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Santiago Ávila Pavas, el niño que juega como un maestro

En su casa, Santiago Ávila Pavas no es más que el niño que adoran sus padres. De puertas para adentro deja de ser la gran figura del ajedrez vallecaucano y colombiano.

Su talento ya consiguió hasta un sexto lugar en un mundial, tiene innumerables títulos departamentales y nacionales, y hace pocos días logró, con apenas 12 años, el título nacional Sub 20 en la ciudad de Bogotá, y de paso la clasificación al Campeonato Suramericano.

A simple vista, Santiago entrega una imagen de caballerosidad, propia de quien desborda inteligencia y es un adelantado de un deporte que no solo necesita de exigencia mental, sino física.

Contrario a lo que se pueda pensar, el palmirano debe hacer varias actividades para soportar jornadas hasta de cinco horas. Y es que hay que tener en cuenta que Santiago Ávila está a punto de ser maestro internacional, lo que le obliga a enfrentarse con grandes jugadores que hasta triplican su edad.

Un niño normal

Una vez se cierra la puerta de su hogar, Santiago Ávila Pavas deja a un lado todo su ‘traje’ del niño prodigio del ajedrez, para pasar, sin proponérselo, a ser un niño más que disfruta estar en el calor de su hogar con sus padres en Palmira.

Si hay algo que le gusta al pequeño genio es disfrutar de su hogar al lado de sus mascotas. ‘Luky’, un perrito al que adora, y las gaticas ‘Tigresa’ y ‘Luna’, se roban toda la atención de Santiago cuando llega a casa.

“Él es un niño muy tranquilo, la verdad es que nunca tiene ganas de salir a la calle porque disfruta estar con nosotros”, asegura Wilson, su padre.
Pero es que aunque Santiago tiene algunos comportamientos de niño normal, incluso en ese sentido se sale de los parámetros sin quererlo.

Mientras sus padres esperan que un sábado quiera disfrutar de los dibujos animados, como lo haría cualquier otro, él se encarga de poner canales de documentales y en cualquier momento termina sentado mirando movimientos y estudiando el deporte que tanto ama.

“Si hay algo que yo tengo que resaltar de él, aparte de su edad. Es que es un niño sensible, trabajador, juicioso y que está muy bien criado. Además, es un excelente estudiante y se hace querer por todos sus amigos y profesores”, explica Nolberto Carvajal, quien es su profesor de ajedrez y ha vivido de cerca la rápida evolución del ajedrecista.

Y es que Santiago no es solo un buen ajedrecista e hijo juicioso, sino que es el mejor de su clase.

La física, las matemáticas y el álgebra son las materias preferidas y no es de extrañarse si se mira de cerca su producción en el tablero.

En la Institución Educativa de Rozo es uno de los mejores estudiantes y con calificaciones más destacadas.

“Es disciplinado, no hay que decirle que haga las cosas porque todo el tiempo está pendiente de sus responsabilidades”, aclara su padre, quien dice sentirse orgulloso de todo lo que hace su hijo.

Y los otros deportes...

El mejor niño ajedrecista de Colombia también es amante del fútbol. En su casa el escudo del América también hace las veces de rey.

Gracias a su padre, Santiago es seguidor del América, y aunque su vida la pasa pendiente del tablero, se goza en la tranquilidad de su hogar cada victoria del conjunto que orienta el profesor Hernán Torres.

“El fútbol es algo que él practica cuando tiene los ratos libres o la educación física en el colegio. Él siente el gusto por el América de Cali, pero su verdadera pasión es el ajedrez”, asegura su padre.

“Yo quiero ser un campeón mundial y campeón de maestros”, dice con convicción Santiago. Y quienes lo conocen saben que lo logrará, porque el jugador de Palmira cuenta con una determinación única que lo ha llevado a conseguir lo que pocos con su corta edad en esta disciplina.

Desde que inició en el deporte ciencia a los 4 años de edad, tiene una hoja de vida que incluso muchos adultos en esta disciplina pudieran envidiar fácilmente.

“En esto hay algo clave y es que a él nadie lo presiona, los papás lo dejan disfrutar este deporte. Me ha tocado ver mucho a padres que castigan a sus hijos porque pierden un enfrentamiento. En eso se han hecho bien las cosas, hay que dejarlo que disfrute”, explica su profesor.
Tres días a la semana debe cumplir la cita en el Imder de Palmira.

De 4:00 p.m. a 7:00 p.m. debe hacerse presente a la preparación que tienen ya programada después de cumplir su jornada normal de estudio.
Ingresa a las 6:30 a.m. y sale a la 1:00 de la tarde y se dirige a su casa para hacer algunas tareas y después se prepara para ir a entrenar.

En sus pocos tiempos libres Santiago está sacando espacio para hacer natación, una disciplina que le gusta, pero que en este caso le está sirviendo como complemento para mantener su preparación física.

El gran objetivo de Santiago Ávila Pavas es llegar a ser un Gran Maestro este año y para lograrlo deberá ratificar todo lo que sabe en eventos internacionales como el Continental de Mayores. Eso sí, sin dejar de disfrutar de la niñez, del cariño de sus padres y las travesuras de sus mascotas.

Otros datos

Santiago hace parte del programa Simode. Este se encarga de garantizar la movilidad de las figuras del deporte en la Villa de las Palmas.

Hace cuatro años está trabajando con el Imder de Palmira.

Es el único que tiene un entrenador especial todo el tiempo y hace parte del programa Deportista Talento.

Tiene médicos, sicólogos y nutricionistas para garantizar su buen funcionamiento en las competencias.

Trescientos mil pesos mensuales le entrega el Imder de Palmira a la familia del deportista como parte del apoyo.

Frases


"Sabemos que en los Juegos Nacionales vamos a dar una gran sorpresa con él. Queremos que sea campeón y estamos trabajando en eso”, Víctor Ramos, gerente del Imder.


"Él viene de una excelente familia y tiene el apoyo de todos. Es un niño noble, lo enamora a uno como dirigente por su gran entrega”, VÍctor Ramos, gerente del Imder.


“Santiago es nuestro hijo y sabemos lo que es para el ajedrez, pero también disfruta al lado de su familia de la niñez”, Wilson Ávila, padre de Santiago Ávila Pavas.

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