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¿Se avecina un cambio o habrá más de lo mismo en el Congreso de la República?

¿Se avecina un cambio o habrá más de lo mismo en el Congreso de la República?

El 20 de julio, un nuevo grupo de congresistas tomará las riendas del Legislativo colombiano por los próximos cuatro años.

Se trata de un Congreso muy distinto al saliente: por un lado, habrá nuevas curules en la corporación, diez de ellas para los integrantes de Farc; por otro lado, las cargas de poder político cambiaron dando más representación a partidos como el Centro Democrático, Cambio Radical y la Alianza Verde.

Pero son muchas más las características de este nuevo Congreso, del cual dependerá -entre otras cosas- buena parte de la gobernabilidad del presidente que se elija en mayo, si los resultados no fuerzan a una segunda vuelta.
Lo que sí se mantiene es la elección de congresistas cuestionados por sus lazos familiares o políticos, o por tener procesos en marcha con la justicia.

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La analista política Viviana Clavijo considera que estas organizaciones siguen funcionando en las regiones debido a que sus familias o estructuras políticas han conformado una serie de estrategias que responden a unas necesidades de los ciudadanos que no son satisfechas por el Estado y por ende ponen a funcionar a sus maquinarias.

Sin embargo, el analista Ariel Ávila dice que esta vez “hubo avances” porque muchas de las fichas de los corruptos se quemaron.

A partir de la reforma política, el Congreso de la República pasó de 268 integrantes a 280 así: diez curules para Farc y dos curules para los candida- tos presiden- ciales que ocupen el segundo lugar.

Giro a la derecha

Los resultados de las elecciones dejaron un Congreso mayoritario de derecha, representado en los partidos Centro Democrático, Cambio Radical y Conservador, que tendrán 133 curules en el Senado y la Cámara de Representantes; el 47 % de las sillas que tiene el Legislativo.
No obstante, otras fuerzas alternativas ganaron espacio dentro del recinto.

El docente de la maestría en Comunicación Política de la Universidad Externado, Carlos Andrés Arias,  señaló que esto tiene una justificación derivada de la misma votación del plebiscito, en donde un poco más del 50 % de los ciudadanos votaron por el No. “Lo que encontramos es algo similar, pero en estas elecciones fue más latente y fuerte, porque las personas que votaron Sí están fragmentadas en diferentes partidos, mientras que los que rechazaron el acuerdo están aglutinados en sectores que claramente han manifestado su desacuerdo, como el Centro Democrático y Cambio Radical”.

Legislativo, con más votos

Las elecciones del pasado 11 de marzo registraron un incremento frente a las de hace cuatro años. Según los analistas, la realización de las consultas interpartidistas pudieron haber jalonado la participación de los ciudadanos en estos comicios.

El analista Javier Torres resaltó que las consultas “tienen mucha más publicidad y recordación en los medios de comunicación, son más digeribles y tienen menos candidatos. Por eso muchas personas pudieron acercarse a las consultas y por defecto votar por Senado y Cámara, cuando hay un desinterés y conocimiento político”.  

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No obstante, aseguró el experto, “las elecciones legislativas tienen mayor participación política porque hay un mayor interés local y regional desde las maquinarias que se movilizan y porque existe un tipo de relaciones familiares, sociales, con los candidatos que hacen que se muevan muchas dinámicas clientelares que jalonan el voto.

Con voto de castigo

Con todos los escándalos de corrupción ocurridos en los últimos meses, en estas elecciones se esperaba que los ciudadanos castigaran con su voto a los candidatos que pertenecen familiar o políticamente a estructuras corruptas o con cuentas pendientes con la justicia.

“Yo creo que pudo haberse presentando, en alguna medida, un voto de castigo, pero lo que sí creo es que hay nuevas fuerzas políticas que siguen abriéndose camino, como los verdes y otros nombres, que son sectores que han encontrado nuevas posibilidades y que tienen una representación interesante en el Congreso”, señaló el analista Javier Torres.

Con esta postura coincide Andrés Molano, docente de la Universidad del Rosario, quien señaló que “claramente algunas figuras se quemaron en su inten- ción de llegar al Congreso, pero también hay escenarios en los cuales debemos preguntarnos por qué se perpetúan en el poder clanes como el de Besaile”.

¿Y las maquinarias?

Los analistas consideran que las maquinarias políticas que hay en varias regiones del país no funcionaron a fondo. Esto quedó evidenciado en que varios de los candidatos fuertes se 'quemaron' en su aspiración para llegar al Congreso de la República.

El subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, Ariel Ávila, dijo que en estas elecciones se “lograron algunas cosas importantes: la candidata Olga Suarez Mira se quemó, la gente de Bernardo ‘Ñoño’ Elías no logró la curul, Ángel Custodio Cabrera, que era el candidato de Plinio Olano, tampoco pasó. Creo que hubo avances, pero la campaña para que los candidatos cuestionados no lleguen al Congreso tiene que seguir”.

Agregó que en ciudades como Bogotá, “muchos salieron a votar en contra de la corrupción y por eso la votación de Antanas Mockus fue importante. Si bien las maquinarias se movieron menos esta vez, el voto de opinión se movió más”.

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Los otros votos

A pesar del aumento de la participación en estas elecciones, los votos en blanco, nulos y no marcados tuvieron un consolidado de cerca de 3 millones, lo cual reflejaría el rechazo de la ciudadanía en las urnas o simplemente evidenciaría la falta de pedagogía electoral para el desarrollo de unas elecciones en donde el gran número de aspirantes puede confundir al elector.

El analista Arias señaló que hay dos aspectos por los que se presentan estos casos en las elecciones: “El primero es que puede reflejar una inconformidad con los candidatos y que los electores desconfían de la política; el segundo, aún más complejo, es que la gente sigue creyendo que el voto en blanco es una forma de manifestación en contra de las maquinarias, sin embargo, muchos no entienden que este voto empuja el umbral para que el partido minoritario se quede por fuera y sean estas las que se privilegien porque son las que recaudan más votos”.

El abstencionismo sigue imponiéndose

A pesar de la participación de los colombianos en las elecciones, el abstencionismo continúa siendo alto: 51,2 %. “es un fenómeno que obedece a diversas razones que no necesariamente son negativas o tienen que ver con que el ciudadano considere que el sistema no funciona, sino porque esta participación le resulta indiferente”, explicó el docente de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, Andrés Molano.

Por su parte, Carlos Arias destacó que la participación en estas elecciones es la más alta desde 1991 con la asistencia a las urnas de casi el 50 % de los ciudadanos habilitados para votar. “Si bien la abstención sigue y seguirá siendo importante, las elecciones legislativas nos muestran que al llegar a una etapa de posconflicto, se ha generado un sentimiento de esperanza y cultura democrática en los colombianos, y eso se evidencia en que en muchas zonas afectadas no se presentó ninguna circunstancia que alterara el proceso electoral haciendo que la gente saliera a votar con mayor tranquilidad”.

Con caras nuevas

Los analistas consideran que al nuevo Congreso llegarán caras nuevas, principalmente de jóvenes o académicos que representan una renovación en el Legislativo. Sin embargo, también resaltaron que algunos son 'delfines' o cercanos a estructuras políticas cuestionadas.

El subdirector de la Fundación paz y Reconciliación, Ariel Ávila, señaló que “puede que sean caras nuevas, pero algunos son herederos de estructuras vinculadas a la corrupción y a la criminalidad, como es el caso de John Besaile, hermano de Musa Besaile. Sin embargo, sí llegaron caras nuevas como Antanas Mockus o Juanita Gobertus, que representan una verdadera renovación”.

Por su parte, el docente Andrés Molano, consideró que “hay unas caras nuevas y personas que cuentan con unas hojas de vida y trayectoria muy interesantes que constituyeron una oferta electoral diferente y lograron posicionarse en la opinión pública.

La cuota femenina

La Registraduría Nacional informó que en estas elecciones aumentó el número de las candidatas al Congreso de la República, al pasar de 760 aspirantes en 2014 a 943 en 2018. Sin embargo, este incremento no representó más curules para las mujeres en el Congreso.

La analista política Viviana Clavijo consideró que “aunque se han manejado muchas iniciativas desde lo público para que la mujer tenga más participación en los entes decisorios, lo que se observa es que aún hay muchas restricciones en términos de la asignación de curules y para que las mujeres se incorporen en el ejercicio de construir campaña, de salir a esas jornadas tan dispendiosas”.

La experta también consideró que hay mujeres que pueden salir elegidas, pero "hay que ver si realmente ellas están representando nuestras necesidades o se están limitando a seguir una agenda legislativa que ya está marcada por otro tipo de prioridades”.

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