elecciones presidenciales
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¿Qué tan real es la amenaza que enfrentan las Farc tras los abucheos en campaña?

¿Qué tan real es la amenaza que enfrentan las Farc tras los abucheos en campaña?

2 de febrero: Abuchean a Timochenko en Armenia. Queman las banderas de su partido y dañan las llantas del vehículo en el que se movilizaba.

3 de febrero: Pobladores de La Tebaida, lugar de nacimiento del candidato presidencial de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, lo reciben con vítores.

4 de febrero: Retienen a líderes sociales en Quimbaya que iban a reunirse con el antiguo jefe de guerrilla.

7 de febrero:
Un grupo de personas lanza huevos, botellas y grita a través de un megáfono en Cali que Timochenko es un asesino, le reclaman por violaciones a menores de edad y por el dinero producto de las extorsiones.

Ese día en la tarde, una lluvia de piedras obliga a cancelar el evento en el que iba a participar en Yumbo y cerca de cien personas, incluidas periodistas, quedan atrapadas en un salón. Después de cinco horas son evacuadas por un Escuadrón Antidisturbios de la Policía.

9 de febrero: Se suspende de manera transitoria la gira nacional de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, que pide garantías para hacer su campaña política.

En una semana, los integrantes del naciente partido pasaron de la euforia de iniciar su incursión en política al encierro por el escarnio público.

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Pablo Catatumbo, directivo del partido, aseguró el viernes pasado que la campaña se suspende hasta que existan plenas condiciones para continuarla. Pero, ¿qué tan reales o peligrosas pueden ser las amenazas que denuncian?

Para Vicente Torrijos, analista político e integrante de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, lo que está haciendo la Farc es usar esta situación para hacerse visible porque son los más débiles en las encuestas.

Además, según él, no hay razones para hablar de amenazas porque lo que está ocurriendo es la evidencia de un rechazo claro que se explica a través de la historia: “los procesos de negociación en todo el mundo, desde el comienzo de los años 90, de acuerdo con los principios de Naciones Unidas, tienen un propósito fundamental que es garantizar el derecho de las víctimas. En el caso colombiano, éstas se están encontrando de cara con los victimarios sin que hayan pagado sus penas sin ningún criterio de justicia. Es apenas natural que esas personas se sientan revictimizadas y rechacen semejante situación y se expresen airadamente”.

Por ello, asegura, lo que está ocurriendo en la campaña de Farc está dentro del marco de la libertad de expresión y “eso está lejos de considerarse una amenaza”.

Rodrigo Londoño  Timochenko Cali

En el Distrito de Aguablanca el candidato presidencial de Farc estuvo reunido de excombatientes y sus familiares, quienes le mostraron su apreció.

Jorge Orozco / El País

Según él, con las “nuevas exigencias” de más guardaespaldas, lo que pasa es que se va a incrementar el rechazo de la población.

Mientras que Diego Cediel, experto en política de la Universidad de La Sabana, cree que hay dos componentes en los hechos de esta semana.
Uno, corresponde a la sanción social de la ciudadanía porque Farc está haciendo política sin aún cumplir con los requisitos del Acuerdo de Paz. “Les pueden decir criminales, asesinos y eso va a pasar hasta que se sometan a la jurisdicción especial”, agrega.

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Lo otro, sostiene, es que tendrán que demostrar que un grupo político ha orquestado una empresa de amenaza, de intimidaciones. “Deben tener la certidumbre de esas acciones y trasladarlas a las autoridades porque eso de convertir ambos desafíos en una sola amenaza es peligroso”.

Insiste en que hay que diferenciar la peligrosidad de las agresiones y el desafío no es solo para la Farc que hace la denuncia, y por eso suspendieron la campaña, sino para las autoridades que tienen que entrar confirmar la veracidad de dichas amenazas.

Y recalca en la necesidad de que se sometan a la justicia.“Eso de que ya hay una carta en la que dicen que se van a someter a la JEP no le ‘cuaja’ a la sociedad. El país se pregunta que si han hecho tanto daño y no han respondido por qué pueden hacer política. Un ciudadano que haya cumplido con su condena no puede hacer eso. Entonces, son simetrías que la ciudadanía entendió bien desde el No en el Plebiscito y es una forma de manifestación. Claro, no es la adecuada y menos en una campaña”, indica el politólogo.

Pero para Camilo González Posso, presidente del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, una cosa es la confrontación política, de ideas, de discursos y otra, la agresión física, “eso de que les rompan los carros, que vaya gente armada a las manifestaciones no debería pasar”.

“Eso es grave. Además, van 50 excombatientes muertos, dos de los cuales hacían actividades políticas. Creo que sí hay que estar en alerta para que exista un clima de tolerancia, de respeto entre todos los partidos, pero particularmente con estos que están entrando a la política después de un pacto de paz”, dice el exministro.

Rechaza que se justifique detrás de la protesta el discurso del odio e insiste en que no cree que la Farc se esté visibilizando con esta situación por lo que pide “no trivializarla porque ya se vio que hay gente armada provocando las protestas”.

Sin embargo, considera que no es latente que se repitan los hechos que llevaron a la extinción de la Unión Patriótica como alegaron el viernes los directivos del nuevo partido: “Son momentos distintos. Pero lo importante es que no se deje crecer una polarización con discursos de venganza. Hay que sacar la cizaña de la campaña, como dijo el papa Francisco”.

Por eso y ante los posibles riesgos que se puedan presentar, Olga Behar, estudiosa del conflicto armado en Colombia, expresa que la Fuerza Alternativa del Común tiene que pensar en una nueva forma de hacer política.


“Recuerdo tristemente, cómo César Gaviria hizo campaña a principios de los 90 cuando fue candidato presidencial, luego del asesinato de Luis Carlos Galán. Hoy, no solo se lo sugiero a los integrantes de Farc, sino a Gustavo Petro, a Sergio Fajardo y a los candidatos que despiertan polémica, a que busquen nuevos espacios, porque se vuelven vulnerables frente a los enemigos de la paz, de la democracia y frente a quienes quieren conservar el país a toda costa”.

Pero el experto en marketing político, Pedro Viveros, sostiene que la forma de hacer política debe cambiar no solo para la Farc, sino para todos los partidos. No ir a la plaza pública, sino exponer sus ideas desde los medios debido al clima de polarización y violencia que en general vive el país.

Recuerda que no solo ellos han sido abucheados, sino hasta el mismo Presidente de la República: “Antanas Mockus en un debate le echó agua en la cara a Horacio Serpa. Ese es un acto violento, agresivo. Pasó en 2002, mucho antes de que existieran las Farc en la política”.

Directivos de Farc denunciaron que Juan Malhevy, candidato a la Cámara de Represen- tantes del Centro Democrático, provocó las protestas el miércoles en Cali, donde ‘Timochenko’ dio una rueda de prensa.

Tenga en cuenta

La Ley 1482 de 2011, que modificó el Código Penal Colombiano, establece, entre otras disposiciones, prisión de 12 a 36 meses para quienes inciten a la violencia contra otras personas por razones de ideología política.

Establece, asimismo, que de cumplirse una de las circunstancias de agravación, la pena podría ser hasta del doble (54 meses, es decir, cuatro años y cinco meses).

Entre los agravantes figura que el hostigamiento y la incitación a la violencia se ejecute a través de “la utilización de medios de comunicación de difusión masiva”.

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