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¿Es Cali una ciudad barata para vivir e invertir?

¿Es Cali una ciudad barata para vivir e invertir?

Precios razonables de la vivienda nueva o usada, alquileres asequibles, tarifas más competitivas en hoteles y hostales, y hasta costos de alimentación inferiores a los de otras latitudes, caracterizan hoy el entorno económico y social en que se mueve la capital del Valle.

Ello le valió a la ciudad que fuera catalogada por la prestigiosa Revista Forbes como la segunda urbe del planeta más barata para vivir durante el 2018, superando a varias de las más importantes capitales.

Cali está solo por debajo de Lisboa y por encima de ciudades como Santo Domingo, en República Dominicana; Saint-Chinian, en Francia; Playa del Carmen, en México, entre otras. E incluso es más económica que Medellín y Bogotá en Colombia.

Un ejemplo de ello es el menor costo que tiene hoy la propiedad raíz en la capital del Valle. 

Así lo corrobora Alexandra Cañas, gerente de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, seccional Valle, al señalar que “hoy es posible comprar apartamentos nuevos (de dos y tres habitaciones) en Estrato 4 entre $140 millones y $160 millones y en Estrato 5 de $200 millones a $270 millones”. De allí en adelante hay ofertas para todo tipo de compradores, según su poder adquisitivo.

Son valores muy inferiores a los que se registran en Bogotá, Medellín, Cartagena e incluso Pereira. La capital de Risaralda se volvió una ciudad cara en los últimos años por el costo de la tierra y su dinamismo económico. 

En otras urbes latinoamericanas los precios de la finca raíz son realmente impensables. O exclusivos para personas de altos ingresos.  Mientras que “aquí el metro cuadrado es inferior al de otras ciudades, lo que sin lugar a dudas convierte a Cali en una ciudad atractiva para los inversionistas”, recalca la dirigente gremial.

Opinión que comparte Ximena Solanilla, gerente General de Constructora Solanillas S.A: “El precio del metro cuadrado en Cali es más económico porque a nosotros nos ha tocado vivir en una economía más austera que la del resto del país. Hemos tenido tasas de desempleo mayores que otras regiones, es una ciudad amigable a las migraciones del Pacífico, y eso en cierto modo hace que el desempleo sea alto y que la demanda exista pero no tenga la capacidad de compra que tienen quienes viven en Bogotá o Medellín”.

Es por ello que, como lo argumenta Ximena Solanilla, a los constructores de la ciudad les ha tocado valerse de estrategias para vender un buen producto a buenos precios. “Los constructores de la región aprendimos a trabajar con las uñas, los comprometidos y serios sabemos ofrecer un muy buen producto a un excelente precio con respecto a los del resto del mercado del país, sabemos manejar economías, sabemos vivir del detalle, ahorrar el centavo, producir lo mejor dentro de los menores costos posibles y por eso es que podemos ofertar un excelente producto, porque el caleño es muy exigente en cuanto a calidad pero también en que el precio no sea muy alto al comprar”, sostuvo Solanilla.

De ahí  que zonas como Valle de Lili han tenido una gran expansión en los últimos años. A la par le sigue la demanda de viviendas campestres, lo cual está atrayendo a familias extranjeras y locales sobre todo en el sur de Cali o la vía a Jamundí y Puerto Tejada. La zona tiene en su entorno una alta oferta de colegios y universidades. Esa oferta llevó a que en la Sultana del Valle se vendieran 21.000 unidades habitacionales durante el 2017. Y la demanda sigue creciendo.

Por ejemplo, actualmente, Constructora Solanillas S.A. tienen 12 proyectos en estratos 4, 5 y 6. Todos ellos cuentan con innovadoras propuestas de diseño, se ubican en los mejores lugares de la ciudad para cada estrato y mejorando la calidad del entorno. No se conforman solo con crear un proyecto bonito y agradable para el cliente, sino que éste embellezca a su alrededor, que se convierta en ícono y en un orgullo de ciudad.

“Pensamos 100% en el cliente, por eso antes de lanzar un proyecto, primero lo compramos nosotros mismos. Nos enamoramos de él antes de venderlo. Pensamos en si nos gustaría vivir ahí, pensamos mucho en la familia, en cómo integrar los espacios. Con que la gente sea feliz. Visualizamos el proyecto. Y después de hacer todo ese trabajo emocional y de entregar el proyecto seguimos comprometidos con el cliente. Es un negocio artesanal donde la perfección es casi imposible y en ese sentido Solanillas se compromete con su cliente hasta que esté completamente satisfecho”, puntualizó Solanilla.

Y si de oferta cultural y de servicios se trata Cali está a la altura de otras grandes capitales, eso la convierte en una ciudad atractiva para invertir y vivir.

Al respecto, Carlos Andrés Pérez, director económico y de Competitividad de la Cámara de Comercio de Cali, afirma que “la oferta de estos y otros servicios es tan completa como la de Bogotá, Medellín, Buenos Aires o Ciudad de México, pero más barata para personas de otros lugares del mundo que quieran establecerse acá”.

Otra ventaja es que la seguridad ha mejorado, a la vez que certámenes como la Feria de Cali y sus eventos deportivos y de salsa siguen siendo otro gran atractivo para los turistas. Y todo a menores costos que los de otras ciudades latinas y colombianas.

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