mabel lara

Que se vaya Santos…

Que se vaya Santos, sí que se vaya y se lleve la malquerencia, la arrogancia centralista, la polarización y hasta sus mascotas Nicanor, Oliva, Pepita y Julio.

Que se vaya como le dice su esposa Tutina, una mujer que le viene aguantando los últimos días de su mandato pero que de seguro desearía estar viviendo en otro país europeo donde ella y su familia sean reconocidos como los colombianos, que por segunda vez en esta república bananera, nos entregaron un premio nobel por haber cerrado uno de nuestros tantos capítulos de guerra y tener la osadía de llamarlo paz.

Váyase Presidente, a ver si descansamos de esta agonía de enfrentamientos, de estos celos enfermizos y egocéntricos entre presidentes y expresidentes y por fin podamos tener a alguien que se dedique a los otros temas trascendentales de esta nación.

A ustedes y sus ministros se les ven cansados, es más, ya nadie aquí está gobernando. La dinámica de las campañas políticas se ha tomado la agenda nacional y ya sólo importan los Petristas, UribeDuquistas, y en las próximas semanas sin lugar a dudas los Vargalleristas.

A propósito de este último, cuando lo veo me recuerda a usted: un niño criado para ser presidente. No es una simple coincidencia que en Barranquilla Vargas haya mencionado que hace 73 años su abuelo Carlos Lleras Restrepo estuvo en la misma plaza alentando a los votantes para escogerlo, fotografía para la historia de los mismos con las mismas. ¿No se ve usted un poco retratado allí?

Pero claro no es culpa suya, ni del candidato Vargas; aquí los Gaviria, Galanes, Lara, Serpa, Samper, Holguín, Gerleín, Iragorri, Pastranas, Valencia, Garzón y se me quedan muchos más, durante décadas han fortalecido sus empresas familiares de votos y con nuestro apoyo, han criado, mandado a educar y traído de vuelta a sus nuevas generaciones para que vuelvan a mandarnos.

Pero no pierdo el foco, ya otra columna nos dará el tiempo para escribir sobre el acuario de delfines que nos acompañan, por ahora y en estas cortas líneas yo sólo quiero decirle que como usted nosotros también estamos agobiados.

Váyase Presidente, porque con sapos y todo, usted cumplió la tarea que le encomendaron de hacer la paz; y de paso descanse tranquilo, porque en medio año ya nadie hablará de usted, no ve que ya nació un nuevo caballito de batalla de la mano del castrochavismo.

Finalmente Presidente sólo esperamos que cumpla su promesa de no participar en política, recuerde la frase de Alfonso López Michelsen cuando solía decir que los expresidentes sólo son muebles viejos que estorban, mire los ejemplos que ya tenemos y saque sus propias conclusiones.

Sigue en Twitter @MabelLaraNews

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