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¿Cómo perderle el miedo a la anestesia?

¿Cómo perderle el miedo a la anestesia?

En algún momento de la vida, la mayoría de las personas se ven enfrentadas a tener que someterse a una intervención quirúrgica en la que han de ser anestesiados. Sin duda alguna, la aplicación de la anestesia es uno de los aspectos más importantes de una operación, pero a su vez, es también uno de los temores más frecuentes.

Esta consiste en la supresión del dolor en el paciente a través de combinaciones de medicamentos, en la mayoría de los casos, que “duermen” selectivamente algunas zonas del sistema nervioso.

Hay dos grandes tipos de anestesia: la general y la local. La primera consiste en dormir al paciente con medicamentos que pueden administrarse por vía endovenosa o por vía inhalatoria a través de los pulmones.

En la segunda, el paciente se mantiene despierto y se le evita el dolor con un fármaco llamado anestésico local que, introducido cerca de un trayecto nervioso, interrumpe de forma reversible la sensibilidad al dolor.

Gracias a la aparición de una nueva tecnología, no solamente en la monitoría de los signos vitales, sino en la forma cómo actúan los medicamentos y la adecuada monitoría de estos, la seguridad de los pacientes que necesitan ser anestiados se ha incrementado exponencialmente.

Asimismo, son tres los momentos importantes que se deben tener en cuenta para conseguir una buena experiencia con la anestesia: la valoración pre-anestésica, el elemento emocional y psicológico durante la intervención y el adecuado manejo de los efectos posquirúrgicos.

La valoración pre-anestésica es el inicio del abordaje anestésico de la persona, es decir, es el espacio para corregir alguna condición inherente al paciente. Además, es el momento para que las patologías del historial clínico del individuo sean conocidas.

El médico residente de último año de anestesiología Édinson Benavides Hernández explica que “si estamos hablando de un paciente sano, que nunca ha sido operado y que sus exámenes han salido en orden, posiblemente pueda ser operado en los siguientes tres meses. Pero si tenemos un paciente adulto mayor, con problemas en diferentes órganos, es un paciente que puede ser valorado varias veces por el anestesiólogo en busca de optimizar y corregir sus problemas de salud”.

De igual manera, el entrenamiento emocional y el componente psicológico, cumplen una función vital a la hora de enfrentarse a una cirugía, puesto que se hace indispensable tener un grupo de personas que se encarguen de tranquilizar al paciente, de explicarle y de brindarle la mejor información para generarle confianza antes de los procedimientos.

“La valoración pre - anestésica es un escenario importantísimo e indispensable que permite despejar todo tipo de dudas e inquietudes y para generar la mayor tranquilidad en el paciente, ya que de esto dependerán los resultados en el ámbito hospitalario”, agrega Benavides.

Si bien el entendimiento actual de la anestesia ha avanzado notoriamente, hay un componente que todavía no es muy claro y tiene relación con los efectos posquirúrgicos que conllevan los procedimientos.

Benavides manifiesta que “los efectos anestésicos van a cambiar dependiendo de cada uno de los organismos. Cuando existe bastante ansiedad o un estrés indebido antes de la cirugía se puede condicionar el despertar del paciente. Una persona que entra en un plano anestésico estando ansioso puede tener ese mismo plano o tener mayor ansiedad cuando despierte”.

Los efectos anestésicos van a cambiar dependiendo de cada uno de los organismos y cuando existe ansiedad antes de la cirugía se puede condicionar el despertar del paciente.

Consejos para enfrentarse a la anestesia

Es indispensable asistir a la cita previa con el anestesiólogo, en ella se deben despejar las dudas o inquietudes para poder sentir tranquilidad el día de la cirugía.

Procure comentar con su anestesiólogo aspectos como alergias, problemas con el alcohol o el cigarrillo, medicamentos que toma actualmente, etc.

El día anterior a la cirugía intente realizar actividades que le despejen la mente. Recuerde que su estado emocional influirá en la manera como el cuerpo reaccione ante los medicamentos y de igual manera, impedirá que tenga efectos secundarios como vómito y dolor de cabeza.

Siga al pie de la letra las indicaciones de alimentación que le brinde su anestesiólogo para antes de la cirugía. Generalmente no se permite comer en las seis horas previas a la intervención quirúrgica, aunque en algunos casos se pueden beber líquidos claros, principalmente agua, hasta dos horas antes.

Nuevas tendencias en anestesiología

Tendencias como la mejora en la ecografía, la anestesia local, los avances en la monitoría y la anestesia cuantitativa han hecho que hoy en día la calidad en la prestación del servicio en materia de anestesiología avance a pasos agigantados.

Colombia tiene cifras de utilización de la ecografía para efectos del manejo de la anestesia que cada día se va acercando más a la cifra que tienen países desarrollados. La ecografía en los últimos años se ha convertido en un aliado y una herramienta imprescindible en el manejo quirúrgico de muchos pacientes, ya sea para la anestesia regional, para diagnósticos, o para evaluar la función del corazón en situaciones de emergencia como el paro cardíaco.

Gracias al trabajo de investigación que se realiza actualmente, el desarrollo tecnológico equipara de confort y bienestar los procedimientos quirúrgicos realizados, según lo explica la anestesióloga María Fernanda Rojas, autoridad nacional en anestesia regional.

“Herramientas como el ultrasonido han permitido que los procedimientos que anteriormente se hacían a ciegas, ahora se hagan bajo visión directa y aumenta la precisión y la calidad de los resultados de los fármacos que ponemos”.

Copiando técnicas de la aviación en cuanto a la seguridad del paciente
y técnicas en las que a través de tecnología se pueden simular escenarios de anestesia, se ha logrado entender cómo funciona cada uno de los medicamentos cuando es ingresado al organismo y cómo se comporta el cuerpo cuando hay más de dos medicamentos interviniendo.

De este modo, el uso del ultrasonido en la anestesia regional durante las cirugías impide de cierta manera la aparición de futuras complicaciones. Si bien, el manejo de esta herramienta ha sido por años algo exclusivo de los radiólogos, poco a poco comienza a ser clave para los anestesiólogos.

De hecho, el doctor José Ricardo Navarro, presidente de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (S.C.A.R.E.) afirmó que quizá el desafío más importante para el posgrado de anestesiología es que se incluya en el pénsum de esta especialidad una asignatura horizontal, es decir, que abarque varios semestres, con contenidos y prácticas en el manejo adecuado del ultrasonido.

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