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Las cuentas claras

Marzo 20, 2017 - 11:55 p.m. Por: Aura Lucía Mera

Por fin un alcalde de Cali se atrevió a decir de frente lo que por años hemos sabido pero nadie lo decía. Que los sindicatos de Emcali se están devorando la Empresa.

Y esta olla la destapa Maurice Armitage, quien como empresario siempre ha defendido la dignidad de los trabajadores, el pagar salarios justos, la no explotación de los empleados, siendo inclusive tratado de “comunistoide y populista” cuando aspiraba a la Alcaldía, por muchos de sus pares empresarios que veían con terror que su subida a la Alcaldía les afectara sus empresas.

O sea que ni se le puede tildar de ‘elitista’ o ‘explotador del proletariado’ para usar una palabra que tanto gusta en el lenguaje mamerto. No se le puede acusar de querer “acabar con la empresa”. Si alguien en Cali y Colombia se ha batido por combatir la inequidad en asuntos laborales es el actual mandatario. Hecho él mismo a pulso.Revolucionario en cómo maneja sus empresas, precisamente por su sensibilidad y responsabilidad social. Para él todos somos iguales y nadie es más importante por su chequera.

O sea que estas declaraciones tienen peso y autoridad moral. El que destapa esta olla no es ningún ‘chisgarabís’ populista. Sus declaraciones son congruentes y las respaldan la integridad de su vida y sus actuaciones.

Una cosa es la dignidad salarial, los incentivos, los derechos de los trabajadores, y otra muy distinta es la actitud de algunos sindicalistas que están motivados para manipularlas en beneficio propio, sin tener en cuenta que están matando precisamente la propia fuente de trabajo.

No tenemos que remontarnos a la prehistoria. Basta echar la memoria un poquito hacia atrás y recordar qué sucedió con Telecom, Colpuertos, Ferrocarriles Nacionales, la Flota Mercante Grancolombiana, los Seguros Sociales, entre otras instituciones bandera que en su momento fueron orgullo y ejemplo del país.

Se acabaron. Se liquidaron. Se desaparecieron. Se esfumaron. Se las tragaron las prestaciones laborales y las exigencias de sus respectivos sindicatos, ávidos, insaciables, inescrupulosos, que bajo la manida consigna mamerta de “la oportunidad, la dignidad y los derechos del trabajador” fueron asfixiando, trizando estas instituciones, hasta que las reventaron, en detrimento precisamente de sus cientos de trabajadores.

Se necesita tomar esta noticia en serio. Reflexionar. No se trata de cazar una pelea entre trabajadores y directivos de Emcali. Se trata de unir esfuerzos, de analizar qué es lo mejor para la Empresa. Los sindicatos que han abusado de prebendas tienen la obligación de reconocerlo y rectificar su conducta.

Ya sucedió hace años. Algunos sindicalistas resentidos se metieron en las oficinas e incendiaron archivos cuando tuvieron que intervenirla. Dios no quiera que la historia se repita.

Maurice Armitage es el timonel que necesitamos en este momento en Cali para enderezar de una vez por todas esta Empresa. Como decimos en caleño, “las cuentas claras y el chocolate espeso”.

El bien común es más importante que las prebendas de unos cuantos. Todos tenemos que aportar para que Emcali no vuelva a caer en las garras de los que sabemos.

PD. Hablando de sindicatos, ya la gobernadora Dilian Francisca Toro figura en los panfletos como la ‘masacradora’ del HUV. No hay derecho. Los masacradores son los que todos sabemos, impulsados por los que sabemos. Dilian y Maurice, a sortear las turbulencias.

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