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Luciano D’Alessandro: de 'La Ley del Corazón' a las tablas con 'Betty, la fea'.

Marzo 26, 2017 - 07:50 a.m. Por:
Isabel Peláez R. / Reportera de El País
Luciano D’Alessandro

Luciano D’Alessandro, actor venezolano de origen italiano.

Cortesía para Elpaís.com.co

El actor venezolano Luciano D’Alessandro logró conquistar a muchas colombianas a través de la pantalla chica con la serie 'La Ley del Corazón'. Ahora, su nuevo reto, es seguir 'robando' corazones con su papel en la adaptación de Betty, la fea para el teatro.

D’Alessandro es hijo único. Dice que sus padres son sus amigos: “Hablo con ellos absolutamente de todo. La relación que Pablo tiene con su mamá (Kristina Lilley), es casi calcada a mi relación con ellos. Están en Venezuela, pero son mi apoyo, siempre están pendientes. Cuando empecé en el modelaje, estando en la universidad, mi papá me dijo: ‘Ok, si eso quieres, pero no abandones los estudios’. Nunca me impusieron nada. Siempre fue una relación de apoyo, los amo, los adoro”.

Y aunque no es papá, dice que tiene sangre para los niños, como dicen en su país. “Me ha tocado en varias novelas de papá. Cuando uno graba con ellos, le toca hacer de psicólogo, muchas veces me pongo a la par de ellos, como si fuera un niño más, para lograr esa empatía. Y con este par de peladitos de ‘La ley del corazón’, Luisa y Mario, que son unos actores berracos, la pasamos muy bien. La cantidad de niños que se me acercan diciéndome ‘Pablito’ es impresionante.

Asegura que con ‘La ley del corazón’ ha pasado un fenómeno muy bonito, “que es recuperar a un público que ya no veían telenovelas y anexar un público nuevo. El target de esta novela es desde niños de 5 años hasta gente de 70 años. Se me acercan todos los géneros y todas las edades”.

Su amigo Rodrigo Candamil dice que “cuando sale a un centro comercial, las chicas son enloquecidas con el cachaco más sexy de la televisión colombiana, pero cuando llega Luciano es como si la fantasía se hiciera realidad”.

De bueno a villano

Antes de ‘La ley del corazón’, Luciano interpretó al abogado Alonso Marquéz en la novela ‘La esclava blanca’. Pero aclara que no siempre ha sido el bueno. “En ‘Mi gorda bella’ hice de Román Fonseca, un malo, malo. En ‘Celia’ Alberto Blanco arrancó de bueno y terminó como un revolucionario resentido”. Hizo otro antagónico en cine: ‘Memorias de un soldado’ (en 2012) con el director Caupolicán Ovalles. Aún va a festivales. Estuve a punto de hacer otra película con él, pero estaba grabando ‘La ley del corazón’ y no pude. Quiero hacer cine aquí”.

Amor a las feas

Mientras disfruta de las mieles que le dejó su participación en ‘La ley del corazón’, que está al aire, aunque terminaron grabaciones hace rato, Luciano D’Alessandro se concentra en los ensayos de ‘Betty, la fea’, que el 30 de marzo se verá en el Teatro Cafam de Bellas Artes, de Bogotá.
Es la adaptación teatral, con el mismo director, Mario Ribero; el escritor Fernando Gaitán y el elenco, que se reencuentran después de 18 años de la exitosa telenovela protagonizada por Ana María Orozco y Jorge Enrique Abello.

Luciano no estuvo exento del fenómeno de ‘Yo soy Betty, la fea’, “en Venezuela la transmitían a la una de la tarde y todo el país se paralizaba para verla. Llegó a mí a través de Natalia Ramírez, que hace el papel de Marcela. Nos conocimos en 2005 en la primera novela que protagonicé en Venezuela (Amar a Palos). Hace un par de meses viajamos el elenco de la telenovela Las Vegas con el de La Ley del Corazón y me dice: “Tengo un proyecto, ¿te gustaría hacer teatro acá?”, y yo, ‘claro’. Cumplí años el 24 de enero y el 30 me dijo: “tengo ‘Yo soy Betty, la fea’ en teatro’ y con el elenco original. No había terminado de preguntar y ya le estaba diciendo que sí”.

Luciano contó con la aprobación de todos: “Y yo contentísisimo de estar al lado de esos actores y actrices respetadísimos, talentosísimos y que marcaron una historia en la telenovela latinoamericana y mundial, porque Betty se vio hasta en la China”.

Luciano hará el rol de un italiano que llega a invertir en Ecomoda, que tiene problemas económicos. Él, que ensaya hasta ocho horas diarias para la obra, dice que se trata de “un personaje divertido, pintoresco, grandilocuente”.

Espera llegar pronto a Cali con ‘Betty’. Sobre su país es franco: “La situación en Venezuela afecta en todos los sentidos, en lo familiar, en lo social, en lo laboral. Yo entré a un canal que en 2007 lo cerró Chávez. Pero eso me dio ese empujoncito de cruzar la frontera. Pero mi papá, mi mamá, están allá y la están padeciendo. Mi mamá me cuenta que a las seis de la tarde ya está todo el mundo encerrado en su casa. Para conseguir cierto tipo de alimentos es un tema. Yo por la ventaja de ganar alguito en otra moneda los ayudo, pero la mayoría de venezolanos gana un sueldo mínimo y deben hacer la bendita escuela para comprar los productos regulados. Es feo. Me afectó y me seguirá afectando, aunque no esté allá”.

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