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¿Tendrán efecto político los señalamientos a Uribe por el caso de Claudia Morales?

¿Tendrán efecto político los señalamientos a Uribe por el caso de Claudia Morales?

¿Qué consecuencias podría traer para la actual campaña política, y en especial para el uribismo, los señalamientos que vinculan al expresidente Álvaro Uribe con la violación de la periodista Claudia Morales?

La pregunta tiene cabida después de que el jueves el partido Centro Democrático, CD, publicó un comunicado rechazando esas sindicaciones y anunció la revelación de la lista de los viajes a los que asistió la comunicadora mientras pertenecía al equipo de comunicaciones de la Casa de Nariño.

Este escándalo surgió luego de que Morales escribió una columna de opinión en El Espectador en la que confesó haber sido violada por un hombre que fue su jefe, pero al que no se atrevía a denunciar porque sigue siendo “muy poderoso” y una persona que en Colombia “lo ven y lo oyen todos los días”.

De inmediato las especulaciones sobre el posible autor del delito se tomaron las redes sociales y ante el reiterado silencio de la periodista y los pronunciamientos de respaldo de varios de quienes en el pasado fueran sus superiores, las ‘sospechas’ parecieron concentrarse en el jefe del CD.

“Omito comentar sobre el burdo ataque político, he sido decente con las mujeres a lo largo de mi vida. Nuestra oficina de prensa debe publicar viajes presidenciales en cuya comitiva estuvo la señora, nombre de las personas que estaban a cargo de la seguridad y sus obligaciones”, escribió al finalizar el miércoles el exmandatario.

Y, muy temprano, el jueves su partido político divulgó un comunicado denunciando que “esta semana se han hecho insinuaciones y afirmaciones de periodistas y twitteros, reconocidos malquerientes perseguidores de Álvaro Uribe Vélez”, que buscan “inducir a la opinión a creer” que el autor de los supuestos hechos relatados por Claudia Morales es el exmandatario.

Añadió información “detallada” de los viajes oficiales en los que Morales coincidió con Álvaro Uribe como encargada de asuntos internacionales de la Secretaría de Prensa de la Presidencia, donde ella se desempeñó hasta antes del 2010.

“Al presidente fundador de este partido lo han acusado de todo tipo de delitos, han difamado a su esposa, su padre, sus hermanos y sus hijos. Tal y como se hizo con el trillado ‘hacker’ en la pasada campaña presidencial, ahora se utiliza como estrategia electoral la peor bajeza con que se le ha perseguido y atacado, insinuar que es un violador”, dice el comunicado del CD.

Varios analistas consultados por El País coinciden en afirmar, que a menos que se conozcan nuevos hechos relacionados con la denuncia, esta polémica no tendrá mayores consecuencias sobre la actual campaña política.

Es así como Cristian Rojas, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, afirma que aunque la acusación tiene todos los ingredientes para llamar la atención del gran público -por tratarse de un abuso sexual-, pero no es claro que se pueda sostener en el tiempo como noticia.

“Si Claudia Morales no avanza en su denuncia, no se van a generar nuevos contenidos para que pueda seguir el caso y lo único que puede dejar es un manto de duda sobre uno de sus jefes (Álvaro Uribe), y lo pueden usar políticamente. Pero a partir de una especulación de las redes sociales es difícil sostener durante mucho tiempo un escándalo, necesitan nuevos ingredientes y no los veo”, plantea.

Para el experto, el exmandatario y el CD ya dieron sus explicaciones y ella no los ha desmentido “porque no tiene intención de revelar el nombre de su violador, entonces no es muy fácil que los rivales de Uribe sigan alimentando el rumor”, así que “tal como están las cosas no creo que afecte mucho la campaña sino hay muchos elementos”.

Una visión similar tiene el politólogo de la Universidad del Rosario Enrique Serrano, quien asegura que si la polémica se hubiera producido en días próximos a las elecciones del 11 de marzo el efecto sí hubiera sido negativo para el CD, pero que, de no presentarse nuevos datos, seguramente la próxima semana los colombianos hablarán de otra cosa.

Eso sí, en su opinión, “se trata de escándalos orquestados antes de las elecciones y que, más que denunciar hechos de cualquier naturaleza, que por demás no están probados, lo que quieren es producir efectos políticos”.

“Creo que esto obedece no a Uribe sino a los enemigos de Uribe, que son muchos y ven un panorama político muy gris, básicamente la izquierda, en todas sus vertientes, y harán esto y cualquier cosa que pudiera servir al propósito de deslegitimar a alguien que por demás es muy difícil de deslegitimar”, agregó el analista.

Para Serrano, los uribistas propiamente dichos considerarán que estas denuncias son “patrañas, los activistas le darán todo el crédito y el público intermedio no sabrá qué pensar, pero seguramente no incidirá de modo directo en su opinión, cualquiera que sea”.

Por su parte, Juan Carlos Gómez, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana, plantea que “los enemigos políticos en una campaña lo único que están buscando son posibilidades para acabar con sus contradictores y creo que los medios de comunicación y la academia no debemos prestarnos para ese tipo de circunstancias”.

Agrega que es mejor “hacerle entender al país todo lo que se está jugando en las próximas elecciones y tratar de reclamar un debate serio en los políticos, con propuestas concretas, con temas ideológicos de fondo y no quedarnos en discusiones que van a acabar con las personas. Lo que tenemos es que construir desde la política para tratar de cambiar a este país y sus circunstancias”.

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