carlos mejia gomez

Francisco: un respiro

1. Palabras positivas. Cuando me preguntan lo que significó la visita papal simplemente inhalo y exhalo. Respiro y me relajo: Ommm. Y medito: volvimos a interiorizar palabras positivas.

A muchos les pareció que el Papa no se expuso. Dicen que la mayoría de sus intervenciones fueron pastorales y genéricas. Estos analistas no entienden que el jefe de su inmensa grey no puede olvidar su condición de orientador hacia el interior de la Iglesia y hacia el exterior: hacia el mundo entero. Además, el Papa ha pisado tierra donde su religión es mayoría y no la puede espantar con temas demasiado polémicos. Se dice que los católicos en Colombia llegan al 80% (así sea de nombre, así sea por su condición de bautizados, así sea porque han ido a misa una o muchas veces, así sea porque hay aún quienes se dan golpes de pecho porque llevan desde niños en su interior un Dios más juzgador implacable que amenaza con infiernos que un Padre misericordioso que ofrece gracias celestiales y feliz vida eterna).

2. Juventud y amor. Me agradó que a los jóvenes se les estimularan la alegría y la esperanza. “No se las dejen robar”: la vida deben ser alegría y esperanza pues de lo contrario no hay vida. Y, para todo el mundo, el amor. (Nuestra querida Aura Lucía nos trajo la carta de Einstein a su hija acerca del amor como la mayor fuerza de vida). Balzac nos mostró que “en una hora de amor hay una vida entera”. Y agrega: “El amor es el principio de todas las virtudes… constituye el infinito de nuestra alma”. Para Dostoievski “el amor es la única salvación del hombre”. En el caso de Francisco, precisamente, “el amor es el que hace la belleza de las cosas más fuertes y crueles”.

3. Otras palabras. Fue bueno recordar que Iglesia no son unos ladrillos sino que ekkesía (en griego) o ecclesia (en latín), es congregación o comunidad humana donde todos caben, cualesquiera que sean sus creencias. Recordó Francisco: la Iglesia somos todos y por ello en ella cabemos todos.

A lo largo del peregrinaje papal algunos reclamaron que, además de la paz formal se requiere la justicia. Jesús lo dijo en diversas formas: dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César; y también: con la misma vara que midas serás medido. Para Proudhon “la justicia constituye la educación de la raza humana”. En la Biblia (Samuel): “El que manda sobre los hombres tiene que ser justo”. Claro que para alcanzar toda clase de paz hay que hacer menos gravosa la justicia pero sin que esta desaparezca en forma de impunidad. Perdón sí, reconciliación sí, pero verdad y justicia, arrepentimiento pero reparación y no repetición, dijeron muchos al oído del Santo Padre.

4. Y más palabras. Con el Papa pudimos recordar palabras bellas que poco utilizamos en estos tiempos. Y en esta patria arisca, confusa y descreída. Generosidad. Bondad. Piedad. Compasión. Humildad. Fortaleza. Ambiente sano, Transparencia. Yo: un yo bien entendido, bien digerido, bien dispuesto a mejorar el entorno.

Quizás este respiro dure poco. Ojalá dentro de pocos días no regrese la bruma incierta y triste de nuestro presente y de nuestro inmediato devenir.

Nota: No tuvimos la suerte papal en el Pacífico. Pero no se podían pedir más pasos bendecido a los 82 años. Generosa comprensión.

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