marcos peckel

Fronteras y refugiados

Con la llegada masiva e incontrolada de venezolanos, Colombia está pasando por una situación similar a la que se padece en numerosas fronteras conflictivas alrededor del Planeta. Las impactantes imágenes de seres humanos viviendo en parques, deambulando sin destino por las calles, pidiendo limosna en semáforos, niñas y adolescentes prostituidas, criminalidad, y hombres y mujeres trabajando en cualquier cosa explotados por inescrupulosos empresarios, han hecho parte del escenario global por décadas y ahora nos toca a nosotros.

En tiempos recientes son múltiples lo casos en que países, casi todos pobres, han tenido que acoger a masas de refugiados que huyeron de guerras, hambrunas, persecuciones y calamidades producidas por el hombre en este atribulado planeta.

El año anterior en un lapso de pocos días más de seiscientos mil musulmanes Rohinga, víctimas de persecuciones, matanzas y violaciones por parte del régimen militar birmano, con sus aldeas incendiadas y destruidas, huyeron de su Myanmar natal a Bangladesh uno de los países más pobres del mundo. Tras ubicar a los desplazados en escuálidos improvisados campamentos, sin salubridad, ni agua, con alto nivel de hacinamiento, Dhaka no tuvo más remedio que acudir a Naciones Unidas para que tome control de la situación de los refugiados, 55% de los cuales son niños. Acnur -Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados- está hoy a cargo del suministro de elementos básicos de supervivencia, mientras que los planes de retorno de los Rohinga a su país están empantanados por la reticencia del gobierno de Myanmar a recibirlos de vuelta.

Sudán del Sur el país más nuevo del mundo independizado en 2009, se convirtió en una gigantesca fábrica de refugiados debido a la guerra civil que estalló a los pocos días de lograr su anhelada independencia. El destino de los refugiados, que arriban únicamente con la ropa que tienen puesta, a su vecino Uganda, otro país pobre, es considerado privilegiado pues el gobierno de Kampala ha ideado una muy ingeniosa manera de tratar a los recién llegados. Cada familia recibe permiso de residencia permanente y una parcela de 30 x 30 metros en la cual pueden construir su vivienda y montar un negocio. Más de un millón de sudaneses del sur se han beneficiado de esta, la más generosa política de refugiados en el planeta.

La guerra en Siria y la política de genocidio de Bashar Al Assad produjo más de seis millones de refugiados que huyeron a los países vecinos, Turquía, Jordania y Líbano. Los dos últimos recibieron cada uno más de un millón, cantidad equivalente a casi un 30% de su población. En el campo de refugiados de Zaatri en Jordania, el más grande del mundo, los sirios han sido acomodados en carpas y contenedores. Turquía que recibió casi tres millones se convirtió en el trampolín para los que buscando el sueño europeo nadaban a la Isla de Lesbos en Grecia y de ahí a los países de la Unión Europea antes que estos cerraran sus puertas, construyeran muros y vallas. En Lesbos permanecen miles de refugiados en campamentos así como en diversos puntos de la geografía europea. Según cifras de Naciones Unidas en el mundo hay unos 60 millones de desplazados de los cuales 16 millones son refugiados -desplazamiento a otro país diferente al de origen-.

El problema de Venezuela va para muy largo pues así caiga Maduro, pasarán décadas para reconstruir la economía y el tejido social destrozados por el Socialismo del Siglo XXI. Con los refugiados venezolanos Colombia tiene para largo y así deben ser las soluciones que implemente.

Sigue en Twitter @marcospeckel

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