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Inseguridad legislativa

Marzo 07, 2017 - 11:55 p.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

La constitución de un país es la madre de las leyes, la ley marco que rige las demás disposiciones a las que estamos sujetos a un obligatorio cumplimiento. Para resguardarla se creó la Corte Constitucional en la Constitución de 1991 con 7 magistrados, posteriormente elevados a 9. Se quiso que fuese una corte especial cercenando esta responsabilidad a la Corte Suprema por la importancia de su misión.

Las constituciones son hechas para que perduren. La que se gestó a fines del siglo pasado sustituyó la de 1886. Algunas, como la de los Estados Unidos, rige desde 1787 y ha sido respetada con muy pocas enmiendas. Claro está que su contenido es más de principios, no es tan casuística o reglamentaria como la nuestra, por lo tanto, demanda menos modificaciones.

La de Colombia solamente ha tenido vigencia durante 26 años y ha sido remendada con frecuencia. Si nuestra constitución ha sido tan repetidamente modificada, la vigencia de nuestras leyes es aún más precaria. Lo que hoy es, mañana puede no ser.

Esta inestabilidad de nuestras normas legales trae muchos inconvenientes de diverso orden. Resulta casi imposible planear a largo plazo, o emprender iniciativas cuyas inversiones o beneficios se obtengan en el futuro mediato, digamos, más allá de una década. Los riesgos que hay que asumir son mayores a los réditos que se visualicen.

Lo que en estos tiempos está ocurriendo con nuestra Constitución es demencial. Se creó un sistema para modificarla más rápido y con menores filtros, mediante el fast track, un sistema copiado de la legislación de los EE.UU. para modificar las leyes, no así su constitución. Dicho procedimiento se instituyó para hacer viables exclusivamente los acuerdos del Gobierno colombiano y las Farc.

Recientemente el Ministro de Gobierno propuso modificaciones constitucionales adicionales, aparentemente de manera inconsulta, puesto que el Presidente manifestó no estar de acuerdo con la disminución de la edad para votar. Planteó aumentar el período presidencial a cinco años, la supresión de la Vicepresidencia, la disminución de la edad para votar, la abolición de las senatorias por circunscripción nacional, etc. Confieso que algunas me halagan, como supresión de los senadores elegidos nacionalmente, lo cual ha traído como consecuencia que muchas regiones no estén representas en dicha corporación. Los senadores en legislaciones como la de EE.UU., de donde hemos copiado no pocas normas como el sistema de oralidad, son dos por Estado, no importa el número de habitantes. De esta manera se refuerza la descentralización, dándole más poder político a los estados de la Unión. Posiblemente cinco años permitan que los nuevos gobernantes logren desarrollar con más holgura sus promesas de campaña. Además, sugirió que se podría aprovechar el fast track para la aprobación de dichas reformas, lo cual se constituiría, de llevarse a cabo, en una afrenta a la institucionalidad.

Un programa de modificaciones como el propuesto debiera ser analizado profundamente, la Constitución es, como mencioné, la madre de las leyes, solamente debe modificarse excepcionalmente mediante amplias discusiones y el voto calificado.

Resulta incongruente, imposible de digerir, que las mismas autoridades que juraron respetar la constitución, hayan propuesto modificarla utilizando el fast track.

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