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¿Es infiel? Cuidado, lo pueden estar espiando... digitalmente

Junio 18, 2017 - 07:55 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo - Editora del equipo de Domingo
Infidelidad

Además de lacerar la relación, el espionaje a la pareja a través de modernos dispositivos tiene implicaciones de carácter legal. ¡Alerta infieles!

Redacción de El País

Hace décadas ellas caminaban con sigilo y se ubicaban detrás de la puerta para escuchar las conversaciones que sus maridos tenían en el teléfono fijo para pillarlos si hablaban con otras… Ellos contrataban a un detective para que persiguiera a su pareja y le tomara fotos con el supuesto amante. Hoy, en los tiempos modernos, a esos comportamientos de espionaje encaminados a evidenciar una infidelidad, se han sumado otros, gracias o por “desgracia” (para algunos) a las nuevas tecnologías.

Ya no les basta a muchos con revisar a escondidas el celular o el Facebook de su pareja, por ejemplo, cuando esta reposa plácidamente después de una noche de copas.

Ahora, con las nuevas apps y otros dispositivos que les instalan a los smartphones y computadores de sus cónyuges de manera clandestina, acceden a todas sus conversaciones de WhatsApp, a sus emails, saben dónde se encuentran, pueden grabar todas las conversaciones telefónicas que le llegan al carro, a la oficina e incluso, hacerles videos.

Instalar estos dispositivos espías en Colombia resulta fácil, comenta Juan Manuel Madrid Molina, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Icesi y experto en seguridad de la Información. Y las apps, por ejemplo, pueden tener un costo de entre US$10 a US$150, “dependiendo de las funciones que la persona quiera tener”.

Sin embargo, advierte, el docente, acceder a un equipo que no es de uno para espiar información privada de otro es un acto punible ante la ley. Además, puede acarrear daños al equipo hackeado y hasta facilitar el robo por parte de delincuentes de los datos personales, bancarios, etc, de la persona que es espiada.

Pese a las alertas de los especialistas, son muchas las personas que en Colombia echan mano de estos refinados o burdos softwares para, cual James Bond, espiar y saber si sus parejas les están siendo infieles. Así lo corrobora Melissa Rodríguez*, una palmirana de 25 años que evoca cómo a su mejor amiga el novio le regaló un moderno celular, pero interceptado. “Él sabía a qué horas ella hablaba con los amigos, a qué hora salía, todo lo que ella tenía en su WhatsApp le llegaba a él”.

En una ocasión que discutieron, agrega Melissa*, mi amiga le dijo que no iba a salir, pero sí salió, entonces él la confrontó y ella le dijo que por qué él sabía que ella sí había salido. En medio de la discusión él le reveló: todo lo que tú haces me llega a mi computador.

Esa vez se perdonaron y se reconciliaron, pero al poco tiempo terminaron. “Él la tenía vigilada todo el tiempo”, recuerda Melissa*.

Se lacera la relación

De acuerdo con diferentes estudios, comenta la médica familiar y sexóloga clínica Liliana Arias Castillo, se ha encontrado que en mayor porcentaje son las mujeres las que más espían a los hombres y se considera que en el 36 y 40 % de las parejas el espionaje es doble (se espían mutuamente).

¿Pero, a qué se debe que cientos de personas se sientan con licencia para espiar?

Para la psicóloga y terapeuta de pareja Gloria Ramírez, esta conducta es motivada por la alta inseguridad de la persona que espía, quien teme ser traicionada y abandonada, por eso empieza a manifestar todas esas señales de celos y persecución.

“Los celos e inseguridad en el camposentimental también pueden provenir de experiencias pasadas de abandono, ya sea que se vivieron en la infancia o en una relación anterior y que no se han sanado”, explica la especialista.

Es decir, que si se ha tenido una infancia con modelos de parejas como una madre celosa, un padre controlador o muy infiel, eso hace que en el inconsciente y en nuestra ‘programación’ se piense que el amor es posesión, que los celos son una forma de amar, lo cual son creencias limitantes. Y todo esto termina generando que el otro se aburra, se aleje y quien cela y espía termine abandonado.

Lea aquí: 'Lo que hay detrás de la moda de las 'parejas abiertas'.

Similar apreciación tiene Arias Castillo, quien considera que estas conductas de espionaje denotan una serie de celotipias de distinto grado: desde los celos considerados ‘normales’ hasta los extremos que dan lugar a situaciones completamente patológicas.

Por ejemplo, sostiene ella, en las que la persona desfigura lo que es una relación de pareja y el sentido de que la otra persona es un individuo aparte, diferente y no de su posesión. Desfigura además, que son relaciones de interdependencia y no de codependencia o de dependencia que es lo que pasa cuando se dan estas experiencias.

Cuando por cualquie motivo se pone en evidencia el espionaje se recomienda que la pareja tenga una comunicación clara, honesta y asertiva para que defina qué decisiones va a tomar con respecto a la continuidad o no de la relación.

Qué hacer el espía y el espiado

Si desean continuar, es importante que el espiado coloque límites claros, que aprenda a expresar su inconformidad frente a esas situaciones de espionaje y celos, con las que siente invadido su espacio, señala la psicóloga Gloria Ramírez. Que exprese claramemente a qué está dispuesto y a qué no y que ese tipo de conductas no las quiere para su relación.

Porque, por ejemplo, continúa Ramírez, hay personas a las que les espían el Facebook, Instagram y otras redes sociales, el correo e incluso, sus parejas les exigen que les den las claves y contraseñas y aceptan eso y luego se sienten invadidas, que no tienen su espacio y no expresan lo que en verdad desean: que eso no es lo que quieren para sí mismos ni para su relación.

Que el celular le funcione más lento
o que la batería se le descargue de manera más rápida de lo normal pueden ser señales de que su aparato ha sido intervenido.

Quien cae en esos comportamientos de búsquedas, de celos, que terminan lacerando mucho la relación, agrega Ramírez, es importante que reconozca que tiene un problema, que se abra a pedir ayuda para tratar esta situación.

Es preciso que entre en un proceso de interiorización para revisar cuál es esa herida emocional de su infancia, de su historia, que le genera miedo a ser abandonada y traicionada. Y que fortalezca su autoestima y seguridad para entregar lo mejor de ella, pero sabiendo que no puede controlar los sentimientos, la vida y las decisiones de la otra persona.
“Entonces doy lo mejor de mí y confío en que si la persona que está a mi lado quiere estar conmigo, pues seguiremos avanzando, sino, igual podré seguir avanzando en mi vida”, concluye Ramírez.

Terapia de pareja

Cuando se llegan a extremos de acoso y espionaje, pero se desea salvar la relación, aconseja Arias Castillo, lo ideal es tener una orientación y una terapia de pareja con un profesional.

Este especialista los ayudará a analizar las motivaciones que llevan a esos comportamientos, si realmente sí hay razones para que un miembro de la pareja tenga dudas; si esta conducta aparece por primera vez o es repetitiva; si hay aburrimiento en la relación, desamor, ganas de continuar o no...

También aconseja la médica familiar que la persona que espía esté preparada para saber cómo reaccionar ante lo que encuentra. “Si busqué y verifiqué que me está siendo infiel, debo preguntarme. ¿Y ahora qué? ¿Voy a seguir con esta persona o que se vaya para otra parte? El hallazgo tiene que llevar a una acción”, puntualiza Arias Castillo.

Qué dice la Ley

• De acuerdo con el abogado Juan Fernando Arenas Jaramillo, líder del Área de Gestión de la Propiedad Intelectual de la Universidad Icesi, no es común que se condene penalmente este tipo de espionaje en parejas. Pero sí está tipificado en la Ley 1273 de 2009.

• En el artículo 269 F sobre violación de datos personales se dice: el que sin estar facultado para ello, con provecho propio o de tercero obtenga, compile, sustraiga, ofrezca, venda, intercambie, envíe, compre, intercepte, divulgue, modifique o emplee códigos personales, datos personales contenidos en ficheros, archivos, bases de datos o medios semejantes, incurrirá en pena de prisión de 48 a 96 meses
y en multa de 100 a 1000 salarios mínimos legales mensaules vigentes.

• Señala el abogado que este tipo de conductas vulnera el derecho a la intimidad, el cual es un derecho constitucional que tenemos todos los colombianos.

• Y que las empresas que vendan o instalen este tipo de
softwares maliciosos (espías) pueden ser sujetos de sanción por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio.

• Advierte el profesional que de presentarse un proceso de divorcio, cuya causal sea la infidelidad, las pruebas recolectadas a través de este tipo de apps se consideran ilegales.

• Si una persona desea denunciar a su pareja por espionaje lo puede hacer ante la Policía porque está vulnerando su derecho a la intimidad. Si la conducta es repetitiva puede llegar, incluso, a instaurar una tutela.

Consejos

• Tenga en cuenta todas las consecuencias que puede ocasionar al hackear el celular o computador de su cónyuge. Detrás de la gente que ofrece estas aplicaciones muchas veces está realmente el deseo de robar datos personales, bancarios, empresariales de las ‘víctimas’ de espionaje marital.

• Quien cae en esta moda de espiar a su pareja debe trabajar el desapego afectivo, ya que la persona a la que espía y cela suele volverse su centro de atención. Así que mucho de su tiempo lo invierte pensando en cómo vigilarlo mejor, en las pruebas que quiere encontrar e incluso, termina armándose unos peliculones donde no los hay.

• La persona que espía necesita mayor equilibrio en todas las áreas de su vida: debe sacarle tiempo al deporte, a los amigos, a sus proyectos laborales, a compartir en familia, de tal manera que el centro de su vida no se vuelva su pareja y ese afán por encontrar las huellas de su supuesta infidelidad.

• El que busca siempre encuentra, dice el adagio popular. Pero muchas veces el celoso no es objetivo frente a lo que halla. En ocasiones, la persona que espía cuando encuentra un mensaje no tiene en cuenta el contexto en el que se dio.
Por ejemplo, si fisgoneando en el WhatsApp de su pareja encuentra la frase ‘hola lindo, extrañé verte ayer’, esta interpreta enseguida que lo envió un amante y no una compañera de trabajo.

Testimonio

Una abogada costeña recuerda el caso de un hombre que tenía sospechas de que su mujer lo engañaba. Cada uno andaba en su propio carro. En una ocasión, él la llamó a su celular para pedirle que se encontraran en un lugar de la ciudad, pero ella no le respondía. El señor hizo uso de una aplicación que le había instalado en secreto al celular de su esposa y así supo el lugar donde se encontraba: en la zona de los moteles. Él se apresuró entonces hacia ese sitio. Cuando ella se percató de las llamadas de él, decidió marcharse velozmente. Con tan mala suerte que se cruzaron en la vía. Y ¡oh, sorpresa para el marido!: ella llevaba de copiloto a su joven amante, quien huyó dejando su maletín con sus documentos. Por eso, acabó la relación.

Daños

• Juan Manuel Madrid, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Icesi comenta que “toda aplicación espía deja abierta lo que se llama una puerta trasera para poder acceder al equipo y cualquier delincuente puede encontrar esa puerta abierta y robarse datos del dueño del celular y de sus contactos”.

• Es posible también que le puedan instalar virus o cualquier tipo de software que de alguna manera pueda afectar el funcionamiento del teléfono espiado.

• Si la aplicación está muy bien programada es posible que el usuario ni se dé cuenta que lo están espiando. Hay otras que podrían ser detectadas por un antivirus.

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