Familia

Cáncer de cérvix va atado a la pobreza

Marzo 12, 2017 - 07:00 a.m. Por:


Por Kelly Rodríguez, integrante del semillero UAO-El País
Cáncer uterino

Aunque el cáncer de cuello uterino puede no causar síntomas, los sangrados vaginales y el dolor pélvico deben ser motivo para acudir al médico.

Aunque el cáncer de cuello uterino puede no causar síntomas, los sangrados vaginales y el dolor pélvico deben ser motivo para acudir al médico.

El cáncer de cuello uterino ha encendido las alarmas y se ha convertido en una preocupación latente en la población femenina desde hace muchos años.
El motivo son las altas tasas de mortalidad que ubican esta enfermedad como la segunda causa de muerte entre todos los tipos de cáncer en Colombia, cobrara la vida de cientos de mujeres, en su gran mayoría, provenientes de zonas alejadas y pobres.
En Cali, entre los años 2000 y 2008 la tasa de mortalidad por cáncer de cuello uterino mostró un descenso de 9.3 a 6.4 respectivamente, por cada 100 mil mujeres. Sin embargo, para el 2012 la cifra aumentó a 11.2 decesos, mientras que para el 2015 esta cantidad disminuyó, nuevamente, a 6.8 muertes por la misma cantidad de mujeres ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué las mujeres eran tan vulnerables?
Investigadores de la Universidad Icesi liderados por la doctora Martha Cecilia Jaramillo, trabajaron hombro a hombro con expertos de la Empresa Social del Estado, ESE Centro del Municipio de Cali, donde se referencian, procesan y analizan las citologías de pacientes del régimen subsidiado que consultan todas las ESEs de la ciudad, a través del programa ‘Por ti mujer’.
La investigación que se realizó en los año 2013 y 2014, analizó la información de cada una de las usuarias de entre 20 y 69 años pertenecientes a dicho programa, para identificar los factores de riesgo causantes de la cantidad de muertes de quienes padecían cáncer cervicouterino.
Por este motivo, los investigadores se centraron el análisis de las citologías, especialmente con resultados anormales, puesto que es el único procedimiento que permite prever o diagnosticar irregularidades en el cuello uterino.
El estudio logró corroborar lo expuesto por varias investigaciones que relacionan el cáncer de cérvix o cuello uterino y la pobreza, es decir, se comprobó la alta incidencia de esta enfermedad en mujeres de bajo nivel social, cultural y educativo cuando los resultados evidenciaron que el riesgo de presentar anormalidad en la citología era 1.4 veces mayor si la paciente pertenecía al nivel 1 del Sisben.
Por tanto, si se tiene en cuenta que más del 50% de la población de Cali pertenece a un nivel socio-económico bajo, el grado de vulnerabilidad de la ciudad es tan alarmante como las inequidades sociales, culturales y de salud en las zonas de ladera, centro y oriente de Cali, reconocidas en el estudio por su alta mortalidad.
En cuanto a la cobertura, el panorama no mejora: se demostró que de las 410.373 mujeres, de entre 20 y 69 años, pertenecientes al régimen subsidiado, tan solo 99.351 se realizaron la citología durante los dos años de investigación, lo que se traduce en una cobertura de apenas el 14.1% y 15.0%.
Cifras muy alejadas de lo propuesto por otros estudios que afirman que en Colombia la cobertura supera el 60% anual.
No obstante, si se pretendiera reducir al menos a la mitad la mortalidad registrada, la cobertura debe ser de al menos el 80% y, no suficiente con esto, se requiere rigor y oportunidad para la confirmación diagnóstica y el tratamiento oportuno de las mujeres que presenten resultados por fuera de la normalidad, tal como expone la investigación.
De la misma forma, entre las características de las mujeres con citologías anormales pertenecientes al régimen subsidiado, se reveló que la anormalidad fue mayor en las chicas menores de 20 años, seguidas por mujeres entre 20 y 24.
Para el grupo entre 20 y 29 años, la anormalidad estuvo asociada en mayor proporción al VPH, mientras que las anomalías con alto grado de peligrosidad se centran en la población de entre 40 y 44 años, seguido del grupo de 30 a 34 años.
Es importante que las mujeres tengan claro que presentar una citología anormal no es lo mismo que padecer de cáncer de cérvix, ya que dependiendo del tipo de anomalía detectada, se puede determinar el alto o bajo grado de peligrosidad.
Aun así, un resultado irregular amerita iniciar un estricto seguimiento al proceso inflamatorio con el fin de prevenir que se desarrollen complicaciones severas a futuro, en especial, si la edad de la paciente es mayor a los 35 años.
Adicionalmente, se notó que en la medida en que aumentó el número de citologías y colposcopias, también crecía el porcentaje de anormalidad. Según los investigadores, esto se podría estar presentando porque se direccionen a mujeres que tienen la sospecha de padecer algún problema.

Estrategias de control

Al conocer los resultados detallados y tener recomendaciones pertinentes por parte de los académicos, la Red de Salud del Centro que financió la investigación con el fin de generar procesos para beneficiar a las usuarias del programa y contribuir a reducir el cáncer de cérvix en la población del régimen subsidiado, logró acortar notablemente el tiempo entre la toma de la citología y la programación de las colposcopias, lo que significa un gran acierto teniendo en cuenta que el tiempo es un factor determinante.
En conclusión, hasta que las entidades de salud correspondientes y cada mujer adopte medidas óptimas y oportunas de prevención y control que logre la reducción de la huella del cáncer de cuello uterino, no se dará validación a lo estimado por el Plan Decenal para el control del cáncer en Colombia, que presume que en el año 2021 se habrá reducido la tasa de mortalidad por cáncer de cérvix a 5.5 defunciones por 100 mil mujeres en el país.

Factores de riesgo

Entre los múltiples factores de riesgo, la investigación encontró que el cáncer de cérvix o cuello uterino es 1.24 veces mayor en aquellas mujeres que usaban Dispositivo Intrauterino (DIU).
Así mismo, el peligro aumenta cuando existe tabaquismo y desaparece cuando se es exfumador.
También el haber tenido infección por VPH aumenta 11.6 veces más el riesgo de tener anormalidad.
La iniciación temprana de relaciones sexuales es otro factor que incide en mayor riesgo.
Cuando la mujer se ha hecho algún procedimiento cervical previo como: histerectomía, legrado, biopsia, cauterización, radioterapia, entre otros, aumenta el índice de riesgo.
Por el contrario, las mujeres que reportaron obesidad, estado de menopausia y vacunación contra VPH, evidenciaron un menor riesgo de presentar anomalías, por lo que dichas características se convirtieron en factores protectores.

El cáncer de cérvix es una de las principales amenazas de muerte para las mujeres en todo el mundo. De hecho, cada dos horas muere una mujer a causa de esta enfermedad

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