La culpa es del clima
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La culpa es del clima

Marzo 26, 2017 - 07:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizabal

Por causa del clima, el ejército de la República Bolivariana de Venezuela al mando del comandante en Jefe Nicolás Maduro invadió por cuatro días el territorio colombiano. Y por causa del clima, las Fuerzas Armadas de Colombia y el Gobierno Nacional debieron usar la diplomacia para invitar a los invasores a desalojar la finca que se tomaron en Arauquita.

Esa es la explicación de la diplomática Ministra de Relaciones Exteriores del país “hermano”. Y no es la primera vez. Ya perdimos la cuenta de las ocasiones en las cuales las autoridades han sido alertadas de sobrevuelos, entradas, invasiones y ataques contra colombianos en esa frontera.

Ni que decir del efecto que en la violencia de la región y de nuestro país ha tenido la relación directa y permanente del cartel de los soles, como se conoce la élite de militares venezolanos encabezados por el tenebroso Diosdado Cabello, con los grupos de narcotraficantes liderados por las Farc. En este caso hay que atribuirle la responsabilidad al clima político, es decir, al uso de la cocaína para financiar la corrupción política venezolana y la revolución colombiana.

Por eso no ha existido alternativa distinta a usar las artes de nuestra Canciller para silenciar el atropello constante de Venezuela. Y la solución son mesas de diálogo en la cuales se llevan cientos de funcionarios y militares colombianos a donde el enemigo, digo el vecino, para luego no darles respuestas a los colombianos y esperar otro atropello.

Conocemos de mucho tiempo atrás la forma en que el chavismo ha tratado a nuestros paisanos, echándolos como perros, encarcelándolos por años sin resolverles su situación y acusándolos de paramilitares o de cuanta bestialidad se les ocurre. No hace mucho, la frontera estuvo en la primera plana cuando los chafarotes venezolanos expulsaron a miles de colombianos, causando una catástrofe humanitaria que aquí se usó para ganar imagen. Luego fue sepultada.

Pero así es como nos acostumbramos: el silencio es el mandato que guía las relaciones con el “país hermano” desde que Chávez y luego Maduro se convirtieron en facilitadores de los diálogos con las Farc. A partir de entonces, hemos tenido que quedarnos callados, así el chofer que maneja a Venezuela y el capitán Cabello que controla el terror en ese país, se lo saquen en cara a nuestro Presidente cuando les da la gana.

La increíble invasión de la semana pasada, con izada de bandera, cantada de himno nacional y todo, fue culpa del clima. ¿Qué haremos? Guardar silencio y esperar otra nueva invasión de las frecuentes, otro comunicado insolente de la delicada Ministra de Relaciones Exteriores de Venezuela y otra aristocrática y distante respuesta de nuestra Ministra de Relaciones Exteriores.

Entonces se producirá otra cumbre, hablaremos de la hermandad histórica y se convocará otra mesa de diálogo, a la cual viajarán centenares de funcionarios de la cancillería, militares y policías, a conversar con los chafarotes vecinos para no llegar a nada. Eso sí, cuidado con denunciar ante los organismos internacionales las grotescas agresiones del gobierno de Venezuela.

Eso afectaría los diálogos con el ELN, y las relaciones armoniosas con una dictadura que nos usa cuando quiere, así atropelle la dignidad de los colombianos. Por eso tenemos que aceptar que el único culpable de la invasión de Venezuela a Colombia es el clima.

Sigue en Twitter @LuguireG

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