Familia

Diez mitos sobre la vejez

Marzo 24, 2017 - 12:05 a.m. Por:
Redacción de El País
Adultos mayores demencia

El 8% de los mayores de 65 años padece demencia.

Elpais.com.co

La vejez es una de las mejores etapas de la vida. Si bien no se puede desconocer que el cuerpo sufre cambios relacionados con el deterioro propio del paso de los años, lo cierto es que después de los 60 años ya no existe el estrés causado por el estudio o el trabajo, no hay temor al embarazo ni tampoco subsisten las preocupaciones relacionadas con el estudio o la crianza de los hijos. Lea también: No se le arrugue a la vejez: acepte el paso del tiempo

Sin embargo, las malas interpretaciones y las creencias infundadas sobre la edad de oro hacen que a veces se desaproveche todo el potencial que en realidad encierran los adultos mayores y que terminen relegados a un segundo plano.

Especialistas desvirtúan aquí los mitos que se tejen en la sociedad en torno a esta bella etapa de la vida.

1. Hay que tratarlos como niños

Es posible que los mayores sean personas tercas y obstinadas, pero puede ser porque no quieren renunciar a su autonomía e individualidad y también porque quienes les rodean tienden a sobreprotegerlos hasta el punto de anularlos como personas. El problema según Alberto Cardona, internista y geriatra del Centro Médico Imbanaco y docente de la Universidad Javeriana, es que “los jóvenes quieren decidir por ellos hasta lo que comen y la forma en que se visten, pero el adulto mayor es un adulto y quiere ser tratado como tal, no como 'el abuelo' o 'el viejito' y mucho menos como niño”.

La actitud hacia ellos no debe ser entonces, según los especialistas, de vigilancia ni de hacerles todo, sino de acompañamiento. Otra cosa muy diferente es que la persona tenga una discapacidad que le reste habilidad de autocuidado.

Eso sí, hay que aclarar que si hay cambios drásticos en la personalidad, deben ser una señal de alerta de enfermedad mental.

2. Son inútiles

“En la vejez se reacciona con más lentitud a los estímulos y se realiza cualquier actividad con menos velocidad. Esto debido a cambios que se generan a nivel cerebral, que hacen que la información se procese a otro ritmo, pero la respuesta en sí no se afecta”.

Así lo explica Geraldine Altamar Canales, especialista en medicina interna y geriatría, del Centro Dermatológico de Cali y docente de la Universidad del Valle, quien advierte que por eso es errado asegurar que los mayores de 60 años son una carga para la familia y para la sociedad o que no saben ni aportan nada.

Por el contrario, a los ancianos les sobra conocimiento y experiencia, son los mejores consejeros, son personas comprometidas con lo que hacen y tienen disciplina para cumplir horarios y normas.

3. “Loro viejo no aprende a hablar”

Contrario a lo que muchos creen, la capacidad de aprendizaje no se pierde con la edad. Los que sí deben cambiar son los métodos de aprendizaje para adaptarlos a las condiciones de estas personas.

Pero los beneficios de nuevos aprendizajes en la vejez son enormes, en opinión de la doctora Altamar. “Aprender algo nuevo en esta etapa aumenta la confianza y previene el deterioro de la memoria, por lo que es una práctica que no se debe abandonar”, explica.

4. Sufren demencia senil

Para empezar hay que aclarar que ese término médico no existe. Lo que sí se reconoce es la demencia, enfermedad en la que se pierde capacidad para retener nueva información, analizar, entender y usar el lenguaje, de la cual hay cuatro o cinco tipos degenerativos.

Lo que sí no se puede negar es que con la edad aumenta el riesgo de padecerla.

Esto quiere decir que a mayor edad la mente se vuelve más lenta y hay pérdida de atención y de memoria inmediata, pero no pérdida de memoria a largo plazo ni de capacidad para retener nueva información. De hecho, si esto ocurre, sí hay que consultar de inmediato.

5. Lo mejor es que se queden quietos

Nada más alejado de la realidad que creer que el adulto mayor debe procurar estar quieto para proteger su salud y evitar problemas como las fracturas por caídas.

De hecho, los beneficios de la actividad física a esta edad están más que comprobados. “Se sabe –comenta Geraldine Altamar-- que mejora la calidad del sueño, el estado de ánimo, la oxigenación de las neuronas, el funcionamiento del corazón y los pulmones, el control de la presión, la masa muscular y ósea y el equilibrio, entre otras bondades”.

“Además, como lo advierte Cardona, si se limita la capacidad de movimiento, se está afectando de paso la interacción social del adulto mayor. Por eso, lo que hay que hacer es moverse tomando las debidas precauciones, de acuerdo con cada caso”.

6. Necesitan tomar vitamínicos

Los suplementos alimenticios se requieren únicamente cuando hay alguna deficiencia nutricional diagnosticada, durante la recuperación de una cirugía, luego de una hospitalización o tras un periodo de alimentación inadecuada.

“Esto debido a que los requerimientos diarios de vitaminas que necesita un adulto mayor, que son mínimos, se pueden adquirir solamente a través de la ingesta de alimentos, como las verduras, las frutas y las carnes”, aclara Cardona.

7. Necesitan dormir menos

La realidad es que duermen menos debido a cambios cerebrales y su sueño es menos profundo, por lo que sufren más despertares en las noches. Pero esto no quiere decir que requieran menos horas de sueño.

8. Sufren osteoporosis

Aunque muchos asocian esta enfermedad con algo normal del envejecimiento, lo cierto es que no necesariamente todos los adultos mayores sufren osteoporosis o disminución de la densidad de los huesos. De hecho, esta enfermedad es prevenible y tratable.

9. Viven deprimidos

La felicidad es un estado interior, por lo cual en la vejez se tiene la misma probabilidad de estar deprimido que en otra etapa. Lo que sí ocurre es que en la vejez hay mucho aislamiento social y mucho abandono que afectan emocionalmente a los adultos mayores.

10. Se acaba el sexo

“Si bien la libido disminuye, hay resequedad vaginal, incontinencia urinaria, disfunción eréctil, problemas de eyaculación y alteraciones articulares que causan limitaciones, eso no significa que la sexualidad acabe. Lo que pasa es que se vive de manera diferente, porque está menos centrada en el coito y más en los besos, las caricias, las palabras bonitas y la ternura”, explica Geraldine Altamar. Incluso, se tienen algunas ventajas con respecto a la juventud, porque ya no hay temor al embarazo, los hijos ya no viven en casa lo que da más privacidad y ya hay más confianza en la pareja.

Lo que sí puede ocurrir es que haya culpas generadas por creencias religiosas o temores causados por connotaciones sociales que tachan a los adultos mayores de “viejos verdes” por expresarse sexualmente, lo que puede llevar a que muchos se cohiban de manifestarse en este sentido.

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