jorge humberto cadavid pbro

¿Y qué es la verdad?

El ya muy escaso ambiente cuaresmal, no se siente como hace unos años atrás, todo cambia, por la globalización que la cultura y la sociedad va obteniendo entre otras cosas impulsada por la inmediatez de las comunicaciones que nos acercan y nos hacen vivir de una manera diferente a la que vivieron nuestros abuelos y quizás tengamos que decir: “Siquiera se murieron”; no resistirían el fenómeno con el cual se distingue la cultura actual, según Baum y Donkis, en su libro La ceguera Moral.

‘La verdad completa’, pareciera que hay impedimentos para conocerla, y todo se hace según los intereses que cada uno tiene o se sabe lo que se quiere que se sepa. Decía el Fiscal actual que no hay necesidad de más leyes, sino que verdaderamente las cumplamos para conocer y castigar a los infractores y a los que transgreden las buenas costumbres y se apoderan del Bien Común, con los sobornos y los silencios para poder alcanzar lo que se proponen como intereses personales o grupales, en prejuicio del Bien de los demás. ‘Corrupción’.

Llegan al poder los que más capacidades de actuar tienen para manejar la maquinaria y ocultar la verdad en detrimento de aquellos que con la ingenuidad de la lucha por el Bien y la justicia para todos, creen en las personas y las instituciones y se someten a las reglas de juego que confían serán cumplidas con honestidad y sinceridad, aún jurando que sus palabras pueden quedar escritas sobre piedra que así serán cumplidas y quedarán grabadas en la historia para testimonio de su pulcritud impoluta.

Se usan los medios para lograr transmitir lo que se quiere y se silencia todo lo que no les convenga para poder lograr los resultados que les entregue el poder que desean. Se dice, se habla mucho para inducir a creer lo que se pretende lograr, no importa si es lo verdadero, lo necesario, lo justo; la Verdad no es lo importante, más aún si ella se confunde con la realidad que acontece, pero no está de acuerdo con lo que se está buscando o construyendo para poder tener el poder o alcanzarlo, se minimiza y aun se silencia, para que no distorsione el objetivo propuesto para alanzar; hoy solo conocemos lo que nos quieren hacer ver y se nos oculta lo que en verdad se quiere alcanzar y que no se nos revela claramente, pero que se escapa cuando las realidades se salen de sus manos y se empieza a conocer por otros medios lo que realmente está sucediendo y se está buscando, pero no se había dejado ver, y los hechos les hacen hablar apresuradamente de las realidades que no comunicaron a su tiempo.

Aparecen las disidencias, los sobornos, los carruseles, la verdadera intención de las agendas y de los pactos; las nuevas intenciones: “Nosotros no seremos oposición, vamos tras el gobierno”; es un mito que hemos forzado a alguien para formar parte de nuestro grupo, nosotros somos una familia y a los menores los tenemos como nuestros hijos, ellos forman parte de esta unidad, hasta hoy me entero de ello, en fin podríamos sacar frases, afirmaciones negaciones que se dijeron y ahora se contradicen con la realidad, con los hechos, y esto es lo que produce la desconfianza generalizada y la falta de credibilidad, porque no se dice la verdad, se ha perdido la confianza, estamos cayendo en la apatía y la indiferencia, que nos produce la insensibilidad a la que hemos llegado que se traduce hoy en una verdadera ceguera moral, que nos llevará si no frenamos en seco; a la destrucción.

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