jorge restrepo potes

¡Qué pifia!

Todos los amantes del cine recordamos la estupenda película Bonnie & Clyde, filmada en 1967, que llevó a la pantalla la vida de ese par de delincuentes que asolaron varios estados norteamericanos con sus asaltos a bancos y comercios, y que desataron una persecución policial intensa que concluyó con la balacera terrible de la última escena en la que murieron ambos bandidos. Los protagonistas de aquella inolvidable cinta fueron Faye Dunaway y Warren Beatty, ella linda y sensual, y él apuesto, uno de los más admirados por las mujeres en aquella época.

Esa misma pareja fue la que en el escenario del Teatro Dolby de Los Ángeles abrió el sobre del Óscar a Mejor Película, y casi a dúo cantó: ‘La La Land’. Sus productores, en masa, subieron por sus estatuillas, y, ¡oh sorpresa!, los dos presentadores recularon como Steve Harley en el concurso de Miss Universo, y declararon que se había producido un error, y que la ganadora era ‘Luz de Luna’. ¡Plop¡, como en la tira cómica de Condorito.

Yo, que no pierdo la transmisión por televisión de ese magno evento anual, quedé tranquilo porque aún no había visto la tal ‘Luz de luna’, pero sí las otras nominadas. Al día siguiente fui a verla y llegué a la conclusión de que algo turbio se movió en esa premiación pues la galardonada me pareció más que mediocre, aburrida, de esas que provoca salirse de la sala.

La apreciación cinematográfica es asunto subjetivo pues cuando unos juzgan excelente una película, a otros les parece un bodrio. Pero sí hay formas de establecer las bondades de una producción. A mí me pareció ‘La La Land’, nominada en varias categorías, común y corriente, desde luego con buena música de jazz y bien actuada por Emma Stone, que se alzó con el Óscar a Mejor Actriz. Lo que pasa es que quienes tuvimos la fortuna de ver a mediados del siglo anterior aquellos musicales de la Metro, nada nos parece ahora bueno. Es imposible superar a ‘Cantando bajo la lluvia’, ‘South Pacific’, ‘Oklahoma’ o ‘Siete novias para siete hermanos’. Esos eran musicales, y podemos incluir también a ‘Escuela de sirenas’, deslumbrante. Y todas las de Fred Astaire.

Si hubiese podido votar, lo habría hecho para mejor película por ‘Barreras’, dirigida y actuada por Denzel Washington, que se sobra en ambos trabajos. Este actor y director afronorteamericano ha debido lograr los premios por este drama teatral que él supo llevar con acierto al cine.

Y cómo así que otro afro Mahershala Ali, se alza con el premio a mejor actor secundario, cuando vimos a Jeff Bridges en ‘Sin nada que perder’, que se echa al hombro esa entretenida película, en la que más que secundario parece actor principal.

No puedo dejar de mencionar a Mel Gibson con su ‘Hasta el último hombre’, una película sobre la Segunda Guerra Mundial que deja al espectador con la boca abierta ante el prodigio de filmación de la sangrienta batalla de los gringos contra los japoneses en Okinawa. Difícil ver algo más realista que esta hemorragia, con una edición de sonido que le dio el Óscar a John Gilbert.

Así que no quedé contento con esta versión del Óscar. La explicación política de que se trataba de enviarle un mensaje crítico al bocón de Trump no sirve, pues ese no era el medio para expresar el repudio del mundo del cine a tan abominable personaje. Habría quedado más satisfecho con el triunfo de ‘La La Land’ que al menos nos transporta a los tiempos remotos de nuestra juventud.

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