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¿Ecosistemas 'escondidos'? Esto revela este libro sobre biodiversidad en Colombia

¿Ecosistemas 'escondidos'? Esto revela este libro sobre biodiversidad en Colombia

No hay que salir de la ciudad, tampoco internarse en la selva para poderlos observar. Porque los ecosistemas en miniatura suelen estar en muchos lugares como un árbol, el jardín, un estanque o en lo profundo del mar.

Conocidos también como microecosistemas o microcosmos, están conformados por un complejo de plantas, animales y microorganismos (como hongos y bacterias). Por tanto, pueden considerarse como una unidad funcional compuesta por seres vivos que comparten un espacio reducido e interactúan entre sí y con el medio que los rodea, explica el biólogo Juan Manuel Díaz Merlano, doctor en ciencias naturales y docente de la Universidad Nacional de Colombia.
Aclara que “en microecosistemas de cavernas y del mar profundo no hay plantas (no hay luz) y en algunos quizás no existen animales ni plantas (es el caso de aguas termales muy calientes) pero sí hay bacterias especializadas”.

En un solo árbol, por ejemplo, es posible encontrar un microecosistema, pues en el tronco, las ramas y el follaje hay comunidades de musgos, helechos, orquídeas, insectos, aves, entre otras especies.

También se pueden apreciar en un estanque, donde viven aves e insectos acuáticos; algas, renacuajos y peces, agrega el también director de la obra ‘Microecosistemas de Colombia, biodivesidad en detalle’, que acaba de presentar el Banco de Occidente.

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La investigación integra la colección de libros sobre la naturaleza que ha realizado esta entidad durante 34 años para dar testimonio de la riqueza de los ecosistemas y la importancia de preservarlos. Dado que Colombia es uno de los cuatro países más ricos del mundo en formas de vida, al ocupar el primer lugar en cantidad de aves y orquídeas; el segundo en anfibios, peces de agua dulce y mariposas; el tercero en reptiles y palmas, y el cuarto en mamíferos.

Saltamonte o grillo

Saltamonte o grillo. Su comida preferida son las hojas, tallos y flores.

Cortesía para El País

“Al recorrer el libro lo sorprenderán la variedad de formas de vida que hay a nuestro alrededor y al comprender las relaciones que existen entre las diferentes redes que conforman los ecosistemas, podrá observar los maravillosos secretos de la naturaleza colombiana, y se preocupará por su conservación”, asegura Díaz Merlano, autor de los textos del libro.
A continuación, el investigador comparte más detalles de estos seres vivos o microcosmos, que se cuentan por decenas de miles, tanto los terrestres, de agua dulce y los marinos.

Los microcosmos menos visibles

Son los que se generan en las aguas termales, con comunidades muy especiales de bacterias. O los que se encuentran en algunos ambientes del mar profundo donde hay emanaciones de gases y de aguas calientes, donde no llega la luz solar. También, los que pueden formarse en el interior de cuevas y cavernas.

Sobre su aporte

Dado que los sistemas vivos están anidados unos dentro de otros y la vida está organizada en un complejo entramado de organismos, comunidades y ecosistemas, todo ser vivo, por ínfimo que sea, juega un papel en la naturaleza y en el mantenimiento de unas condiciones estables en el planeta. En palabras de Goethe: “cada criatura y cada microcosmos de vida no son más que una gradación pausada de un gran y armonioso todo”. Mantener esas condiciones es crucial para la supervivencia del ser humano, que también es parte de ese todo.

¿Todos tienen la misma utilidad?

Cada especie tiene un nicho ecológico, que no es un lugar, sino que representa el papel o función que desempeña en un ecosistema a través de la manera en que se relaciona con otras especies y aprovecha los recursos que le ofrece el entorno. No hay dos especies con exactamente el mismo nicho, cada una hace su aporte específico procurando no competir con las otras especies.

Si se considera un estanque como microecosistema, las algas microscópicas se encargan de producir oxígeno y sirven de alimento a unos microorganismos. Las plantas acuáticas que se enraizan en el fondo producen también oxígeno, pero son alimento de los renacuajos y sirven de refugio para los pequeños peces.

Las plantas como el buchón son el escondite y plataforma flotante para aves zancudas (pollas de agua, garzas) que se alimentan de los renacuajos y los peces. Cada especie cumple un papel específico.

De ahí la importancia de proteger los macroecosistemas, pues de esta manera se conservan los ecosistemas, y estos a su vez, preservan los microecosistemas. El todo conserva las partes. Cada detalle cuenta, enfatiza el profesional, al destacar que “siempre ha sido fascinante emprender un viaje hacia lo desconocido, hacia mundos misteriosos donde criaturas de formas extrañas luchan por la supervivencia”.

Lo sorprendente-dice- es que esos ambientes llenos de magia, generalmente están allí, al alcance de la mano: en el piso, sobre una hoja, en un árbol o bajo una roca.

Para realizar esta obra, el equipo de fotógrafos e investigadores recorrió ecosistemas de diferentes pisos térmicos y se sumergió en las profundidades del mar, siempre con la atención puesta en el detalle.

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