Oasis
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Octubre 08, 2017 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

La espiritualidad no es un refugio idílico en el que te apartas de la realidad y evades tus responsabilidades, muy contento con una vida de goces espirituales y experiencias lindas.

No, si estás en la luz andas en el amor, eres consciente de todos los males y das lo mejor de ti para ayudar a que otros despierten y vivan mejor.

Es rico pero no amoroso contentarse con meditar, tener visiones o cantar alabanzas mientras otros están desolados, padecen y no saben si van a comer o dónde van a dormir.

La misión no es huir de la oscura realidad, es ser un trabajador de la luz, es como lo hizo Yeshua, sentir compasión con millones de hermanos que sufren.

Además si te encierras a meditar de modo constante, ¿cómo puedes practicar el amor si nadie te molesta o te talla?

¿A quién perdonas o con quiénes eres paciente, tolerante, generoso, sincero o buena gente? Con nadie. Es una espiritualidad engañosa, es una evasión.

Es en medio de las relaciones y las dificultades como puedes ver si de verdad tu amor es real o un burdo embeleco.

Con razón las parejas al casarse prometen estar con el otro en las malas, en la pobreza y la enfermedad. Amar sin afrontar males es un embuste o una farsa.

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