angela cuevas de dolmetsch

Las veredas de las Farc

Todos tenemos una gran curiosidad por saber cómo será la reincorporación definitiva a la vida civil de los desmovilizados de las Farc.

Entre lo que nadie pensaba era que las prioridades de algunas mujeres farianas era realizarse como madres, algo que nunca pudieron hacer mientras estaban en el monte con un fusil al hombro. 60 exguerrilleras quedaron embarazadas, con la Ilusión de tener una familia y ahora parecen felices y realizadas amamantando a sus bebés así las condiciones de las veredas sean precarias. “Nosotras somos personas normales, con tristezas y alegrías, nos enamoramos y también hemos experimentado el desamor”, dice Isabel del campamento Zvtn. Algunas piensan regresar con sus padres y hermanos o comenzar una vida en pareja con la ilusión de que la familia nuclear que ellas conocieron de sus progenitores les dé resultado en un entorno de una Colombia distinta.

Los procesos veredales han tenido varios problemas, por ejemplo, en la Zvtn vereda ubicada en San José del Guaviare, el agua que se suministra no es apta para el consumo por falta del tratamiento adecuado.

Por eso es importante que el proceso de reincorporación a la vida civil se dé en un ámbito sostenible tanto ambiental como social y económico, un entorno donde se facilite la paz y la convivencia.
No podemos equivocarnos y debemos aprender de las experiencias fallidas de reinserción en Centroamérica donde la falta de acompañamiento resultó en movimientos de pandilleros desubicados y sin futuro.

Si bien existen en Colombia modelos de comunidades de paz, nadie se atreve a darles credibilidad y comprometerse a replicarlas. En estas comunidades las casas se construyeron con materiales ecológicos y se dotaron de energía solar que también se utiliza para el acueducto. Hay un manejo responsable de las aguas residuales a través de humedales, hay seguridad alimentaria, se recicla la basura orgánica para generar el abono que se utiliza en las huertas caseras. Las botellas de plástico se usan para construir eco-muros donde se recogen las aguas lluvias para el riego. La fuente de la pachamama tiene biciduchas. Se hacen productos de papel reciclado y las botellas de vidrio se cortan para hacer vasos.

Más importante aún es la convivencia. En esta eco-aldea de paz, dirigida por mujeres, no hay asesinatos ni lesiones personales y se erradicó completamente el embarazo en adolescentes. ¿Será que es factible que tomemos como modelo estas experiencias nuestras? Pues el éxito de la paz no son solo los acuerdos sino la calidad de vida que se les pueda ayudar a construir a los excombatientes para una Colombia en paz.

Sigue en Twitter @Atadol

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