Columnistas

Los niños sí se deprimen

Marzo 05, 2017 - 07:00 a.m. Por: Carlos E. Climent

Hasta no hace mucho se consideraba que la depresión era un asunto de adultos, y que los niños no se deprimían porque no habían alcanzado un grado de desarrollo emocional suficiente como para poder experimentar los síntomas de ese trastorno. Pero en la actualidad existe evidencia irrefutable, proveniente de uno de los centros líderes en el mundo en la investigación en este campo
(1, 2), que confirma la existencia de la depresión en los niños pequeños.

La prevalencia de depresión en niños preescolares oscila entre 0.3 % y
1.4 %, para niños pre-púberes entre el 1 y 2 % y en adolescentes entre el 3 y 8%.

Los síntomas de depresión en preescolares se parecen mucho a los de los niños mayores, los adolescentes e incluso los de los adultos.

Si bien los preescolares pueden manifestar tristeza, sus síntomas se centran en una mayor propensión a los sentimientos de culpa, una disminución de sus habilidades cognitivas, diversos problemas con el sueño y el apetito. Así como una notoria incapacidad para disfrutar de sus actividades (anhedonia). Esta última predomina en los niños más severamente deprimidos, y sus síntomas los diferencian de los niños con problemas de conducta.

Los sentimientos de culpa y la disminución de las habilidades cognitivas tan predominantes en depresión fueron los síntomas que permitieron diferenciar a los niños deprimidos de los ansiosos.
En ausencia de síntomas de angustia y problemas de conducta, la aparición de la fatiga extrema y los sentimientos de culpa fueron los marcadores más específicos para definir depresión.

Identificar estos síntomas tempranamente es todo un logro desde el punto de vista de salud pública, pues permite hacer intervenciones tempranas que alivian el sufrimiento del niño. Entre más temprano se intervenga el trastorno mental durante este período de rápido desarrollo neurobiológico
y emocional, más rápidamente se le ayudará a estos niños a llevar una vida normal.

Si bien este es un campo que todavía requiere muchas precisiones desde el punto de vista clínico y metodológico, la posibilidad de que una intervención temprana pueda cambiar la trayectoria vital de estos trastornos crónicos, abre un horizonte promisorio para los niños que desde muy pequeños pueden estar sufriendo alteraciones del ánimo; especialmente si se tiene en cuenta que la depresión es una enfermedad que los silencia y los aísla de su entorno.

En su presentación melancólica la depresión no hace ruido. Esta es la razón por la cual no se diagnostica y por ende no recibe tratamiento. Las graves consecuencias para el niño son previsibles: sufrimiento, deterioro en el desarrollo emocional y riesgo de suicidio.

Nota: La depresión infantil es tema frecuente en este espacio. Se presenta de nuevo por las recientes revelaciones sobre la gravedad del trastorno.

(1)Luby J.L., Preschool depression: The importance of identification of depression early in development, Current Dir. Psych Sci, 19 (2) 91-95, 2010.

(2) Luby J.L. et al, The clinical significance of preschool depression, Journal of Affect Disorder.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Hoy:
Publicidad
Publicidad