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Colombia, una economía que lucha por su recuperación

Tras crecimientos económicos elevados desde el 2010, Colombia se enfrenta hoy a un entorno complicado, lleno de nubarrones e incertidumbre. Lea también: Colombia sigue siendo una economía competitiva

La reciente desaceleración ha sido causada, entre otros factores, por el desplome de los precios del petróleo, que luego de alcanzar entre US$70 y US$100 por barril, hoy está a US$48 en medio de una tímida recuperación.

Dicha crisis de precios llevó a que la Nación dejara de percibir $25 billones en 2016 aportados por la industria petrolera, lo que aumentó el ‘hueco’ en las finanzas públicas, y finalmente llevó al Gobierno a aplicar a una cuestionada reforma tributaria.

Todo ese impacto precipitó al Producto Interno Bruto, PIB, a crecer solo el 2,0%, el más bajo en seis años.

El propio ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, admitió ese pobre desempeño y recalcó que “por fortuna no caímos en una recesión”.
De allí que el panorama no esté despejado, ya que aunque entidades como Fedesarrollo estiman que el crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, será del 1,8% en el primer trimestre del 2017, algunos analistas creen que estará alrededor del 1% o menos. En 2016 el PIB había crecido 2,5% entre enero y marzo.

Y una las alertas está ahora por el lado de la industria manufacturera cuya producción retrocedió 0,6% en enero. Tanto que el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, Bruce Mac Master, se declaró “preocupado” por el desempeño económico y la poca dinámica del consumo de empresas y hogares.

Frente a lo que viene, Mario Acosta, jefe de estudios económicos de Ultraserfinco, señala que “esperamos que en el 2017 todo cambie luego del fuerte golpe del año pasado y tengamos un crecimiento del 2,4%”.
Preocupa “que haya una desaceleración de la demanda agregada, lo que nos podría golpear”.

La demanda agregada es la suma de los gastos en bienes y servicios que los consumidores, las empresas y el Estado están dispuestos a comprar.
Precisamente como una forma de estimular ese consumo y abaratar los créditos, el Banco de la República rebajó el viernes al 7% su tasa de interés. Su efecto, lo sentirán los usuarios en los préstamos de consumo y tarjetas de crédito en los próximos 90 días. Es otro empujón a la economía.

Por su parte, Daniel Velandia, jefe de estudios económicos de Credicorp Capital, calcula que el PIB del primer trimestre tiene una alta probabilidad de que crezca solo el 1%.

Explica que ese desempeño estará en gran medida impactado por el “Efecto IVA” ya que muchas empresas y familias se anticiparon a realizar compras en noviembre del 2016 ante la incertidumbre por el alza de ese impuesto”. Por eso el gasto fue “bastante débil” en los dos primeros meses del año.

En ello coincide, Julio César Alonso, director del Centro de Economía y Finanzas de la Universidad, Icesi, al señalar que “el gasto público que estaba generando impulso, ahora es menor, además de que el sector de infraestructura ha perdido velocidad”.

Otros nubarrones, dice, vienen “por el lado de un ambiente político caldeado, ya que este es un año preelectoral muy complejo”.

La incertidumbre industrial

La industria manufacturera que es una de las locomotoras de la economía anda a poca velocidad, aunque en el 2016, según las cuentas del Dane, creció 3%.

Sin embargo, la percepción de los propios industriales es otra, ya que el consumo no reacciona a las tasas deseadas.

En enero pasado la situación fue complicada, ya que la encuesta de la Andi estableció que las ventas solo crecieron 1,2% y, dentro de éstas, las ventas hacia el mercado interno aumentaron 1,9%. En el 2016, estas tasas habían sido de 8,5%, 5,9% y 7,7%, respectivamente.

Tal es la desazón que el presidente de la Andi. Bruce Mac Master, consignó en la encuesta que “los niveles de crecimiento en ventas son bajos, los pedidos muestran un leve deterioro, los inventarios continúan en niveles normales, aunque el clima de los negocios se mantiene estable”.

Así y todo se espera que la industria se recupere, sobre todo en el campo exportador.

Construcción, a seguir creciendo

La construcción creció 4,1% en 2016. y fue el segundo sector con mejor desempeño.

Sin embargo, los líos causados por el escándalo de Odebrecht podrían afectar de alguna forma la ejecución de obras civiles este año.
Por ello, el Gobierno lanzó el programa “Colombia Repunta” para acelerar inversiones por $9,2 billones en obras de infraestructura. cifra que corresponde al 21% de la inversión proyectada para las autopistas de cuarta generación.

La vivienda es la otra esperanza, ya que según la ministra del sector, Elsa Noguera, “esperamos que los colombianos utilicen los 140.000 subsidios por $5,5 billones que hay disponibles”. De allí, el Valle tendría unos 25.000 para vivienda social.

El dilema: inflación y consumo

Son quizás los temas más preocupantes. Las ventas del comercio minorista retrocedieron 2,2% en enero pasado, aunque se mantiene el crecimiento de las líneas de electrodomésticos, muebles para el hogar y computadores y celulares, alimentos, y bebidas. En el trimestre se espera una recuperación, tras superar el impacto del alza del IVA de febrero.

El presidente de Fenalco, Guillermo Nieto, prevé que “el 2017 será un año difícil para el comercio” y una muestra de ello es que las ventas de carros bajaron 5% entre enero y febrero.

La inflación está controlada, pero hay amenazas por la ola invernal que haría elevar los precios de los alimentos. La inflación fue 1,01% en febrero y en marzo se espera que sea inferior al 1%.

Exportaciones y petróleo

La otra esperanza son las exportaciones, aunque hay amenazas en los mercados externos. Pese a ello, las mismas crecieron 39% en enero respecto a igual mes del 2016.

Al respecto, la ministra de Comercio, María Claudia Lacouture, afirma que “Colombia ha mejorado su potencial exportador sobre todo en 48 nuevos mercados que ha conquistado”.

Y esa coyuntura es la que se debe aprovechar en el 2017 para lograr una recuperación. Frente al petróleo hay dudas. El precio internacional no sale del círculo de entre US$48 y US$49 por barril.

El analista Julio César Alonso dice que “allí hay nuevos nubarrones ya que los precios están cediendo otra vez por la mayor oferta de crudo y los hallazgos de EE.UU. en Alaska”.

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