Familia

¿Dónde está mi papá?, el libro de Gloria H sobre la paternidad en el Siglo XXI

Junio 14, 2017 - 01:03 a.m. Por:
Redacción de El País
Libro de Gloria H

La psicóloga Gloria Hurtado presenta un libro sobre la masculinidad y la paternidad en el siglo XXI.

Foto: cortesía para El País

Gloria Hurtado, psicóloga y columnista de este diario, presenta su libro ‘¿Dónde está mi papá?’, un ensayo desde el punto de vista psicológico e histórico, sobre lo que ella denomina la “crisis masculina después de la revolución femenina”.

El libro propone una reflexión en torno al lugar del hombre en las sociedades contemporáneas, el machismo, el nuevo papel de la mujer en la sociedad y, sobre todo, ofrece pistas sobre los nuevos comportamientos que los padres deben tener con sus hijos y esposas, ahora que el modelo de “padre autoritario” tiende a desaparecer.

Publicado de modo independiente, el libro puede conseguirse en las librerías de la ciudad.

¿Cómo se origina la escritura de este libro?

No se trata de un hecho específico que me haya llevado a escribirlo, sino más bien de la combinación de muchas cosas. Lo primero fue empezar a sentir, a través de muchas consultas que he atendido, la impotencia del hombre de hoy que parece que no sabe relacionarse con la mujer y con los hijos. En mi trabajo he podido darme cuenta de muchas situaciones que atraviesan los hombres hoy en día que denotan una crisis de esa identidad masculina de antes, en la que el hombre era la figura de autoridad en la casa.

¿Pero se trata de una crisis de la masculinidad o de una crisis de la paternidad, de lo que usted habla?

De las dos. La independencia de la mujer tiene a los hombres asustados, hace que se sientan inseguros, que sientan que han perdido su lugar en el mundo. Y asimismo, en los hogares se les está pidiendo a los padres que se comporten de una manera diferente.

¿Cuáles son los síntomas de esa crisis?

Digamos que se trata de un hombre que se ablanda mucho ante la mujer y que empieza a depender de ella, que casi le empieza a tener miedo y eso básicamente porque la mujer ya no es ese ser que se queda en la casa, sino que ahora ha salido y tiene éxito profesional, muchas veces mucho más que el hombre. Entonces, en una situación como esta, el hombre no sabe cómo reaccionar, siente que ya no tiene ese ser al que domina en su casa, sino que tiene a una mujer “que hace lo que le da la gana”, porque así me lo han expresado en mis consultas.

Eso es completamente absurdo, por supuesto, porque en una relación ambos deberían poder hacer lo que les dé la gana, porque se trata de libertad.

Y en este panorama, ¿hacia dónde debe dirigirse la figura masculina?

Alguna vez un señor me dijo en una consulta: “¿Dígame entonces qué hago?”. Eso fue muy revelador para mí, pero tengo que decir que la respuesta no existe. Hay cosas que los hombres deben replantearse pensando en sí mismos, en sus historias familiares, en las relaciones que han tenido con sus padres y las relaciones que sus padres tuvieron con sus madres. Los hombres deben replantear su imagen, pensar en cómo ejercer autoridad sin ser autoritarios, cómo comportarse con ternura y sensibilidad sin que por eso sientan que pierden masculinidad. Es un proceso complejo que los hombres deben llevar a cabo, del mismo modo en que las mujeres replantearon su imagen en el mundo.

¿Y hacia dónde se debe dirigir la figura paterna del siglo XXI?

En el libro narro una historia de un adolescente que llega a su casa y se encuentra con su padre y le dice que necesita hablar con él. Entonces el padre le pregunta si necesita dinero, y él le dice que no. Que lo que quiere es hablar con él, de la vida que han tenido juntos, de que él quiere que se acerquen más y existan más expresiones de afecto entre ambos.

Entonces el papá le pregunta: “¿estás borracho?”. Eso ilustra lo que durante mucho tiempo ha sido la figura paterna en la familia: un hombre que normalmente trabaja para traer el dinero a la casa y que suele tener una relación a veces fría y dura con sus hijos.

Los padres deben empezar a cambiar esa forma de ver su relación con los hijos, deben empezar a ser más comprensivos y a desarrollar sentimientos como la ternura, a ser más sensibles en sus relaciones con los hijos. Hay que abandonar la idea de que ser tiernos con los hijos no es masculino, porque esa idea ha hecho mucho daño a las relaciones familiares.

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