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Amílcar Boscán y el 'Amor variable' con el que celebra 30 años de carrera musical

A mediados de los años ochenta el golpe que caracterizaba a la salsa empezó a perder la popularidad que tuvo en años anteriores. De hecho, esto se vio reflejado en unos menores ingresos para el sello Fania Records, responsable de la gran difusión de este género musical.

Por eso fue necesario empezar a buscar un sonido nuevo que respondiera a las necesidades del público. De ese experimento proviene el auge de la salsa romántica, la cual privilegiaba las letras que hablaran de amor y la voz sobre la potencia de los instrumentos. En este contexto, apareció Amílcar Boscán. Este cantante, nacido en Maracaibo (Venezuela) en 1960, se formó en el conjunto ‘Guaco’, allí inició entonando música tradicional de su país.
Sin embargo, los caminos de Boscán estaban en la salsa, a la cual ingresa en 1985. A pesar de que la salsa romántica estaba en auge, Amílcar decidió imprimirle un sello ecléctico a sus melodías, pues se enmarcan en la escuela de Willie Colón. Hoy dice que ha sido el público colombiano, especialmente el caleño, el responsable de que sus canciones hayan triunfado y está convencido de que la salsa nunca se acaba, pues “ocupa un lugar en la razón de ser del bailador”.

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¿De dónde nace la vena artística?


Nadie elige ser músico, eso viene predeterminado por la condición del oído rítmico, y los cantantes tampoco, pues dependen de tener la afinación. Para cantar música popular no se necesita formarse ni hacer estudios, es un oficio empírico. Se lo atribuyo al entorno sociofamiliar del cual provengo, pues mi tía compraba mucho los discos de acetato en los sesentas y mi juguete era cantar encima de ellos. El muchacho tenía dos opciones: el deporte callejero o el entretenimiento en casa, el cual para mí era la música.

Entre los temas de Amílcar Boscán se encuentran ‘La era de la sinceridad’, ‘Melancolía de domingo’, ‘Ámame’, ‘Respuesta’, ‘Amor de madrugada’, entre otros.

¿Cuándo empieza a cantar?

Desde la secundaria empecé a incursionar en las actividades culturales. Tras la graduación, durante la espera de un año para entrar a la universidad, formé un grupo musical en mi ciudad y me di a conocer como amateur, pero con intenciones muy serias. A los pocos meses ingreso a ‘Guaco’. En julio de 1979 hago mi primera grabación como integrante de los cuatro solistas que tenía esa orquesta. Allí estuve 5 años y 6 discos. Renuncié el 4 de enero de 1985 para firmar con una de las disqueras más fuertes de mi país y grabar mi primer disco de salsa, la música que quería hacer. A pesar de que la música de ‘Guaco’ se parecía mucho, tenía muchos elementos del folclor local que no la tipificaban como salsa en el sentido estricto. Y habiendo firmado con la disquera del canal Venevisión, grabé mi primer disco y este se impuso con la canción Apariencias, que pegó en todo lado. Llegué a hacer cinco álbumes en 11 años, producidos y escritos por mí.

¿Cuál es la historia de ‘Apariencias’?

Cuando estaba en Guaco se celebraban las bodas, los cumpleaños en el mejor club de la ciudad, para ser miembro del mismo no bastaba tener dinero, no era necesario el abolengo porque Venezuela vivió un proceso sociológico de mezclas, pero sí pretender tenerlo. En esas celebraciones veía que toda la formalidad y la ritualidad de la manera de celebrar a modo nobiliario se derrumbaba a las dos de la mañana y daba paso a los ritmos auténticos y caribeños, allí se manifestaba el verdadero espíritu del venezolano.

¿Qué caracteriza su sonido?

Más que los instrumentos, mi condición de cantautor. Yo puedo ser conocido por el planteamiento ecléctico de mis melodías y letras. No soy un constructor melódico costumbrista de salsa dura sino que me identifico con la escuela de Héctor Lavoe y Willie Colón, la más vanguardista de todas. El tiempo me daría la satisfacción de hacerme a partir de los 28 años un gran colaborador de Willie a través de un cúmulo de 18 canciones que él me ha grabado, como Talento de Televisión. Colón fue determinante para que mi sonoridad adquiriera los trombones y el saxofón, pues debuté con trompetas y trombones.

Con Willie Colón

“Alterné con él cuando formaba parte de Guaco. Lo fui a ver al International Club. Sabía quién era yo, pues tenía dos álbumes como solista. En Nueva York llegué a un concierto de Willie en el Palladium y le entregué mis primeras canciones, como American Colour. Hemos grabado como 18 canciones. Si se tuviera que elegir a alguien que haya hecho universal a la salsa, ese sería él, le dio a la Fania los millones que hizo Jerry Masucci. Colón grabó ad honorem en 1992 ‘Los olores del amor’, de letra y música de Boscán, para el álbum ‘Durando’, de Amílcar.

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