mundo

Tres claves para entender al Papa que visitará a Colombia

Entre dos amores

Jorge Mario Bergoglio terminó sus estudios secundarios y decidió entrar al seminario. Se enamoró de una chica del grupo y, al parecer, ella también. Un 21 de septiembre se iban a festejar el Día de la Primavera y él se le iba a declarar, pero, como era su costumbre, pasó primero a la parroquia a rezar un rato, y fue allí cuando se dio cuenta de la fuerza de su vocación y decidió no ir a la cita y quedarse hablando con un sacerdote.

El propio Jorge Mario, hoy Papa Francisco (17 de diciembre de 1936), lo confesó en su autobiografía ‘El jesuita’: “Tuve que elegir entre el amor a una mujer y el amor a Dios”.


La vocación religiosa le llegó a los 21, sin embargo cuenta que cuando tenía cuatro años solía ir con su madre y su abuela al mercado, y cuando le preguntaban qué quería ser de grande, respondía con entusiasmo: “¡Carnicero!”.

Es que según María Elena Bergoglio, su única hermana viva, “fue un adolescente normal, que charlaba, reía, escuchaba música y bailaba”. Dice que sus padres, Mario Bergoglio, empleado de los ferrocarriles, y Regina, ama de casa, les dieron la fe desde la cuna y les enseñaron con el ejemplo. “Éramos una familia de clase media donde papá trabajaba y mamá se quedaba en casa con sus cinco hijos. Cuando mis hermanos crecieron, se integraron a las actividades parroquiales de las que hacían parte mis padres y terminaron en el grupo juvenil de la parroquia”.

Fue, tras graduarse como técnico químico, a los 21 años, que Jorge ingresó al seminario jesuita de Villa Devoto (Buenos Aires), del cual egresó sacerdote el 13 de diciembre de 1969. Antes de su ordenación fue profesor de la Compañía de Jesús en Santa Fe y en Buenos Aires.
En esa época le extrajeron un trozo de pulmón debido a una enfermedad respiratoria, por la cual suele fatigarse más de lo normal.


Debido a su brillante trayectoria presbiterial se convirtió en provincial argentino de la Compañía de Jesús de 1973 a 1979, durante la dictadura militar. Fue obispo titular de Auca en 1992 y cinco años después obispo coadjutor (ayudante) de la Arquidiócesis, de cuya dirección se hizo cargo como arzobispo en 1998.

Durante la crisis económica de Argentina atacó a algunos políticos en sus homilías y denunció la terrible pobreza y marginación que se vivía en el país. Las críticas a la corrupción administrativa y su oposición a la legalización del matrimonio homosexual enturbiaron las relaciones personales e institucionales con el presidente argentino Néstor Kirchner y su esposa y sucesora, Cristina Fernández de Kirchner.

El Papa Juan Pablo II lo nombró cardenal con el título de San Roberto Belarmino (21 de febrero de 2001), magistratura que ejerció paralelo a su cargo de primado de Argentina, máxima autoridad del catolicismo en su país.

En el cónclave, tras el fallecimiento de Juan Pablo II (2005), el arzobispo bonaerense obtuvo 40 votos papales, pero la elección se dio a favor del alemán Joseph Ratzinger, que asumió el papado como Benedicto XVI.
Se filtró ante los medios que durante las dos primeras votaciones Bergoglio llegó a pedir, casi con lágrimas, al resto de los cardenales que no votaran por él, pues no se veía con fuerzas para asumir el destino de Sumo Pontífice.

Cuenta monseñor Humberto González Franco, oficial de la Pontificia Comisión para América Latina, que antes del cónclave se realizan unas congregaciones o reuniones donde los cerca de 200 cardenales que existen en la iglesia participan y allí se escogen a cinco personas para que den conferencias sobre alguna visión de la iglesia.

Papa Francisco

El futuro papa (izquierda) junto a su madre Maria Regina Sivori y su padre, Mario Jose Bergoglio, en 1958.

El futuro papa (izquierda) junto a su madre Maria Regina Sivori y su padre, Mario Jose Bergoglio, en 1958.

Después comienza el cónclave donde solo ingresan los cardenales menores de 80 años.

Bergoglio, siendo cardenal, dio una de esas conferencias, y convenció muchísimo a los cardenales allí congregados. “Desde ese momento decidieron que querían un papa pastor, que tuviera sensibilidad por las ovejas, proyección hacia la comunidad, que hubiera tenido una experiencia no solo de oficina, sino un trabajo en una diócesis. Y apuntaron hacia este hombre que tenía ideas muy claras”, dice monseñor González.

Sin embargo, seis años después, tras la renuncia de Joseph Ratzinger, el Papa Benedicto XVI, en la lista de los papables no figuraba Bergoglio. Los medios de comunicación hablaban de cinco candidatos, pero él no estaba en sus cuentas. Decían “si Ratzinger renuncia porque tiene 86 años, el nuevo papa tiene que ser uno de 70 y Bergoglio no cabía dentro de los planes porque tenía 76”.

Para sorpresa de muchos, el humo blanco apareció en el Vaticano ante millones de fieles que expectantes esperaban por el resultado de la quinta votación. Fue a la 1:06 p.m. (hora de Colombia) del 13 de marzo de 2013 cuando Bergoglio se convirtió en el primer papa hispanoamericano y jesuita que llegó al pontificado.

Que un latinoamericano fuera elegido Papa le ha dado mucha calidez latina al Vaticano, según especialistas en el tema. “Es un Papa que ha sufrido, porque cuando los latinos llegamos al primer mundo nos sentimos discriminados, porque el europeo se siente dueño y sabio. Que un latino sea pontífice no ha sido fácil para ellos. Pero a veces somos los latinos quienes golpeamos con mucha dureza a nuestro Papa”, dice Orjuela, quien el año pasado asistió a una eucaristía presidida por el Sumo Pontífice.

Leer: "El Pacífico merece una visita del papa": Gobernación del Valle

Para su hermana, quien admite que tenía entre sus cábalas a otro aspirante a papa, ha sido difícil este distanciamiento obligado. Hasta se cansó de dar entrevistas a la prensa, porque desde antes de que Francisco apareciera públicamente para dar la primera bendición como pontífice, los vecinos celebraban frente a su casa y su teléfono no paraba de sonar. Esto último no ha cambiado. A El País un joven le contestó que “ella ya no da notas de prensa”. María Elena, quien extraña sus conversaciones diarias, confiesa que “el anhelo de Jorge antes de ser Papa era tener una iglesia para el pobre, para el que sufre”.

Por primera vez en su pontificado visitará a Colombia (Lo hizo antes de ser Papa), del 6 al 10 de septiembre. Según el sacerdote Jesús Hernán Orjuela, más conocido como ‘El Padre Chucho’, “su visita es la visita del cielo. Está llena de gracia para todos, creyentes o no creyentes. Que el Vicario de Cristo toque las tierras colombianas es una bendición.

Aunque muchos piensan que el Papa viene a apoyar el posconflicto, es mucho más que eso, la paz no es solo fruto de un diálogo en Cuba, esta visita es para transformar y comprometer más corazones. Ojalá ayude a los políticos a tomar conciencia sobre la verdadera importancia de servirle a los más necesitados”.

“Su llegada ayudará a que nos amemos, reconozcamos y reconciliemos como un país que busca la paz”, dice el padre José González, vicario de Reconciliación y Paz de la Arquidiócesis de Cali y fundador de la Fundación Samaritanos de la Calle.

Respecto a que Cali no esté en la agenda del Su Santidad, que visitará Bogotá, Medellín, Villavicencio y Cartagena, el padre Orjuela dice que “si yo fuera caleño sentiría dolor de que no venga. Conociendo el corazón del Papa, sé que hubiera preferido llegar a zonas donde se han cometido masacres, apartadas, olvidadas, como Chocó o Putumayo”. El padre González atribuye a la edad del Papa (80 años) el que no vaya a más ciudades.

Monseñor González dice: “Él quiere mostrar la misericordia de Dios con un pueblo que ha sido golpeado, que ha trabajado duro, viene a dar esperanza y ánimo a un país que necesita a gritos de alguien que lo aliente para seguir la batalla diaria”.

Divino y humano
Papa Francisco

En la foto, el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio saluda al Papa Benedicto XVI. Ahora que los roles han cambiado, el Papa Francisco visita a su predecesor, en su residencia del Vaticano, el monasterio Mater Ecclesiae, para saludarlo cada Navidad.

En la foto, el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio saluda al Papa Benedicto XVI. Ahora que los roles han cambiado, el Papa Francisco visita a su predecesor, en su residencia del Vaticano, el monasterio Mater Ecclesiae, para saludarlo cada Navidad.

El Papa Francisco siempre tiene un chiste en la punta de la lengua; quien lo escucha debe tener sus sentidos aguzados para pescarla en el aire, cosa que él hace muy bien. Se goza la vida con entusiasmo, vive del presente y del tiempo de Dios.

Así lo describe monseñor Humberto González Franco, oficial de la Pontificia Comisión para América Latina, quien reside en Roma y conoce a Jorge Mario Bergoglio desde enero de 2007, cuando era cardenal y se reunían periódicamente junto a otros miembros y consejeros para analizar temas de interés del subcontinente.

Cuenta monseñor que “como cardenal, muy difícilmente se reía, desde que está en el pontificado se ríe todo el tiempo”. El Papa suele decir que antes vivía muy agobiado por los problemas de la Arquidiócesis de Buenos Aires, por los sacerdotes, los seminarios y la ciudad misma, pero que desde el mismo momento de la elección, sintió una paz profunda. “Esa alegría lo ha revestido desde el momento en que Dios lo llamó, y le transmitió la gracia de la alegría y él se la ha contagiado a todos los que estamos a su alrededor”, dice González. Ahora, el Pontífice afirma: “Hago lo que puedo y el resto lo hace Dios, lo que no está en mis manos resolverlo se lo entrego a San José en un papelito cada noche”.
Le llaman ‘El Papa de la alegría’. Siempre está con su rostro sonriente, a toda hora. No es una risa fingida. Si algo le enfada es la hipocresía, que la gente tenga dobleces, que pasen de largo ante el necesitado o que tengan gestos egoístas, como ocurrió en México, donde un joven le jaló el brazo y él con una mueca de desagrado le advirtió: “No seas egoísta”.
Dice monseñor González que al jerarca de la iglesia le enfada que alguien quiera construir muros, que sea insensible y que le aburre la burocracia.

Si hay algo que lo caracteriza es la rapidez con la que quiere que se hagan las cosas. Evita a toda costa la tramitología, no le gusta postergar, retardar, busca ser claro y efectivo con la gente, frente a sus necesidades, su dolor. Piensa que las dificultades que viven los otros no dan espera y hay que atenderlas prontamente. Así, que si es necesario, él mismo llama a la gente, los atiende o se desplaza a los países de mayor conflicto, necesidad o dolor para hacer presencia con el evangelio.

“Cuando tú hablas con él, te mira a los ojos, se detiene, no tiene prisa, los demás ya no cuentan. Es fraternal, humano, se acerca y se interesa por tus cosas. A mí, siendo cardenal, me preguntaba por mi mamá, a quien conoció. Quiere saber cómo va uno en el trabajo, en su familia, en su salud”, cuenta monseñor.

La sencillez es su otra cualidad. En Buenos Aires vivía con mucha austeridad, comía poco, vivía en una piecita; se transportaba en metro, en bus. Y al llegar al Vaticano eso no cambió. Decidió vivir en la austera Casa de Santa Marta y no en el Palacio Apostólico, se quitó la esclavina, (cuello postizo y suelto con una falda de tela de seis u ocho dedos de ancha), cambió los lujosos zapatos por unos ortopédicos, que amortiguan su problema de columna. No le gusta andar en carros lujosos ni comprar tiquetes de Business, no viaja con pompas ni platillos, como haciendo alarde.

Para algunos miembros de la iglesia que han llevado otro estilo de vida y que han tenido que desacomodarse, entenderlo es difícil. Dice Monseñor que para Francisco, quien no ha tenido comodidades de ninguna clase, por su propia elección, es normal vivir así, pero hay quienes han mostrado resistencia a ese cambio que trajo consigo su pontificado.

Eso es lo que ha acercado al Papa a la gente sencilla, “se sienten identificados, porque ha ido desmitificando el papado, no es un ser inaccesible sino muy cercano a todos. Se derrite ante los niños, los pobres, la gente sensible”. Eso sí, no entra en los juegos de la gente que solo quiere tomarse una foto con el Papa por moda. Está la anécdota de una mujer que se contentó con tocarle el manto para sentirse sanada. “Muchos quieren tocarlo y sentir esa gracia de Dios de la que está revestido”, dice González.

Seguidor del San Lorenzo, equipo de fútbol de Buenos Aires, al que acompañaba muchas veces en el estadio, en sus charlas, como una que tuvo en Río de Janeiro con los jóvenes, suele aplicar ejemplos que toma del balompié: “Jueguen en equipo o en escuadra, jueguen bien, pateen adelante, no dejen que otros decidan por ustedes”.

Dice que la vida se parece a la del arquero, que hay que atajar todas las bolas que vengan desde distintos ángulos, para no dejarse hacer goles de la vida, y que esta no nos agobie o nos haga perder una oportunidad.
Aunque estudió química en Argentina y en Alemania, siempre ha sido un autodidacta. Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, el Papa habla cinco idiomas: español, italiano, alemán, inglés y francés, pero no tiene problema en improvisar en portugués o en otra lengua del país al que visite.

Cuenta monseñor Humberto que “en sus vacaciones, en vez de irse a otro país, el Papa se encerraba en la casa cural, desconectaba el teléfono y se quedaba leyendo, estudiando y rezando. Un hábito que no cambia”. Lee a grandes pensadores e intelectuales del mundo.
El propio monseñor González recibió su visita un 13 de julio de 2016. “Me explicó que había ido adonde el dentista y que quería saludar a sus amigos de América Latina en Roma. Lo invité a un café y otro día fue él quien lo hizo. Nos llenó de entusiasmo y alegría y nos puso a trabajar con más ganas de esa mañana en adelante. No todos los días viene el Santo Padre a tu lugar de trabajo a tomarse un café”, narra.

Hablaron de la familia, la piedad popular, de los jóvenes y se acordó del nombre de cada uno de los cinco integrantes de la Comisión, les preguntó por sus estudios, por su familia, los hizo reír a carcajadas. Incluso bendijo un cuadro de la ciudad natal de Monseñor, que es de Manizales.

Según Monseñor, “el Papa Francisco ha centralizado el manejo de la iglesia. En Roma redujo siete dicasterios en dos, para unificarlos y darles una dirección cada día más centrada en la persona. Ha vuelto a las raíces de la fe, de las primeras comunidades cristianas, quiere vivir un evangelio auténtico, encarnado en la persona de él”.

El regalo más preciado para Su Santidad es asegurarle la oración. Dice Monseñor que él siempre “anda con una maletica muy sencillita”. Siendo muy devoto de la Virgen, el Papa le pide a la gente: ‘No se les olvide rezar por mí’. Come frutas, verduras y pasta, pero en Colombia seguro no despreciará una bandeja paisa con arepa. Mientras más sencillo el detalle, más lo aprecia.

Pontífice mediático
Papa Francisco

Papa Francisco en la revista Times.

Papa Francisco en la revista Times.

Desde el primer día de su pontificado, el Papa Francisco ha estado en las portadas de los medios de comunicación más influyentes del mundo. Su impacto mediático fue tan grande que al año de haber sido elegido como jerarca de la Iglesia Católica estuvo entre los 278 nombres elegidos como candidatos al Premio Nobel de la Paz.

Como si fuera poco, la edición estadounidense de la revista Rolling Stone dedicó su portada a Francisco un mes antes de que cumpliera un año de pontificado. En aquella ocasión la publicación tituló ‘Los tiempos están cambiando’.

Todo inició por la visita de su editor, Mark Binelli, al Vaticano para que realizara un perfil del Pontífice. Binelli confiesa que en dicho viaje aprendió que el papa Francisco está llevando a cabo una “evidente ruptura” con respecto a la tradición del Vaticano, hablando de asuntos políticos y presentando una actitud “más inclusiva” hacia los Derechos Humanos.

El reportaje, en el que se incluyen comentarios de expertos, también presentó a Francisco como el papa que ha puesto en marcha “investigaciones sobre posible corrupción dentro de la Iglesia” y que ha buscado maneras de tomar medidas ante el problema de los abusos. En definitiva, el periodista lo describe como “un hombre cuya humildad, empatía y, sobre todo, devoción por los pobres le hacen encajar en los tiempos actuales”.

Otra de las publicaciones de las que Francisco fue protagonista fue la revista Time en julio del 2013, una semana antes de viajar a Brasil. En la portada calificaban al Pontífice como “El Papa de los pobres”, y se resaltó que ya había marcado diferencias al "renunciar a vivir en su palacio”.

Para el sacerdote Jesús Hernán Orjuela, más conocido como ‘El Padre Chucho’, la continua aparición del Pontífice en los medios de comunicación se debe a “la fuerza de liderazgo que ha tenido, y a la transformación que lo ha caracterizado desde que está en el cargo. Yo en las portadas veo a Cristo, a nadie más, no veo a una estrella ni a la industria”.

‘El Papa de las Américas’, producido por Discovery en 2013, ‘El Papa del fin del mundo’, emitido por el canal History Channel, y ‘Francisco, un papa entre la gente’, lanzado a finales del 2015 por Rome Reports, son solo algunos de los documentales que se han realizado desde que el argentino se convirtió en Pontífice y escogió como nombre Francisco, pues para él Francisco de Asís fue “el hombre que nos da este espíritu de paz, el hombre pobre”.

No es el único Papa al que se le han realizado películas, sin embargo han sido cientos de propuestas las que Su Santidad ha recibido para relatar su vida.

Una de estas es ‘Francisco: El padre Jorge’, una producción argentina que narra la vida del Papa desde su juventud hasta el cónclave en el que fue elegido. La historia es contada desde la perspectiva de una periodista y fue dirigida por Beda Docampo Feijóo.

La pasión de la periodista que trabajó en la cinta fue tanta que después de realizarla escribió un libro donde habla de la permanente lucha del Pontífice contra la pobreza, la prostitución, la explotación laboral, la droga y la corrupción.

Al hablar de las películas que se han realizado de la vida de Francisco no se puede dejar de lado la polémica ‘Llámame Francisco’, una producción estrenada por Netflix el 16 de diciembre del año pasado.

Esta fecha posiblemente pasará a la historia como el acontecimiento del año en el Vaticano, porque siete mil personas hicieron fila durante horas aunque no iban a ver al Papa, y porque se criticó abiertamente a la jerarquía eclesiástica. La cinta, lejos de ser una oda empalagosa sobre la figura del Pontífice -aunque Jorge Mario Bergoglio queda bien en todo el film-, es sobre todo un retrato de la dictadura argentina.

En la controvertida producción se detallan las atrocidades que se cometieron en el país sudamericano durante esos años y papel que jugó la Iglesia, que según los expertos prefirió mirar hacia otro lado antes de enfrentarse al dictador Jorge Rafael Videla. A pesar de las controversias, Francisco seguirá siendo ‘el Papa mediático’ y más si visitará nuestro país.

VER COMENTARIOS

  Continúa Leyendo




Powered by