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Octubre 04, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Cada 4 de octubre se recuerda en la fe a Francisco de Asís, uno de los seres más extraordinarios y buenos que han pasado por este plano.

Se fue al cielo o la luz a los 44 años, en 1226, después de enseñar con su vida emblemática a amar a Dios y a todas las criaturas.

No estaríamos acabando con la naturaleza si como él, tratáramos al agua, el verde y los animales, como hermanos: hermana agua, hermano lobo.

Su desapego fue proverbial y por eso dijo: Cada vez deseo más poco, y lo poco que deseo lo deseo poco.

Su preciosa plegaria de la paz hecha vida nos tendría como felices en la fraternidad y no asediados por la violencia.

¡Ah, qué bendición dedicarnos a ser instrumentos de paz y sembrar amor donde hay odio, perdón donde hay ofensa, y fe donde hay duda!

Todo en la vida florece y se ilumina si nos preocupamos más por amar y comprender que por ser amados y comprendidos.

Ojalá hoy leas algo de él y sobre él. Pocas personas han vivido de mejor modo el ideal evangélico que trazó Jesús como lo hizo el Hermano Universal.

Dijo: "La verdadera enseñanza que trasmites es lo que vives. Solamente eres buen predicador si practicas lo que dices".

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