jorge restrepo potes

#YoTambiénVoyAlPsiquiatra

La Asociación Colombiana de Psiquiatría, con el apoyo del Ministerio de Salud ha puesto en marcha la campaña #YoTambiénVoyAlPsiquiatra, para que los colombianos nos demos cuenta de la importancia de tratar su salud mental, igual que las dolencias físicas.

El excelente ministro de Salud Alejandro Gaviria, que está superando felizmente un cáncer, se sumó a la campaña y manifestó “Colombia presenta trastornos y enfermedades mentales incrementadas por las condiciones sociales y por el conflicto armado, que empieza a resolverse. Casos como la ansiedad, la depresión y el estrés postraumático exigen, además de la atención, superar el tabú y el rechazo que la sociedad tiene frente a las personas que los padecen”.

En nuestro país, el 10% de la población adulta -5 millones- y el 12% de los menores -6 millones- presentan un trastorno emocional que necesita intervención clínica. Solo unos pocos de ellos logran acceder a los servicios de salud. La Asociación Colombiana de Psiquiatría sostiene que el cubrimiento sanitario de ese problema no llega a una décima parte. Si a eso se suma la estigmatización, todas esas personas se convierten en causas de esa problemática.

Afortunadamente ya ha hecho carrera la idea de que no solo los dementes deben obtener tratamiento psiquiátrico, precisamente para no terminar en un frenocomio. Conozco personas que aceptan que visitan periódicamente a un psiquiatra, y cuentan cómo han cambiado sus vidas desde que tomaron la decisión de poner sus problemas en manos de quien puede ayudarles a salir del infierno, que es una depresión, por ejemplo, una de las más frecuentes consultas a los médicos.

“¿Cómo así que estás deprimido? No jodás, que vos tenés todo para ser feliz. Tomate unas gotas de valeriana y se te acaba esa vaina”.
Pues resulta que de la tal “vaina” no es así de fácil salir. Por propia experiencia sé que ante una fuerte depresión de nada valen consejos, ni cantaletas, ni agüitas de tilo, ni propósitos de sentirse bien, ni libros de autoayuda. El deprimido está deprimido, y punto. Y de ese hueco, solamente lo saca un médico competente que no diga lo que dice el amigo: “Echate un viaje y cambiá de ambiente”. No sirve porque el problema viaja con el deprimido en primera clase o en económica.

Ante eventos tan dolorosos como los que he tenido que enfrentar en la vida, ha sido necesario buscar ayuda psiquiátrica. También apelé a la valeriana pero el recuerdo doloroso, el vacío que deja el ser amado -vivo o muerto-, la familia devastada, no responden a esa terapia natural. Acudí a la doctora Patricia Quevedo y desde hace quince años visito con cierta frecuencia su consultorio y tomo los medicamentos que prescribe con acierto. Ella me sacó a la superficie y me puso a admitir que podía superar la depresión y la ansiedad, que la vida sigue y que el futuro está para que cada uno lo labre.


Y hace poco encontré al doctor José Gerardo Albán, egresado de la Universidad de Caldas, quien practica la ‘medicina de la felicidad’, que es algo increíble por el cambio que suscita en el espíritu del paciente. El 28 de abril dio una conferencia de cuatro horas en la Cámara de Comercio y todos salimos admirados del beneficio que este médico lleva a la gente que acude a su consulta o asiste a sus charlas pues con su personalidad amable nos inspira a superar los obstáculos emocionales.

Entonces hay que sumarse a la campaña #YoTambiénVoyAlPsiquiatra.

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