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Diálogo en el parque

Marzo 22, 2017 - 11:55 p.m. Por: Jorge Restrepo Potes

- Ole Jorge, ¿qué tal el lío por la candidatura presidencial que se ha formado en el Centro Democrático, el partido del senador Uribe?

- Debo aclararte que ese no es un partido sino un conjunto de personas que sostienen una relación erótico–política con el expresidente. Allí lo que hay es el culto a una persona que supo transmitir sus fobias a la gente que lo sigue.

- ¿Cómo así, hombre Jorge?

- Te apuesto doble a sencillo a que no encuentras un colombiano -de cualquier sexo- que diga que pertenece al Centro Democrático. No hay nadie que reconozca esa afiliación. 

- Y entonces, ¿qué son esos ciudadanos que votan y que sacaron 20 senadores y varios representantes?

- Son uribistas, simplemente. Porque es una asociación caudillista que se mueve al conjuro casi místico de la voz del líder, que cuando da órdenes las cumplen sin chistar, pues así funcionan los entes políticos con jefe autócrata, llámese Führer, como Hitler, Duce, como Mussolini, o Caudillo, como Franco. Nadie discute instrucciones. Nadie puede contradecir un mandato pues todos marchan como ovejas tras el báculo del pastor.

- Pero ese grupo con líder carismático puede ganar la presidencia en 2018.

- He ahí el gran problema que afrontan. El único que tiene votos en el conjunto general es Uribe, y por eso para Congreso presenta listas cerradas, y seguramente lo hará el año próximo. Si Uribe no encabeza la plancha senatorial, si acaso logran tres curules. Con él a la cabeza obtienen veinte, que es el 20% de la alta cámara, que de nada sirve salvo para oponerse a todo lo que presenta el Gobierno, y se salen del recinto al momento de la votación, en un ‘show’ ridículo.

- Pero, ¿los ves en la Presidencia?

- No, por el mismo problema y aún más grave, porque Uribe no puede ser candidato pues la Constitución lo prohíbe, y no cuenta con alguien para una campaña exitosa.

- ¿Y qué pasa con los tres candidatos que dicen tener?

- Solo queda Carlos Holmes pues Óscar Iván Zuluaga salió del juego por la investigación de Odebrecht, y a Iván Duque también lo perjudica por su viaje a São Paulo con Zuluaga e hijo a encontrarse con ‘Duda’ Mendonça, el estratega político que contrataron para la campaña y que recibió parte del pago de la multinacional brasileña.

- ¿Y Carlos Holmes?

- No lo veo en el corazón del jefe, pues Uribe ya introdujo como ficha nueva a María del Rosario Guerra.

- ¿De ganar el candidato de Uribe, termina el proceso de paz con las Farc?

- Así lo dice José Obdulio Gaviria, el ideólogo del grupo. Pero no creo que eso suceda porque para 2018 estará tan consolidado, que retrotraer el país a la guerra con las Farc sería una torpeza mayúscula.

- Pero con tanto fanático uribista, eso puede ocurrir.

- No me preocupa, porque nada se desbarata más fácil que un gobierno de fanáticos. Hitler juró que el III Reich duraría mil años. Duró doce.

- A mí me gustaría ver al uribismo en la Casa de Nariño para que nos muestre la fórmula de salvación nacional que tiene como exponente de la extrema derecha colombiana.

- Confieso que a mí también.

- Cambiando de tema, ¿cómo ves el pueblo?

- Como amo a Tuluá, sigo viéndola como ciudad encantadora. Me puse feliz al saber que en el mes pasado no hubo ni un solo homicidio, cuando en otras épocas fue epicentro de atroz violencia. Ojalá la Policía y el alcalde continúen controlando el orden público.

- Bueno Jorge, que bueno verte. Que vuelvas.

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