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Las claves en la seguridad de los pacientes fueron tema de simposio en Cali

Las claves en la seguridad de los pacientes fueron tema de simposio en Cali

"La cultura de seguridad del paciente se trata básicamente de ciertos valores, conductas, compromisos y visiones que permiten que una organización trabaje en conjunto, logrando que sus pacientes tengan el menor daño posible en su estadía dentro de la institución, o mientras pasa por todos los procesos médicos, pues el pilar fundamental de esta cultura es colocar al paciente por encima de cualquier interés. De esta manera, se vela por su seguridad”.

Así habló el doctor Pablo Alejandro Lemos, director de calidad del Hospital Privado de Córdoba, Argentina, durante el ‘Noveno simposio internacional de seguridad del paciente; prácticas clínicas de talla mundial’, organizado por el Centro Médico Imbanaco.

El evento se llevó a cabo los días 11, 12 y 13 de abril en el Hotel Intercontinental de Cali. Allí participó Astolfo Franco, director de calidad y seguridad del paciente del Centro Médico Imbanaco, junto a conferencistas de reconocimiento internacional como el doctor Lemos y Ezequiel García Elorio, director científico del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria, de Argentina (IECS).

El objetivo del simposio era fortalecer el conocimiento de los profesionales de la salud en la implementación de acciones seguras en su ejercicio clínico asistencial y contribuir en la disminución de los eventos adversos que les producen daño a los pacientes. Se presentaron temas como la ‘Calidad y seguridad del paciente’, y además, se compartieron experiencias y aprendizajes en prácticas seguras.

García manifestó que el tema de seguridad del paciente ha causado gran impacto en la sociedad, ya que la atención médica, sin quererlo, genera eventos adversos (un daño no intencional que puede producir discapacidad e incluso la muerte), los cuales en algunos casos, podrían ser prevenidos.

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Es por ello, que el doctor Lemos comentó que, lo ideal sería modificar la cultura reactiva (solo reaccionamos ante una situación), por una cultura proactiva (actuar antes de que los hecho sucedan), y generativa (generar cada vez más nuevas herramientas para la seguridad del paciente).
Sin embargo, al tratarse de cambios culturales, es un proceso que requiere tiempo y motivación, además, “involucra acciones sencillas, pero difíciles de adoptar. Una de ellas es el auto-reporte, cuyo objetivo es disminuir significativamente la presencia de estos eventos”, afirma Franco.

Por ejemplo, lo que hace el Centro Médico Imbanaco, es trabajar desde un enfoque pedagógico del error en todos sus servicios, para que cada miembro del equipo médico reporte cada día, cada evento adverso, evitando de esa forma, primero, el daño al paciente y segundo, para que no vuelva a ocurrir.

Aunque no es fácil que las personas tengan la disposición de ventilar públicamente sus errores, el objetivo de este centro de salud, continuó Franco, es avanzar hacia una cultura de la seguridad del paciente. Una cultura educativa, no punitiva.

istas de chequeo

Por otro lado, una de las estrategias más importantes, en reconocidos hospitales del mundo, para reducir los riesgos de errores médicos, los daños al paciente y la mortalidad del mismo, son las ‘listas de chequeo’.
“Una sencilla lista de elementos que deben ser cumplidos, como estándares o protocolos, pueden evitar los eventos adversos, ahorrar millones de pesos, y lo que es más importante: salvar miles de vidas cada día”, expuso el doctor Rodrigo Poblete, director médico del Hospital Católico Christus Healthcare, de la ciudad de Santiago de Chile.

De acuerdo con Poblete, la primera etapa de la campaña ‘Adiós bacteriemias’, realizada por el Consorcio Latinoamericano Innovación, Calidad y Seguridad en Salud, que concluyó en diciembre de 2012, tenía como finalidad reducir las infecciones asociadas a infecciones en unidades de cuidados intensivos, a través del uso del catéter venoso central (una de las herramientas utilizadas en pacientes críticos para el suministro de medicamentos).

En la primera etapa de la campaña participaron 15 hospitales, de 4 países de Latinoamérica, que representaban a 39 unidades de cuidados intensivos.

En el primer año se redujo en un
56 % la tasa de bacteriemias asociadas a catéter, como resultado de prácticas basadas en la evidencia y el uso de listas de chequeo o verificación.

Lo que quiere decir que ese 56 % de reducción de las bacteriemias se traduce en una disminución aproximada de más de dos mil días en estancia hospitalaria, más de US$3 millones ahorrados y lo que es más importante, desde el punto de vista médico, más de 86 vidas potencialmente salvadas.

“Aunque en Latinoamérica se ha avanzado bastante, hace falta reforzar, dentro de esa cultura organizacional, el trabajo en equipo, una buena comunicación entre los miembros de los equipos médicos, lo que permite prevenir aún más que sucedan los eventos adversos”, señala el doctor Poblete.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, con base en resultados de estudios del uso de las listas de chequeo, desarrolló un listado dirigido a las salas de operaciones, para cirugías seguras, que se está implementando en todo el mundo con resultados positivos en la reducción de lesiones y mortalidad en los pacientes.

“Cada hospital, dentro de su cultura, debe diseñar sus propios protocolos de seguridad, sus propias listas de chequeo, con el fin de prevenir complicaciones y mortalidad”, indicó el doctor Ezequiel García Elorio, director científico del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) de Argentina.

Los especialistas coinciden en que estas prácticas hacen parte de una cultura de seguridad institucional, con un pensamiento sistémico y
exhortan a que los líderes institucionales se comprometan y se involucren con los grupos médicos que tienen el contacto directo con el paciente.

“La cultura de seguridad es fundamental porque no solo previene que los eventos adversos se repitan, sino que garantizan el éxito de un tratamiento”, comentó García.

Hoy el mundo reconoce finalmente que cualquier circunstancia de cuidado sanitario tiene que cumplir con ciertas pautas de calidad. El desempeño clínico comienza a tener urgencia. Pues eso se refleja en la mortalidad infantil, infecciones (que se pueden prevenir), enfermedades crónicas, las cuales implican un gran desafío, ya que según García, todos vamos a ir padeciendo enfermedades de este tipo y depende de cómo las manejemos, impactará en la longevidad y en la calidad de vida.

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