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Alberto Gamero: el arte de  siempre creer

Alberto Gamero: el arte de siempre creer

Alberto Gamero nunca dejó de creer. Ni siquiera perder 1-0 en casa frente a Nacional en la ida de la gran final del campeonato colombiano, hizo que el técnico samario dudara de que su Tolima iba a conseguir la estrella del primer semestre.

Creer, esa parece ser el camino de vida de Gamero, quien el sábado pasado se emocionó como un niño cuando su equipo, contra todo pronóstico, le ganó el título al favorito Atlético Nacional por penales en el mismísimo Atanasio Girardot, luego de haber vencido por 2-1 en los 90 minutos reglamentarios.

Premio enorme para Gamero, quien sumó su tercer título como estratega. Ya había ganado la Liga en el 2008 con el Boyacá Chicó y la Copa Colombia del 2014 con Tolima.

“Esto es grande, es un título de cuatro estrellas. Es un título contra un grande. Cuando salí vi el estadio lleno y le dije a mi asistente que era algo muy bonito”, expresó Gamero emocionado luego de gritar campeón en suelo antioqueño en su segundo ciclo como entrenador del conjunto ‘Pijao’.

De la decepción a la felicidad

El año pasado, Alberto Gamero vivió uno de sus momentos más difíciles como entrenador. Se le abrió la posibilidad de salir precisamente del Tolima (equipo al que dirigió entre el 2014 y el 2016 en su primera etapa) para dirigir al Junior de Barranquilla, pero las cosas no le salieron bien.

Al frente del cuatro ‘Tiburón’, Gamero quedó eliminado de la Copa Libertadores de esa temporada y sus resultados en el rentado local fueron muy pobres. Debido a esto, la institución barranquillera decidió licenciarlo de su cargo.

Fue un golpe bastante fuerte para la autoestima de Gamero, quien desafortunadamente no pudo imponer su idea de fútbol bien jugado en suelo costeño.

Pero la vida le tenía preparado algo mejor a Alberto. Ese mismo año, pero en el segundo semestre, el Tolima le abrió de nuevo sus puertas, y él, agradecido, se propuso como meta darle a esa institución su segunda estrella, una tarea que no había podido conseguir en su primer ciclo, cuando perdió la final de diciembre del 2016 frente a Santa Fe.

Gamero aceptó el desafío y regresó a un equipo que de todas maneras lo había dejado marcado, porque había logrado allí la Copa Colombia del 2014.

Fiel a la convicción optimista de siempre creer que se pueden lograr grandes cosas, Gamero aceptó y en ese campeonato estuvo muy cerca de la final. Su equipo quedó eliminado en ‘semis’.

A partir de allí, en Ibagué, los hinchas del Tolima empezaron a decir que a Gabriel Camargo, el presidente del equipo, no le interesaba ser campeón. Una ‘espinita’ que el estratega samario se sacó el pasado sábado con el título logrado en la capital antioqueña.

“A veces no me gustaban los comentarios en Ibagué porque decían que don Gabriel no quería ser campeón. Nosotros construimos este título desde la semifinal del año pasado. Ahora la gente debe dejar de pensar eso”, manifestó Gamero.

Su camino hacia el título, sin embargo, no fue nada fácil. Tolima arrancó el 2018 con muchas dudas y perdiendo varios juegos, lo que generó muchas críticas hacia él.

Pero con el transcurso de los partidos, el ‘Vinotinto y oro’ se fue tomando confianza, metiéndose a las finales como cabeza de serie y eliminando a rivales duros para llegar a la final como el Once Caldas y el Medellín.

Y la consagración no podía ser mejor. El equipo de Alberto venció en la final a un Nacional que hasta antes de que se disputara el juego del sábado, estaba invicto en casa.

Ángelo Rodríguez, el goleador del Tolima, también se mostró alegre por Alberto. “Este título es merecido para nosotros y para el ‘profe’, por todo lo que le ha pasado”, indicó.

Ahora, se dice que el ‘Sonero’ es firme candidato para tomar la dirección técnica de Santa Fe.

¿Dejará Gamero a su Tolima, para tener nuevos desafíos?

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