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Sheeran y los bajos instintos

Marzo 30, 2017 - 11:55 p.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Últimamente Nicolás tararea a toda hora una ranchera que se llama Caballo de Patas Blancas. Claramente la primera pregunta fue de dónde sale un ser humanito de 12 años cantando con tanta propiedad esa ranchera, cuando tiene una mamá que escasamente se sabe El Rey. Lo obvio, esas habilidades vienen de su otro 50%. Una vez resuelto ese dilema, la acción fue Youtube y en sesión de sobremesa, conocer la letra completa de la canción acerca del corcel. Como era de esperarse, hay una historia de amor entretejida y el caballo es más una disculpa.

El asunto es que cantarle al amor es un tema de siempre y existe la opción de hacerlo desde lo básico, desde el sentimiento puro y describiendo en positivo las cosas que suceden colateralmente a un ser humano perdido en el amor. Sin embargo también hay quienes escogen cantarle al amor desde los instintos bajos, primarios, pasionales y aunque unos lo hacen en positivo, otros se pierden en un mar de vulgaridades. Evidentemente me quedo con lo primero, pero si hay algo que he aprendido siendo madre de un músico, es que en música todo es válido porque en últimas son expresiones de la esencia de cada ser humano.

En ese orden de ideas, el fenómeno de Ed Sheeran me ha puesto a pensar acerca del valor de lo positivo en las letras. Sean canciones, columnas de opinión, tweets, posts en Facebook o simplemente la manera como escribimos un correo. El punto es que algo genera. En el caso particular de Sheeran, ha generado un éxito sin precedentes en la música moderna. Actualmente tiene seis éxitos en los top 50 globales de Spotify y llegó a tener 10 en semanas anteriores. Sus canciones han sido soundtracks de películas y series como The Fault in our stars y Grey’s Anatomy y está de luna de miel con los medios especializados en música. Debo confesar que como no vivo muy pendiente del tema de éxitos, lanzamientos y tendencias, a Sheeran lo había oído, mas no escuchado. Gracias a un comentario de Julio Sanchez Cristo en la W comencé a seguirle la pista y claro, enganchada estoy.

Lo valioso de este cantante y compositor inglés es que sin importar el ritmo, las letras son historias, historias de momentos, eventos, situaciones y todas contadas desde lo positivo, desde los sentimientos más auténticos y puros (algunas veces algo impuros) siempre expresados en un lenguaje bonito, elegante, poético y desde luego tremendamente pegajoso. Me gusta mucho el mensaje implícito porque demuestra que el éxito se puede lograr desde lo positivo y es un ejemplo aplicable a todo el mundo de las letras. Demuestra a cantantes, twitteros, fanáticos de redes sociales, generadores de opinión y líderes que los seguidores también llegan -y por montones- cuando se muestra el lado bonito de la vida.

Evidentemente siempre existirá un segmento de las comunidades que prefiere el mundo de los bajos instintos: canciones vulgares, tweets que acaban con la reputación de los demás, columnas de opinión viscerales y líderes a quienes el odio les sale en cada sílaba que emiten. Sin embargo el fenómeno de Sheeran es diciente. ¿Será que el segmento más joven de nuestro mundo quiere ese tipo de contenidos? ¿Será que si les damos eso desde todo el mundo de las letras logramos de nuevo construir algo de la estructura social que se está desmoronando y se disminuye tanto conflicto? Yo pienso que sí y creo que quienes somos líderes en nuestras áreas tenemos la responsabilidad de dar ejemplo.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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