alfredo carvajal sinisterra

Elecciones trascendentes

El próximo domingo 11 de marzo se celebrará el certamen electoral para elegir los miembros del Congreso y el Senado de nuestro país. Unas de las instituciones más desacreditadas, demostrado por las encuestas de opinión.

He escuchado a muchas personas que desean votar en blanco, como un voto de protesta. Una equivocación crasa. Los que no votan o lo hacen en blanco, le otorgan, inconscientemente más posibilidad de ser reelegidos a los mismos parlamentarios que hoy nos gobiernan, precisamente quienes han desacreditado una de las instituciones más importantes de nuestra democracia, donde se aprueban o se modifican las leyes que nos rigen. Definitivamente, como ciudadanos es un deber votar, pero además se nos presenta la oportunidad de cambiar parcial o sustancialmente a quienes nos representan en la capital. Ellos llevan la vocería de la región, ante un Estado centralista.

Si repasamos los candidatos encontraremos gente joven y limpia. Ciudadanos que no están contaminados de los vicios que nos afectan. Caras nuevas.

Para quienes los mueve el desprecio y el rechazo a una casta política con comportamientos de dudosa ortografía y piensan votar con ira, comprensible ante lo que nos está ocurriendo, les diría que no todos los actuales deben ser catalogados igualmente. Existen algunos que han cumplido con sus deberes a cabalidad y con independencia, sin ser atraídos como las moscas por la mermelada.

Debemos tener en cuenta que al Senado lo cobija la circunscripción nacional, otro zarpazo del centralismo. Se nos permite votar por personas de otras regiones. Esta institución perdió el carácter de ser una representación de los departamentos, consecuentemente existen, no pocos, que están ausentes de esta corporación. Una decisión insólita.

Por lo anterior lo más conveniente debe ser votar para el Senado por candidatos vallecaucanos, los hay buenos y capaces de defender nuestros intereses. Nuestra región necesita que la representen parlamentarios honestos, independientes y capaces de encarnar un respetado liderazgo.

A pesar de que tengo un concepto favorable de Iván Duque, un candidato joven e inteligente, en la consulta votaré por Martha Lucía Ramírez. Una persona honesta, con experiencia, exitosa en los cargos que desempeñó, independiente, con carácter, lo cual no le impide escuchar.

Quien llegue a la Presidencia, debe contar con una Cámara y un Senado fuerte y respetable, ante todo independiente, no como el actual, sumiso a los planteamientos del Ejecutivo, sin consideración a las conveniencias.

Un congreso honesto y fuerte tiene la obligación de luchar contra la corrupción, mediante el establecimiento de leyes, pragmáticas y simples, evitando crear una maraña de normas, que ayudan más a los corruptos, quienes conocen perfectamente cómo evadirlas, utilizando su principal arma, el soborno.

Espero que los nuevos miembros de ambas cámaras comprendan lo grave que es el descrédito y la desconfianza en la institución y sus miembros, por consiguiente, propendan por abolir sus prebendas económicas, superiores a las rigen para el resto de los colombianos. Las oficinas, con sus asesores, que disfrutan en Bogotá, deberían establecerlas en la provincia que representan, para estar cerca de sus electores. La sintonía con las demandas de la ciudadanía, la ejercitan solamente para hacerse elegir.

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