñan cortos para que queramos pasar el siguiente y el siguiente, por ejemplo; o hay montones de sub objetivos y misiones que nos tientan a seguir para completarlas. Y así sucesivamente hasta que de repente podemos estar horas enganchados sin darnos cuenta.

La psiquiatra Delia Hernández explica, de hecho, que los videojuegos producen cambios neuro químicos que se traducen en placer. Pueden generar, en definitiva, compulsión: impulso o deseo intenso de seguir con el mando.

Por eso, tanto en menores como en adultos, la recomendación que no se debería quebrantar jamás es no permitir que los videojuegos interrumpan los ciclos de sueño.

Si un estudiante debe estar despierto a las 6:00 a.m. para llegar a tiempo al colegio pero se acostó a la 1: 00 a.m., no tendrá un buen rendimiento durante el día. Si esto se repite en la semana, en el mes, las consecuencias pueden ser más complicadas. Lo mismo pasa con los adultos, por supuesto.

VER COMENTARIOS

Queremos que siga disfrutando de los mejores contenidos. Es muy fácil:

Regístrese aquí

¿Ya está registrado?

  Continúa Leyendo





Powered by