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“Se les dijo...”

Marzo 01, 2017 - 11:55 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Quienes hemos vivido otras etapas amargas de la vida nacional, tenemos más de un motivo para estar preocupados por lo que ocurre hoy en Colombia, que parece un campo de batalla en el que todos los días se agudiza la polarización, que ya amenaza con destruir los pilares de nuestra perfunctoria democracia.

No veo claro el porvenir del país pues los odios ancestrales pareciera que han resurgido con renovados bríos, al punto de que ya es imposible que dos amigos, con conceptos diferentes, puedan discutir sin que terminen en un cruce de palabras de alto calibre. De hecho, hay una prevención tan notoria que lo mejor es no hablar de ningún tema relacionado con política.

El gobierno de Juan Manuel Santos, que sigo considerando acertado en muchos aspectos, ha caído en el juego perverso que plantean los opositores, y si bien es cierto que el Presidente guarda su habitual compostura, algunos de sus agentes proceden de manera difícil de entender, tal el caso de la infortunada propuesta de reforma constitucional para introducirle cambios fundamentales a la Carta.

Estimo que a excepción del voto para los mayores de 16 años, todas las otras propuestas son benéficas para el país: la supresión de la vicepresidencia y el regreso a la designatura; la eliminación de la circunscripción nacional para elegir senadores, que es una vagabundería que se presta para la más descarada corrupción; el retorno a la lista cerrada para corporaciones públicas, pues la abierta fomenta la división de los partidos, que se convierten en minúsculas capillas electorales; la financiación estatal -y total- de las campañas políticas. Todo ese abanico es de gran beneficio para tener un sistema electoral sino perfecto, al menos mejor que el que hoy existe.

Pero es increíble que en medio de este caos en que estamos, acabando de salir una reforma tributaria que irrita al pueblo -a pesar de su necesidad por los apremios fiscales-, le dé al Gobierno por presentar al Congreso una reforma constitucional de esas dimensiones, cuando ni siquiera ha culminado el proceso de paz con las Farc, que si no se acelera, temo que irá al abismo, pues ya pende de un hilo, y no tan perfecto como Fabricato aseguraba que eran los suyos. Casi todo lo de esa iniciativa gubernamental es bueno, pero la oportunidad no es esta.

Habría de tener Colombia un espacio en el que las pasiones se hayan sosegado para hacerle entender a la gente las bondades del proyecto. Y 'torear' a Uribe y a sus conmilitones con adelantarlo vía ‘fast track’ en las cámaras es tan absurdo que ya tuvo el ministro Cristo que dar marcha atrás y manifestar que no todo iría por esa senda expedita. Pero la opinión se exaltó y no la calmó la explicación ministerial.

Si nos coge la campaña electoral de 2018 con elecciones de cámaras legislativas y presidente de la República en medio de esta agitación exacerbada, el país se desbarata más de lo desencuadernado que ya está, y tendremos un clima de confrontación aterrador.

Como bien lo expresó Humberto de la Calle, a mi juicio el mejor de todos los candidatos que salten a la arena, hay que repartir valeriana para morigerar la virulencia del debate. Y como decía el inolvidable Hebert Castro, el genial humorista chileno fallecido: “Se les dijo, se les advirtió, se pasaron la advertencia por la faja”.

Ojo, pues, que la cosa no está para tomarla como un juego en el que perderemos todos, sin que haya para nuestro mal remedio.

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