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Joven de 25 años muere dentro de una iglesia cristiana en Palmira a causa de bala perdida

Consternada se encuentra la comunidad palmirana tras conocerse la muerte de una joven de 25 años por una bala perdida cuando se encontraba en el culto de la Iglesia Cristiana Movimiento Misionero Mundial, ubicada en el barrio Guayacanes del Sembrador.

Los hechos se registraron hacia las 8:30 de la noche del jueves, en la Carrera 21 # 25A - 07, en el sector mencionado, cuando un hombre que vestía de camiseta y pantaloneta irrumpió en la iglesia huyendo de dos hombres en motocicleta que, al parecer, momentos antes habían intentado robarlo.

En ese instante, uno de los presuntos delincuentes accionó un arma de fuego e impactó de un disparo la espalda de Yuri Viviana Hurtado Hurtado, quien fue llevada al hospital Raúl Orejuela Bueno, donde falleció.

Al respecto, el comandante (e) de Estación Palmira, el teniente Julio Alexánder Vinchira, explicó que todo sucedió en instantes dentro de la congregación, cuando llegó una persona huyendo y otro hombre le disparó desde una motocicleta.

El joven al que iban a agredir fue conducido hasta la Sijín donde se verificaron sus datos y antecedentes, pero no se encontró que tuviera alias o anotaciones.

"Lo que nos dice la persona que venían siguiendo es que, minutos antes, los dos hombres en motocicleta intentaron robarlo. Después de un forcejeo arrancó a correr y llegó a la iglesia donde buscó refugio de sus atacantes. Infortunadamente, en ese hecho resultó herida la joven quien después murió en el hospital local", subrayó el teniente Vinchira, quien lamentó lo sucedido.

Iglesia Movimiento Misionero Mundial

Iglesia Cristiana Movimiento Misionero Mundial, ubicada en el barrio Guayacanes del Sembrador.

Cortesía para El País

Dijo también que la Sijín ya adelantó las respectivas labores de investigación para tratar de dar con el paradero de los responsables del homicidio de Yuri Viviana. 

Las autoridades están ofreciendo hasta 10 millones de pesos a quien provea información que dé con el paradero de los responsables del hecho.


Los vecinos de la iglesia señalaron que solo escucharon un ruido, pero creyeron que se trataba de pólvora. Sin embargo, reconocieron que mantienen la casa con rejas de seguridad por temor a la delincuencia.

Las reuniones en la iglesia cristiana se celebran los martes, jueves y sábado de 7 p.m. a 9 p.m., mientras los domingo son a las 9 de la mañana y a las 4 de la tarde. El jueves, como es usual, se ofició el culto y a eso de la mitad del mismo, se registró el infortunado suceso.

El secretario de Seguridad de Palmira, coronel (r) Carlos Zapata, condenando el caso, sostuvo que se investigará y que esos "delincuentes tendrán que rendir cuenta ante los jueces".

No es la primera vez

Por su parte, Yulder Hernado Gil, pastor de la iglesia cristiana, se mostró muy preocupado con esta situación, pues según advirtió, no es la primera vez que pasa.

El predicador indicó que hace un año aproximadamente, cuando se encontraban reunidos un domingo en horas de la tarde, también llegó un joven corriendo que ingresó al centro religioso para buscar refugio de otro hombre en motocicleta que pretendía asesinarlo.

"Fue un susto terrible porque esa persona, al ver la iglesia abierta, se metió para proteger su vida, pero el sicario estuvo a punto de dispararle. Eso hubiera sido tremendo, entonces todos nos pusimos a hacer oración y el atacante se fue", manifestó Gil.

El pastor reiteró que mucha gente, al verse en peligro, busca la comunidad cristiana porque mantiene sus puertas abiertas, pero anoche, cuando este joven venía huyendo también de sus atracadores, se resguardó en la iglesia pidiendo ayuda y lamentablemente, cuando la joven se levantó para auxiliarlo recibió el impacto en la espalda.

"Este hombre metió el arma por entre las rejas y disparó. Nuestra era hermana era un ser ejemplar, tenía una hija de 7 años y nos ayudaba con el grupo de jóvenes. Era una excelente persona y una líder dentro de nuestra comunidad, es muy triste que haya pasado esto. Es una pérdida irreparable", lamentó el predicador.

Yuri Viviana trabajaba con su madre en un restaurante donde vendían almuerzos y vivía en el barrio Acacias de la Italia, al sur de la ciudad.

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