Psicología positiva, el camino para recuperar los valores en la educación tradicional
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En Colombia se aplica la ciencia de la Psicología Positiva en el sector educativo. Esta busca la enseñanza de habilidades para el bienestar, el desarrollo de fortalezas y virtudes, y la formación del carácter del estudiante.

Psicología positiva, el camino para recuperar los valores en la educación tradicional

Agosto 06, 2017 - 08:28 a.m. Por:
Nathalia Acosta Salazar, integrante del Semillero de Periodismo UAO-El País
Educación positiva

La educación positiva es un nuevo enfoque en la educación tradicional que se basa en la nueva ciencia de la psicología positiva, la neurociencia, la psicología cognitiva y las prácticas del aprendizaje efectivo. En las diferentes sedes de la Universidad del Sinú ya se aplica.

Fotolia El País

Durante los últimos 150 años, la psicología se dedicó a estudiar todo lo que está mal con el ser humano; las psicosis, las patologías, las neurosis, los traumas, etc. Pero hace 20 años, Martín Seligman y Mihaly Csikszentmihalyi, reconocidos investigadores en el campo de esta ciencia, se preguntaron: ¿qué es lo que está bien con las personas? ¿Cómo se pueden maximizar y potencializar las capacidades, virtudes y aptitudes de estas?

Fue así como el término de la Psicología Positiva como ciencia, ha venido revolucionando los procesos relacionados con el desarrollo óptimo de los individuos, grupos e instituciones, y sus aportes han tenido gran impacto en distintos campos de intervención de la psicología, principalmente en las áreas de salud y educación.

Uno de sus principales aportes ha sido establecer que las fortalezas son características psicológicas, las cuales se presentan en situaciones distintas a través del tiempo, y que sus derivaciones suelen ser positivas.

Desarrollar fortalezas provoca emociones auténticas. Las fortalezas son habilidades interpersonales, como el optimismo, la fe, el trabajo ético, la esperanza, la honestidad, y la perseverancia; las cuales, progresivamente, actúan como barreras contra enfermedades, el rencor e incluso, ante estados de ánimo como la infelicidad.

Psicología positiva en la educación

La ciencia de la Psicología Positiva, aplicada al sector de la educación ha demostrado por medio de métodos científicos que el carácter de las personas es un aspecto que se desarrolla y no algo predeterminado de nacimiento.

Este nuevo paradigma de la psicología busca que los colegios y las universidades sean lugares en los que los estudiantes no solo aprendan las habilidades tradicionales del conocimiento y la ciencia, como son las matemáticas, la biología, el razonamiento abstracto, la física, entre otros, sino que también, se aprendan con la misma rigurosidad las habilidades para el bienestar, el desarrollo de fortalezas y virtudes, y la formación del carácter de los estudiantes.

Si bien uno de los objetivos de la educación colombiana es la enseñanza de la ética y los valores, los cuales se encuentran contemplados en más de 20 artículos de la Ley Nacional de Educación, todavía se carecen de programas con herramientas para poder ejecutarlos.

El modelo educativo que se desarrolla actualmente es enfocado principalmente en la búsqueda de la excelencia académica, ha descuidado el diseño e implementación de metodologías basadas en la construcción de ciudadanos conscientes de las condiciones de su entorno, capaces de aportar a la construcción de una mejor sociedad y no solamente en formar estudiantes para pasar los exámenes con notas sobresalientes.

De ahí la importancia de la educación positiva, un nuevo enfoque en la educación tradicional que trata de corregir este tipo de deficiencias y que se basa en la nueva ciencia de la psicología positiva, neurociencia, psicología cognitiva y las prácticas del aprendizaje efectivo.

De acuerdo con Andrea Ortega Bechara, creadora y presidente de la Fundación Instituto de Ciencias de la Felicidad Florecer, así como de la Asociación Colombiana de Psicología Positiva, la metodología aplicada en la implementación de esta nueva apuesta a la educación, comienza con el diagnostico de cinco dimensiones del bienestar: el significado y propósito de vida, la inteligencia emocional, las relaciones interpersonales, la salud física y el bienestar financiero.

Estas dimensiones son medidas a través de un test, que permite valorar y categorizar cuáles son los niveles de medición de los aspectos estudiados, para, posteriormente, brindar una serie de estrategias que mejoren los niveles del bienestar.

Actualmente, la metodología está siendo aplicada en la Universidad del Sinú, que cuenta con sedes en ciudades como Montería, Cartagena y Bogotá, por medio de un software llamado ‘Explórate’, el cual, permite que tanto estudiantes como profesores cuenten con un perfil personalizado de su bienestar y puedan conocer su proceso de crecimiento personal, a través de la retroalimentación en la variación de las cinco dimensiones a través del tiempo. “La actividad de explórate fue una experiencia genial porque me permitió conocerme un poco más en las distintas esferas de mi personalidad y de la vida”, comenta René Julio Somoza, auxiliar de biblioteca en la UniSinú, sede Cartagena.

En los primeros 15 días de implementación, ‘Explórate’ fue aplicado a 7000 usuarios, entre estudiantes, docentes, y capital humano de las universidades, quienes afirmaron haber experimentado una grata experiencia.

Natalia Triviño, por ejemplo, estudiante de medicina de UniSinú, sede Montería, expresa que el test le ayudó a conocerse un poco más, como también, a comprender aspectos de su vida que no tenía claros en el momento. De igual manera, Maira Sánchez, estudiante de psicología afirmó: “La prueba trata de mirar qué tanto te conoces tú, qué emociones posees, cómo tratas de controlar tus situaciones, cómo está tu salud física, tu estado financiero, cómo te relacionas con los demás”. Es, de verdad, una nueva forma de aprender.

Ciencia y paz: construyendo el capital humano del futuro

Durante el último año, la Asociación Colombiana de Psicología Positiva ideó ‘Ciencia y paz; Construyendo el capital humano del futuro’, bajo la dirección del doctor Mihalyi Csikszentmihalyi, profesor de psicología en la Universidad de Claremont (California). Esta iniciativa busca realizar programas que cuenten con la fundamentación científica y que puedan facilitar una transición hacia la paz con una metodología oportuna, idónea, y eficiente en cada contexto permeado por el conflicto armado colombiano.

“El proyecto Ciencia para la Paz busca por medio de metodologías científicas desarrollar todas las fortalezas y el carácter que hacen que las personas vivan en armonía consigo mismas y con los demás”, señala Andrea Ortega.

El proceso del perdón y la reconciliación para lograr una convivencia pacífica en el país se ha vuelto medible desde hace unas décadas. Gracias a la Psicología Positiva estos procesos de restauración del tejido social se pueden evaluar mediante metodologías científicas. “Si existe un método serio que nos permite desarrollar fortalezas para que vivamos en paz, ese método merece ser tomado muy en serio y esa es la apuesta que tenemos desde el Instituto Florecer y la Asociación Colombiana de Psicología Positiva”, agregó Ortega.

‘Explórate sobrevivientes’, es la herramienta que busca resolver los problemas psicológicos y el estrés postraumático que dejó la guerra. “Para nosotros, los sobrevivientes los entendemos como todas las personas que de alguna u otra manera se vieron afectadas por el conflicto interno colombiano y para esto, hemos creado un software y una aplicación móvil que permite que las personas midan, a través del tiempo, distintos factores asociados con el bienestar”, expresó Andrea.
De esta manera, el Instituto Florecer busca demostrar que no solamente se pueden superar los traumas negativos, sino que existe la oportunidad de que a partir de esos acontecimientos se pueda convertir lo negativo en una oportunidad para el crecimiento y el desarrollo, a lo cual se le ha atribuido el nombre de ‘Crecimiento postraumático’.

En un país con más de 8 millones de víctimas, el desarrollo e implementación de programas basados en la evidencia tangible que faciliten los procesos de desarrollo de fortalezas como el perdón, el optimismo y la esperanza, pueden transformar positivamente la vida de millones de sobrevivientes, así como también, la importancia del crecimiento en valores de las nuevas generaciones que aseguren de cierta manera una Colombia socialmente justa y en paz. 

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