carlos mejía gómez

Termómetros

Venemaduro. De dictadorzuelo a increíble cínico. Se observan los ríos de gente hacia Colombia y Latinoamérica. Lo ve el mundo entero. El Grupo de Lima, al que le falta más garra, ha ido recogiendo la opinión latina contra el despotismo madurista. Es precisamente Nicolás Maduro el único que no se da por enterado de lo que ocurre en sus propias narices.

Su gente huyendo del hambre, de la falta de medicinas, de ausencia de recursos, de educación, de salud. Y lo único que se le ocurre al déspota es convocar, de carrera, a elecciones presidenciales para el 22 de abril. Ya tuvo la experiencia de ‘ganar’ las elecciones para gobernaciones. Y, acto seguido, se apropió de los alcaldes del país. También con el disfraz electoral.

Como sabe que la oposición se desmoronó, Maduro se lanzó a las presidenciales. Por supuesto, sin émulos ni tiempo para ninguna oposición. Ni siquiera tuvo el valor civil de permitir la presencia electoral de Henrique Capriles o de Leopoldo López. A estos dos los tiene inhabilitados para todo.

Pero Maduro ni siquiera ha tomado en cuenta que el Socialismo del Siglo XXI es ya un cadáver en la región. Cayó la señora Kirchner en Argentina. Siguió Lula en Brasil, el Ecuador de Correa es cosa del pasado. Chile volvió al centro derecha. Y ya los que vivían del petróleo subsidiado ni lo tienen ni lo requieren: es el caso de Ortega en Nicaragua, cada vez más hacia el centro político. Pero Maduro no oye, ni ve ni entiende. O lo ve pero se aferra al poder como lo hacen los sátrapas.

Termómetros nacionales. Viene el ‘mesi’ del que habla la U (Unidad): el mes y medio para las elecciones de Congreso. Está claro que de cincuenta nombres quedan tan sólo cinco: Vargas Lleras, De la Calle, Sergio Fajardo, el del CD (o Iván Duque, mi preferido o Martha Lucía Ramírez) y un ‘coco’ que ha crecido, pienso que en forma pasajera: Gustavo Petro. En cuanto al CD se ve con mayor fuerza, hasta ahora, Martha Lucía por su más alto nivel de conocimiento. Este mes es crucial para Uribe y su candidato Iván Duque. Es poco tiempo pero se espera que sea suficiente.

Mantengo el temor que he expresado varias veces. Si Uribe y Vargas Lleras no se acuerdan en un candidato común corren serios riesgos ante Petro, como el ‘coco’ para las instituciones y la propiedad privada o ante una coalición de izquierda así se vea cada vez más lejana. Al parecer, De La Calle no fue capaz de reunir tal coalición. Lo que ha logrado es desdibujar a su partido liberal con doña Clara López de quien ya no se sabe ni se espera nada: estuvo con el Polo y contra el Polo. Ahora está con un Partido Liberal al que parece olvidársele su rica historia y su ideología.

¿Y el conservatismo?: un día parece estar con Martha Lucía y otro día parece irse hacia Vargas Lleras. Ahí sí que es cierto que se olvidó de su historia. Sacará unos congresistas debido a sus jefes regionales. Pero de su orientación futura nada puede esperarse. Sólo azul, ¿ pintado de azul?
El Tiempo del pasado domingo acertó bastante en los retratos de unos candidatos a quienes poco cree ahora nuestro país despistado. Hay que guardar la esperanza de que no prospere el más despistado de todos, Petro, quien desbarató a una Bogotá que ahora se apoya a su victimario mayor.

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