cultura
1/1
El legado de Hernando Tejada que Cali no ha querido recibir

El legado de Hernando Tejada que Cali no ha querido recibir

El 1 de junio de 1998, hace 20 años, murió en Cali un hombre que, sin exagerar, se encargó de construir la identidad icónica de toda una ciudad con su obra artística y pictórica: Hernando Tejada.

Es probable que generaciones recientes no conozcan su nombre, a pesar de que la imagen de toda la ciudad esté irrevocablemente aunada a su actividad artística, a su legado, a sus creaciones: el ‘Gato de Tejada’, para no hablar de otras obras como sus mujeres o sus manglares, no son solo la herencia de uno de los artistas más importantes que vivió en Cali, sino que son las imágenes a través de las cuales los caleños podemos de algún modo definir parte de lo que significa ser caleño y habitar esta ciudad.

Y otro fragmento de lo que significa ser caleño -uno más oscuro y contradictorio- tal vez resida en lo que esta ciudad ha hecho, o no ha hecho, con el legado de ese artista.

Aunque el nombre de Hernando Tejada se ligue invariablemente a la escultura del ‘Gato’, lo cierto es que ‘Tejadita’ fue un artista de una capacidad creativa arrasadora, incansable, de una profusión abrumadora, que dejó miles de dibujos, centenares de esculturas, y decenas de pinturas que Cali no conoce, ni posee.

Luego de su muerte, hace 20 años, la familia de Hernando Tejada recopiló alrededor de 3.000 dibujos y 70 grandes obras del artista, y durante 8 años se dio a la tarea de intentar que alguna institución caleña se interesara en recibir esas obras y hacerlas parte de una exposición artística.

La familia quiso entregar esas obras a toda la ciudad.

El esfuerzo, sin embargo, fue estéril: ni la Secretaría de Cultura de Cali, ni instituciones culturales como museos o universidades, mostraron intereses serios -dice Débora Tejada, sobrina del artista- por la adquisición de esa obra que, además, iba a ser donada por los Tejada.
En 2006, sin embargo, luego de varios proyectos fallidos en Cali, el Museo de Arte Moderno de Medellín recibió la donación de los 3.000 dibujos del artista, las 70 obras de gran dimensión y, además, la casa en la cual vivió Hernando en Cali, donación que se hizo con una serie de cláusulas impuestas por la familia al Museo.

Por estos días, sin embargo, los Tejada, en representación de Alejandro Valencia Tejada, también sobrino del artista, están en un proceso de reclamación al Museo de Arte Moderno de Medellín, dice Alejandro, debido al incumplimiento que ha tenido esa institución respecto a las obligaciones que se impusieron en el acta de donación.

“Ahora estamos tratando de ver si alguna institución en Cali se interesa por tener el legado de ‘Tejadita’, tanto sus obras como la casa en la que vivió. Una casa que, como mínimo, debería ser un museo. Pero ha sido muy difícil. Cali parece una ciudad que no se interesa por sus artistas y sus intelectuales”.

***
Hernando Tejada nació en Pereira, creció en Manizales y buscó la inmortalidad en Cali.

Hacia finales de la década de 1940 después de haber terminado su formación de artista en la Universidad Nacional de Bogotá, haber frecuentado los círculos artísticos de esa ciudad y realizar un viaje de búsqueda interior a San Andrés y Providencia, regresó a establecerse en Cali, en donde habría de realizar sus obras más importantes.

Era la década de los 50 del siglo pasado, Colombia vivía las turbulencias de la violencia entre conservadores y liberales y se empezaba a vislumbrar la llegada de la dictadura de Rojas Pinilla.

La intelectualidad caleña, comandada por mujeres como María Teresa Negreiros, Maritza Uribe de Urdinola, la propia Lucy Tejada, y artistas como Antonio María Valencia -entonces director del Conservatorio de Música- empezaba a modelar una ciudad que habría de convertirse en una especie de mito para todo el país.

Cali, durante esa época, fue un símbolo de resistencia cultural y artística, representado por los hombres y mujeres que se reunían en una casa del barrio San Antonio para discutir sobre cultura, política, artes y literatura, a la sombra del régimen de Gustavo Rojas Pinilla, que consideraba subversivos a los artistas librepensantes.

De esas reuniones, en las que participaron artistas como Alejandro Obregón y el propio Hernando Tejada, habría de resultar el Museo de Arte Moderno La Tertulia.  Tejada, además, fundó a principios de esa década lo que denominó como ‘El Taller’, un espacio de aprendizaje y de discusión de las corrientes pictóricas de la época al que empezaron a asistir pintores y entusiastas estéticos de la ciudad y de todo el país.

No se exagera cuando se dice que durante toda esa época y las dos siguientes, hasta los 80, Cali era una especie de ciudad mítica: la ciudad albergaba a varios de los artistas e intelectuales más importantes de la época. Hernando y Lucy Tejada, María Teresa Negreiros, Gilberto Cerón, Walter Tello y Karen Lamassone eran algunos de los nombres de los artistas pictóricos que residían en Cali, mientras que el teatro Enrique Buenaventura se convertía en uno de los referentes de las artes dramáticas y en un renovador del teatro latinoamericano, a la vez que empezaba a surgir el movimiento cinematográfico con Luis Ospina, Carlos Mayolo, Eduardo Carvajal y Ramiro Arbeláez.

Andrés Caicedo, por su parte, experimentaba la llegada de la salsa y de las migraciones del sur que luego habrían de servirle como material para su obra.

El pintor Gilberto Cerón, hablando sobre aquellos años, dice que las décadas de los 60 y 70 son el paraíso perdido de la ciudad.  Aquellas décadas, aunque contradictorias, permitieron constituir una imagen de Cali, permitieron construir una idea de hacia dónde se dirigía la ciudad, de lo que podría lograr. 

Y desde ese punto de vista, no es inválido afirmar que Hernando Tejada fue uno de los hacedores de la más fuerte mitología que tiene Cali, del que podría ser su mito fundacional tardío: todo el movimiento artístico e intelectual que se dio en la segunda mitad del siglo pasado y cuya fortaleza es tal que aún sigue resonando.

Alejandro Valencia

Alejandro Valencia Tejada, sobrino de Hernando Tejada.

José Luis Guzmán / El País


***
Las obras que la familia Tejada entregó al Museo de Arte Moderno de Medellín, explica Alejandro Valencia Tejada, son gran parte de los dibujos que ‘Tejadita’ realizó durante su primera etapa como artista visual.

En todo ese corpus de obras puede comprenderse la evolución artística tanto en los temas como en la precisión al dibujar del artista, que luego desembocaría en una pintura enriquecida de colores y que rescataría ciertos temas locales y regionales que habían permanecido en el anonimato.

Alejando Valencia explica que las cláusulas de la donación pedían claramente que el Museo de Arte Moderno de Medellín se comprometiera a mantener una exposición constante de las obras entregadas, así como llamar a uno de los salones del Museo con el nombre de Hernando Tejada, y apropiarse para actividades culturales de la casa de ‘Tejadita’, que se encuentra ubicada en el barrio El Peñón, de Cali.

Según aseguran Alejandro y Débora Tejada, esas cláusulas han sido incumplidas por el MAMM.

En una carta de octubre del año pasado, enviada por Débora Tejada a la dirección del MAMM, la sobrina del artista escribe: “Han pasado 11 años (desde la donación) y la familia Tejada ve con gran desencanto que ninguno de estos deseos manifestados por los herederos o por el mismo presidente del Consejo de ese entonces, ha sido hasta el día de hoy honrado a la altura de las expectativas que se tenían en el momento de realizar la donación”, y respecto al estado de la casa de Hernando Tejada se lee: “Lo que más nos preocupa es que el estado actual de la casa del Maestro Tejada en Cali nos hace temer que con el tiempo quede en el abandono total y que las obras de arte (vitrales, murales y tallas en madera) incorporadas a la casa e inseparables de ella se deterioren irreparablemente. En la práctica, una amiga mía, María Eugenia Vallejo -Marucha- es la única persona que ha estado pendiente de forma voluntaria de la casa y ha sido ella quien ha dado las alertas al MAMM sobre el estado de la casa. Es más que URGENTE una intervención que recupere el deterioro de la casa”.

Como respuesta a esa carta, la actual directora del MAMM, María Mercedes González, indicó en otra misiva la intención de devolver a la familia Tejada la casa que había sido donada en 2006 por ellos a ese museo, alegando que tras varios años de gestiones con instituciones como Comfandi, la Alcaldía de Cali y el Museo La Tertulia, no se había podido llegar a un acuerdo para el manejo del inmueble y “dado el desarrollo de nuevos planes del Museo luego de su reciente proceso de expansión, vemos que la decisión más responsable es poner a disposición de la familia heredera el inmueble”.

Por otro lado, respecto a la obligación adquirida por el MAMM de tener una exposición permanente de la obra de Tejada, en la carta la directora responde que “el deseo de los donantes de exhibir de manera permanente las obras del maestro Tejada -manifestado en la escritura 1671 en su cláusula quinta- es contrario a las políticas actuales del MAMM”.

Débora Tejada aclara, no obstante, que el Museo de Arte Moderno de Medellín sí ha realizado varias exposiciones con la obra que le fue donada, y que toda esta se encuentra guardada en las condiciones adecuadas. “Sin embargo, las cláusulas no dicen que esa donación se hacía para que la tuvieran bien guardada, sino expuesta permanentemente”.

La familia, entonces, busca que esas obras puedan ser llevadas a un mejor lugar.

***
Alejandro Valencia, sobrino de ‘Tejadita’ y a quien la familia designó como representante para aclarar lo que está sucediendo con el legado del artista, dice que lo que ha sucedido con ese acervo de obras manifiesta, de algún modo, una actitud general de desidia que las instituciones caleñas han tenido con muchos de sus artistas.

“Nosotros siempre quisimos que esas obras se quedaran en Cali, pero nadie se interesó en tenerlas. Es que es lo mismo que les ha ocurrido a muchos artistas. Mire, los manuscritos de Andrés Caicedo tuvieron que llevárselos a Bogotá, las obras de Lucy Tejada están en Pereira, las de Fernell Franco las tienen en EE. UU., a Estanislao Zuleta lo tienen en Medellín. ¿Y por qué? Porque en Cali no se han interesado por mantener ese legado”.

Actualmente, dice Alejandro, está en proceso de formación un comité de personas para buscar una institución que quiera recibir el total de las obras que le fueron donadas al MAMM y que se quiera hacer cargo de la casa de Tejada para establecer un museo o centro cultural.

Sin embargo, dice, hasta ahora ninguna institución en Cali ha
manifestado un interés serio por hacerlo. “Estas cosas uno no las entiende. Es incomprensible cómo la obra de alguien que le dio tanto a esta ciudad, no esté aquí y no haya nadie, además, interesado en tenerla”, concluye.

VER COMENTARIOS

Queremos que siga disfrutando de los mejores contenidos. Es muy fácil:

Regístrese aquí

¿Ya está registrado?

  Continúa Leyendo





Powered by