¿Bajó su ritmo sexual? El culpable puede ser su celular
Familia

¿Bajó su ritmo sexual? El culpable puede ser su celular

Agosto 06, 2017 - 07:55 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo / Editora equipo Domingo
El sexo es el tema que los colombianos prefieren evitar

Los científicos ya empiezan a identificar el efecto negativo de la tecnología en la cama. ¿Seguro que usted y su pareja no lo padecen?

Archivo / El País

Una investigación de la Universidad Estatal de San Diego, California, EE.UU., reveló que los jóvenes estadounidenses tienen hoy, en promedio, menos sexo que los muchachos de finales de los 90.

De acuerdo con el estudio, publicado el pasado mes de marzo, mientras un joven estadounidense al finalizar la década de los 90 tenía, en promedio, relaciones sexuales 62 veces al año, en 2010 la cifra disminuyó a 53. Es decir, 9 veces menos, lo que equivale a una reducción de un 15 % (en un lapso de poco más de una década).

Los británicos también mermaron sus encuentros íntimos. Si en 2000, una encuesta nacional de actitudes sexuales y estilos de vida informó que británicos entre los 16 y 44 años tenían sexo 6,2 veces sexo al mes, en promedio; en 2013, la misma encuesta nacional arrojó que la media fue de 5 veces mensualmente.

Y tal parece que esto es una tendencia mundial, de acuerdo con otras investigaciones realizadas en países como Australia, China y Japón.
Los investigadores apuntan a señalar entre algunas de las razones para esta merma en la intensidad sexual de los jóvenes y las parejas de hoy, al uso permanente que hacen de la tecnología: de los dispositivos móviles, de las redes sociales, del whatsapp, de los operadores de cables, etcétera.

Colombia, al parecer, no es ajena a esta tendencia. Aunque no hay estudios que lo avalen, terapeutas de pareja como la psicóloga antioqueña Carolina Londoño se atreven a afirmar que están siendo motivo de consulta los conflictos de pareja por la poca frecuencia de relaciones sexuales a raíz de la forma desbordada en el manejo de los medios de comunicación y tecnológicos.

¿Pero, cuáles son los riesgos de la tecnología para la sexualidad? Aquí les exponemos algunos. Para ello contamos con la asesoría de los psicólogos y terapeutas de pareja Beatriz Guzmán, Carolina Londoño y Laurent Marchal.

Son una amenaza

La conectividad desmesurada a los dispositivos móviles y redes sociales ha generado cambios en la vivencia de la sexualidad. Facilitan a las personas estar cerca de quienes están lejos; pero son un medio que las aleja de los que tienen cerca, como es el caso de su pareja. Hoy, cada uno, aún en la cama, está ‘pegado’ a su celular o a su tablet, lo que hace que sus niveles de escucha y diálogo desciendan; les impide tener preámbulos sexuales y, por lo tanto, encuentros íntimos. También, son frecuentes conflictos en la relación por celos: “¿con quién estará chateando que sonríe tanto?”, ¿Quién es ese que siempre le da ‘like’ a sus fotos?”, “¿Por qué tu ‘ex’ te escribe al ‘Face’?”. Y hay problemas por espionaje al celular del otro, por hallar que ha visitado páginas donde ofrecen sexo o porque ha pagado por ello.

Chat-escoptofilia

En la actualidad son muchos los que prefieren mantener relatos eróticos por chat, mirar por internet o redes sociales videos de este tipo, ya que esta clase de vinculación no les genera compromisos, riesgos de infecciones de transmisión sexual, ni de embarazos y porque cada uno puede llegar hasta el momento que quiera y hacerlo en el lugar que lo desee.

Sin embargo, si esto se practica de manera permanente (lo que los sexólogos han denominado chat-escoptofilia) puede generar adicciones que conllevan a perder la relación con el otro de una manera cercana. Al volverse adictos se aíslan, tienen un comportamiento obsesivo, compulsivo, ritualista que puede afectarlos individualmente y como pareja. Es entonces cuando el cónyuge empieza a pillarlos sosteniendo chats de grueso calibre con otra persona o autocomplaciéndose sexualmente. O viven con angustia, mal humor y ansiedad si, por ejemplo, falla el wifi o se les daña el celular. Esto les genera conflictos que les impide intimar. Por tanto, deben resolver la situación de forma integral: con ayuda de psicólogo, sexólogo y psiquiatra.

Al proyectar una imagen irreal del sexo, la pornografía provoca síntomas como el bajo nivel de interés sexual o la disfunción sexual inducida.

De otro lado, se comenta, que otra de las razones para que mermen el sexo las parejas es el llamado ‘Efecto Netflix’: si antes el sábado era un día programado para intimar, ahora es para ver las series que han ignorado durante la semana y se olvidan de realizar su propia película en la intimidad.

Distractores

Una de las quejas más frecuentes de los consultantes, según los expertos, es que la pareja no se desconecta, siempre está pendiente del celular o del computador aún en el contexto íntimo, y esto no les permite concentrarse y disfrutar del encuentro sexual. Está más alerta de las señales emitidas por su móvil, por ejemplo, que de aquellas que le da su pareja en la intimidad.

El tiempo que se dedicaba a los ‘apapachos’ ahora lo llena uno o varios aparatos, así que la vida sexual deja de tener el nivel de actividad que tenía antes. Hay, además, una invasión del espacio íntimo por el tema del trabajo. Jefes que siguen escribiéndole al empleado, incluso, después de que concluyó su turno. A través de un chat este sigue los 7 días de la semana las 24 horas conectado a la empresa.

Pornografía 'on line'

Ver porno al menos 40 minutos dos veces por semana estimula la líbido y el deseo sexual, divulgó la revista Sexual Medicine, de acuerdo con información de BBC Mundo.

Son innegables, pues, las ventajas de la pornografía para las relaciones íntimas; sin embargo, advierten los expertos, cuando ver porno se convierte en una adicción, repercute en la escasa e, incluso, nula práctica de las relaciones sexuales.

Anteriormente, la sexualidad exigía la presencialidad, pero hoy, con la nueva tecnología, no se exige y a, veces, ni se necesita. Así que la presencialidad del otro está siendo reemplazada por un placer que se obtiene a través de estas nuevas conectividades.

De ahí que, a través de la pornografía, sobre todo ‘on line’, la persona se autoestimula, obtiene placer de manera autónoma y no busca al otro para tener satisfacción sexual. Por eso, la disminución de los encuentros sexuales en algunas parejas.

De acuerdo con BBC Mundo, datos publicados en Japón revelan que el 46 % de las mujeres y el 25 % de los hombres entre los 16 y 25 años “desprecian” el contacto sexual.

Además, muchos, alimentados por la fantasía, violencia y exageración de los videos pornográficos, no encuentran placer cuando intiman con su pareja, por ende, evitan los encuentros sexuales con ella.

El acceso ilimitado que se tiene en la web a los videos porno hace que muchos los tomen como material educativo, lo que es inadecuado, ya que la pornografía es un estímulo sexual, no un medio formativo.

Consejos

Diga adiós
Eliminen el televisor del cuarto. Apaguen los celulares antes de irse juntos a la cama. Tómense una o dos horas para compartir exclusivamente en pareja o en familia, teniendo lejos cualquier medio de comunicación.

Acuerde
Lleguen a acuerdos para tener ratos del día y espacios para desconectarse y planeen hacer algo que les proporcione mutua satisfacción. Váyanse al cine si a los dos les gusta o a un sitio donde no haya wife, como el campo.

Únase
Si nota que su pareja siente satisfacción viendo videos porno, involúcrelos dentro de su actividad sexual, diviértase con ella, eso sí,
si siente que tendrá capacidad de disfrute con esto.

Provoque
Use la tecnología para las provocaciones: mándele, por ejemplo, a su pareja, fotos y chats sugestivos para estimularla.

Hable
Si usted busca a su pareja y siente que esta lo ignora por estar inmersa en una red social, chateando o viendo Tv., no se quede callado, háblele del tema, pero sin reproches. Dialoguen de lo que les hace falta, de lo que esperan y lleguen a acuerdos.

Picante
Introdúzcale alternativas picantes a la relación íntima con el fin de que su pareja prefiera estas, antes que conectarse a los dispositivos
y redes sociales.

Buen manejo
Tenga control de su conectividad a las redes sociales. Esté consciente de que no se puede desbordar en su uso, porque la utilización desmesurada de la tecnología le puede generar alteraciones en sus vínculos sociales y de pareja.

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