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Ojo con los accidentes que afecten la visión

Rubén Darío Cardona, de 44 años, oriundo de San José de Caldas, recorrió hace dos semanas varios centros médicos con un anzuelo de pesca incrustado en su ojo derecho.
La aterradora escena la vieron en el hospital de Cartago; luego, en uno de Pereira y en ambos, no le pudieron prestar el debido auxilio, hasta cuando fue finalmente remitido a la Clínica de Oftalmología de Cali. El hombre tuvo que soportar durante 24 horas el dolor y la preocupación de posiblemente perder la vista.
Casi pierde su ojo derecho pescando, actividad en la cual no es novato. Pues este técnico en sistemas no solo es un gran aficionado a la pesca, sino que pertenece hace cuatro años al Club Deportivo Sabaletas, de Pereira.
A pesar de ser ducho en la pesca, no protegió sus ojos con las gafas que expertos recomiendan usar para esta actividad. El 14 de mayo decidió ir a pescar al lago el Danubio, en Zaragoza, Valle. Hacia las 5:00 p.m., cuando ya casi desistía de seguir pescando, “un pescado Yamú agarró el señuelo y comencé a tratar de agarrarlo. En medio del forcejeo el pez se soltó del señuelo. El gancho salió disparado del agua con tanta rapidez que para mí fue imposible de alguna manera poder esquivarlo”.
Recuerda que sintió “un fuerte golpe en la cara y de inmediato con el celular observé que el anzuelo estaba incrustado en mi ojo”, explica.
Casos como el de Rubén Darío suelen acontecer y se piensa que solo le ocurren a los inexpertos. Sin embargo, aunque alguien sea un gran conocedor en los campos de la construcción, la conducción o cualquier otra actividad, no está exento de sufrir accidentes que ocasionen lesiones oculares.
Rubén Darío asegura que su dolor no era tan intenso y que lo que más sentía era una sensación de incomodidad. “ No tenía sangre, y tenía el señuelo metálico colgando del ojo, eso incomodaba demasiado”, evoca.
La gente del club fue la encargada de llevar a Rubén al hospital más cercano en Cartago.“Ahí toda la gente me miraba aterrorizada por la escena, los médicos me pusieron rápidamente en una camilla y me colocaron líquidos para el dolor, pero no supieron qué más hacer. Estaban desconcertados”.
Fue remitido al Hospital de Pereira en busca de soluciones y se encontró con un panorama poco alentador.
“En ese hospital me revisaron y la respuesta del médico fue ‘no, yo no le puedo ni tocar ese anzuelo, eso no lo podemos atender acá. Es una cirugía de alto nivel. Hay que remitirlo’”. Así que pese a la gravedad del caso, tuvo que pasar la noche en una sala de hospital y sin respuesta alguna.

En los casos en que algún objeto se encuentre incrustado en el ojo no se debe intentar retirarlo, esto podría ocasionar un daño mayor que el que causa el objeto.

“Fue un familiar que reside en Cali el que se contactó con la Clínica de Oftalmología de esa ciudad”, asegura Cardona.
Su esposa, Liliana Osorio, comenta que “ellos le dijeron al hermano de mi esposo que podían atenderlo, ahí comenzó el procedimiento y lo remitieron a Cali”. Al llegar fue cuestión de un día. “Ellos evaluaron su estado y tras una cirugía le retiraron el anzuelo”, puntualiza Liliana.
El médico oftalmólogo y retinólogo de la Clínica de Oftalmología de Cali, Alberto Castro, explica que casos como el de Rubén Cardona son más usuales de lo que se piensa.
“Muchos accidentes por este estilo, donde el paciente tiene un trauma ocular llegan a la clínica entre 3 y 4 veces por semana. Son muy frecuentes”.

Entre el 60 y 80 % de los traumatismos oculares se presentan en hombres mayores de 30 años y entre las principales causas están: los accidentes de trabajo, accidentes de tráfico y accidentes domésticos.

Lo importante, asegura Castro, “es hacer un llamado de atención para que la gente en un caso de estos, acuda de inmediato a un centro médico especializado que permita una atención oportuna”.
El desafío que enfrenta Rubén Cardona es el cuidado posoperatorio. “Para sorpresa nuestra, luego de semejante situación tan dramática, el ojo estaba muy bien, no se presentaba ningún daño serio que comprometiera el pronóstico visual. Así que si este paciente definitivamente no se infecta y la inflamación asociada al trauma sigue bien, tiene el potencial de recuperar una visión completamentamente normal”, precisa el oftalmólogo y retinólogo.
Entre los casos más regulares de la Clínica de Oftalmología de Cali están los accidentes con guadaña. Pero Castro hace claridad en que no ocurren en quienes hacen uso de ella, sino en aquellos que están alrededor. “Por lo general, todos los trabajadores que se encuentran en vía pública cumplen con el protocolo de seguridad, pero los individuos que pasan son los afectados”.
También se presentan casos como el señor que está martillando y se le parte el clavo y le salta al ojo, o realizando otra actividad en el hogar.

Los médicos concuerdan en que los cuidados pos- operatorios son igual o más importantes que la cirugía. De estos depende el resultado final del paciente.

El problema, según el experto, radica en que “la gente sabe las medidas de seguridad, pero no las aplica”.
“Nosotros en la Clínica de Oftalmología de Cali contamos con varios especialistas. Todos estamos entrenados para cualquier tipo de situación y prestamos el servicio 24 horas al día”.
Por su parte, Rubén asegura que seguirá pescando. “No dejaré de lado el amor por la pesca, apenas pueda, seguiré realizando esta actividad, eso sí, esta vez tomaré todas las medidas de prevención necesarias”.

Qué hacer...

En caso de quemaduras, impacto de cuerpo extraño o herida, no frotar el ojo. Lávelo con abundante agua y acuda a un centro médico.
Cuando un objeto se incruste en el ojo, no se debe intentar retirar. Eso podría ocasionar un daño mayor.
En accidentes de contusión, aplicar compresas heladas sobre el ojo.
Use gafas de seguridad, protectoras u otras deportivas, para aumentar la seguridad de los ojos.
Realice una tarea a la vez. Evite al máximo las distracciones, esto disminuye los riesgos.

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