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Estudiantes de universidades en Cali le ganan la batalla a la discapacidad

Estudiantes de universidades en Cali le ganan la batalla a la discapacidad

En las universidades de la región hay estudiantes cuyas piernas están sobre una silla de ruedas, al no poder caminar por causa de una enfermedad. Pero sus proyectos siempre están en pie, al igual que los de los sordos, invidentes y otros universitarios con diversos tipos de discapacidad.

El País destaca la historia de vida de tres de estos ‘quijotes’, quienes contaron qué están haciendo para ser excelentes profesionales y aportar sus conocimientos a la sociedad.

Un brillante investigador

El médico Juan Manuel Collazos Rozo es egresado de la Universidad Santiago de Cali, USC. Hizo un diplomado en genética médica con la Universidad de Valencia, España, y pasó a cuarto semestre de maestría en epidemiología en la Universidad Libre Seccional Cali.

La epidemiología estudia sobre las causas de las enfermedades y su distribución, es decir, por qué hay personas hipertensas, obesas o con parálisis cerebral y dónde se presentan más casos. En esta institución es tutor del semillero de investigación para discapacitados y se propone, a futuro, ser docente de esta alma máter.

Para él, “todo lo que uno se propone lo puede realizar; una diversidad funcional, como le llamo a la discapacidad, no es impedimento para triunfar, siempre que se cuente con el apoyo de la familia”. Él siempre lo tuvo. Manuel y Liliana, sus padres, lo educaron como si no tuviera parálisis cerebral, desde que nació. Esto le genera inestabilidad para caminar o comer, pero su desarrollo intelectual es normal. Se moviliza en silla de ruedas, pues se fatiga al caminar, pero aún así, sube y baja gradas.
Dado que no tiene habilidad manual, en la Universidad Santiago de Cali lo apoyaron para que se orientara por la investigación.

“Colombia necesita más médicos que investiguen, porque hay muy pocos”, afirma el doctor Roberto Ramírez, especialista en medicina interna y nefrología. Él lo acompañó en las asignaturas de medicina interna, cirugía, pediatría y ginecología. Así, cuando había una rotación, veía la parte teórica, luego presentaba los exámenes y en vez de hacer las prácticas como los demás, realizaba un trabajo de investigación, que debía sustentar con todo el rigor científico.

“Él, para mí como docente, fue un reto, pero no difícil, pues es un excelente ser humano”, dice el médico Roberto.

Recuerda que cuando se comunicaba con él por chat o correo, todo era perfecto, pero al conversar, “al principio no le entendía lo que me decía. Pero él tiene un ser de luz, que es su esposa, quien para ese entonces era su novia y le servía de intérprete”.

Juan Manuel Collazos se llama la fundación de la cual es director y donde atiende a pacientes con o sin discapacidad. También hace parte de un grupo de la Libre adscrito a Colciencias con tres proyectos en marcha, como son: ‘Sexualidad en condición de discapacidad’, ‘Caracterización de personas con discapacidad en las principales ciudades de Colombia’ y ‘Caracterización sociocultural y de rangos ideológicos de cuidadores de las personas en condición de discapacidad’.

Al llegar a la Libre, Collazos le dijo al médico Luis Fernando Cruz (que estaba en el área de epidemiología y actualmente es el rector) que su deseo era ser científico. “La entrada a la ciencia es por la epidemiología, hágame un ensayo”, le respondió Cruz.

En dos días estaba de vuelta con la tarea y diciéndole: “doctor, es que yo voy a ganarme el premio Nobel”. Así lo recuerda el rector, al mencionar que esta promesa de la ciencia, que tiene 28 años de edad, “es uno de los mejores estudiantes de la institución”.

Él está siguiendo el sendero del astrofísico Stephen Hawking, dice el rector, al resaltar su brillantez excepcional. Se refiere al científico británico que padece de esclerosis. ¿No será que tenemos al Stephen Hawking colombiano?, concluye el doctor Luis
Fernando Cruz.

Un publicista independiente

Para Julián David Escobar nada ha sido difícil en la Universidad Autónoma de Occidente, UAO, donde acaba de terminar segundo semestre de Comunicación Publicitaria. Tenía once meses de nacido cuando le diagnosticaron parálisis cerebral, lo que le afectó su parte motriz. Por eso la movilidad de sus brazos es reducida y le cuesta trabajo escribir a mano, aunque en computador le va mejor.

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Julián David Escobar estudia en la Universidad Autónoma de Occidente.

Bernardo Peña / El País

Cuando debe presentar los exámenes, asignan a una persona “que me ayuda a escribir o a leer el tema que se esté abordando”, explica con un lenguaje claro, este joven, de 22 años, que se proyecta a futuro como un publicista dueño de su propia empresa.

“El proceso de Julián David, al igual que el de los otros 50 jóvenes que hacen parte del programa de Universidad Inclusiva y los 10.000 restantes, ha sido una oportunidad de aprendizaje mutuo, de crecimiento como comunidad formadora y de fortalecimiento de nuestros programas de acompañamiento estudiantil”.

Así lo indicó Gladys Virginia Rebellón, jefe del Centro para la Excelencia Académica del centro educativo. Entusiasta, dinámico, alegre y muy comprometido con su formación. Así lo define Rebellón, al decir que estas cualidades facilitan sus procesos académicos.

Quiere ser un gran químico

De niño, Luis Fernando Álvarez Ordónez tuvo más de 30 fracturas en brazos y piernas, debido a la enfermedad ‘huesos de cristal’ (osteogénesis) que se caracteriza por una fragilidad excesiva en el hueso por falta de una proteína. No era preciso caerse para lesionarse. En una ocasión con solo mover el pie estando en su cama, el hueso se le partió.
En todo caso, independiente del motivo de la fractura, “los médicos tenían dos opciones: enyesar u operar para introducir un clavo en el hueso”.

Puede caminar, pero poco, sostiene el estudiante del programa ‘Ser pilo paga’, que ya terminó su sexto semestre de química pura con énfasis en bioquímica, en la Icesi. Sus estudios tienen que ver con “la química enfocada en la vida”, explica Luis Fernando, quien aprendió a ser muy independiente y trata de hacer todo sin ayuda.

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Como un reconocido químico, así se proyecta Luis Fernando Álvarez.

Foto: Universidad Icesi / Especial para El País

Hoy no siente molestias, pues esta patología, por cuestiones hormonales, afecta más en la infancia y en la vejez que en la edad adulta.
Afirma que la Icesi “tiene una infraestructura perfecta para mí. Han implementado nuevas rampas para que mi acceso sea fácil y me ofrecen sillas especiales. Pero puedo trabajar como cualquiera de mis compañeros”.
Ama contemplar las estrellas, toca la guitarra y su objetivo es hacer feliz a muchas personas. Quiere revolucionar el mundo de la ciencia y ser reconocido como un gran científico. “Encontrar la cura de muchas enfermedades, para que muchas personas tengan salud y disfruten la vida”.

Derechos de la población

* El trabajo del médico Collazos con personas discapacitadas, para que se le reconozcan sus derechos y adquieran habilidades que les permitan desempeñarse en la sociedad, fue premiado por el Congreso con la medalla ‘Pedro Pascasio Martínez de Ética Republicana’.

* Para más información, puede visitar y escribir a la página web: fundacionjuanmanuelcollazos.org

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