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'Lady Bird' es una película realmente encantadora

'Lady Bird' es una película realmente encantadora

Encontrarse con una película que te gusta, es como enamorarse a primera vista. Una imagen basta para seducir los sentidos y, poco a poco, las deliciosas coincidencias te doblegan y te obligan a reconocer que, tras el encuentro, estás mucho mejor.

‘Lady Bird’ fue un flechazo. Esto, que en buen momento le ocurrió a esta mortal espectadora, les ha sucedido a otros que, más allá de los afectos, sostienen lo buena película que es.

Críticos, público y repartidores de estatuillas han coincidido en reconocer que la producción escrita y dirigida por la actriz Greta Gerwing (‘Mistress América’, ‘De Roma con amor’) tiene un ‘no se qué’ que la hace especial.

¿Qué tiene ‘Lady Bird’ que la hace tan encantadora.

La película se sitúa en Sacramento (California) en 2002, en un momento histórico donde la sociedad empieza a recuperarse de los atentados del 9-11. Aquí encontramos a Christine (Saoirse Ronan), una adolescente que crece lidiando los conflictos propios de su edad.

Intentando comprender una relación con una madre (Laurie Metcalf) a la que quiere, pero cuyos sus mejores días han quedado atrás, Christine apenas puede comprender la dimensión del sacrificio del que ella habla cuando le recuerda que, aunque no tienen dinero, ella estudia en el mejor colegio. 

Las expectativas de la protectora madre son altas: quiere que su hija vaya a una buena universidad y que se convierta en una profesional exitosa.  

Pero ella no sabe ni qué quiere. Ante los aires de incertidumbre que inundan el país, la inconforme adolescente todo lo cuestiona: el colegio donde estudia, la religión, las normas sociales y hasta su propia identidad. Por eso se hace llamar ‘Lady Bird’.

Y entre tanto, observa en silencio la depresión de un padre que acaba de ser despedido, asiste a los ensayos de teatro que preparan en el colegio, se divierte con su mejor amiga, busca universidad y, por supuesto, lidia con sus hormonas.  Este coctel mantiene a la niña en un subidón de emociones que, a duras penas, reconoce.  Así llega el primer amor, el despertar de la sexualidad, las preguntas sin respuesta, las mentiras y la complicidad.  

Es por ahí donde la directora y guionista Greta Gerwing saca mayor provecho de su pluma, aprovechando al máximo las escenas, llevando los personajes a otro nivel y convirtiendo cada encuentro en uno mejor que el anterior. 

Se dosifica la historia. No se excede en los dramas familiares ni explota el melodrama, sino que al contrario luce controlado, sin perder su esencia de lo natural. 

En este tejido, las subtramas que involucran temas como la homosexualidad,  la vergüenza del origen y la traición a los valores surgen como una posibilidad de explorar la grandeza actoral de Lucas Edge (‘Manchester en el mar’, 2016) y el nominado al Óscar por mejor actor Timohée Chalamaet (‘Call me by your name’, 2017).

Esto dota a la producción de una fuerza que atraviesa toda la historia, una energía que solo puede compararse con la de la vida real y que nos conecta con nuestra propia vivencia, logrando así que la película nos resulte entrañable desde sus primeras secuencias. 

No podía ser de otra manera, pues tiene su origen en la adolescencia de su directora-guionista quien sabe beber de su pasado, pero también puede alejarse lo suficiente de su realidad para, despojada de sentimentalismos añejos, exponer una trama encantadora y natural.

Pese a que sea un diario íntimo de la directora que se decidió a contar su vida adolescente, no podemos dejar de reconocer que ‘Lady Bird’ supera la anécdota para convertirse en un verdadero espejo de las incertidumbres, los pasiones y los miedos que nos circundan en la adolescencia; un espejo en el que todos podemos vernos reflejados.  

Pero si la historia nos cautiva, su elenco la eleva a otro nivel.

Protagonizada por Saoirse Ronan, a quien hace dos años vimos en ‘Brooklyn’ y poco antes en ‘El gran Hotel Budapest’, la actriz se luce en su papel de adolescente rebelde e insatisfecha.

Y con ella, otros de talla similar que hacen que la producción esté llena de buenas escenas, delicadas y medidas, que nos permiten ser parte de la intimidad de una familia y de la cotidianidad de los jóvenes.

Gerwig luce precisa y honesta, incluso más puntillosa que Jason Reitman, quien hace unos años dirigió ‘Juno’, otro drama adolescente que en aquel entonces ganó el Óscar como mejor guion original (escrito por Diablo Cody).

No deje de ver ‘Lady bird’ y déjese llevar de regreso a sus oscuros y complejos días adolescentes. Disfrute con una película honesta, delicada y puntual.

*@kayarojas
Docente Universidad Autónoma de Occidente.

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