marcos peckel

Líneas Rojas

En las relaciones internacionales el término ‘líneas rojas’ hace referencia a lo que un Estado considera una acción por parte de un actor enemigo que requiere una reacción. Cuando un Estado no hace respetar sus líneas rojas aparece como un actor débil, confundido, indeciso, lo cual puede tener consecuencias nefastas. Basta recordar la ‘línea roja’ anunciada por Obama en Siria de no permitir que el régimen de Assad utilizara armas químicas contra la población. El sirio las uso y Obama no actuó. Su línea roja quedó disuelta, le midieron el aceite Assad, Rusia e Irán, cayó el apocalipsis sobre Siria y Estados Unidos comprometió su situación geopolítica en la región.

Las líneas rojas de los Estados deben estar bien definidas, significar una amenaza estratégica, en ocasiones anunciarlas públicamente y tener claridad de la reacción a su violación. Tan malo es no hacer como sobreactuar, usar una ‘AK47 para matar una mosca’, lo cual también pude tener consecuencias indeseables.

Chamberlain tenía su línea roja sobre Checoslovaquia, sin embargo la borró en un cuestionado acuerdo en Múnich, Hitler invadió y meses después estalló la Segunda Guerra Mundial. Cuando las tropas argentinas invadieron las Malvinas en 1982, desafiando una línea roja de los británicos, la reacción de Londres para hacerla respetar fue letal y sin contemplaciones; el ejército gaucho fue humillado y la sangrienta dictadura argentina llegó a su fin. Gran Bretaña no tenía otra alternativa, de lo contrario ponía demasiado en riesgo. Vladimir Putin también ha hecho respetar sus líneas rojas. La expansión de la Otan y la UE hacia su patio trasero lo condujo a la anexión de Crimea y la invasión de Ucrania, quizás a un costo demasiado elevado, pero líneas rojas son líneas rojas.

El Medio Oriente, siempre el Medio Oriente, es actualmente escenario de un juego macabro en que Irán está desafiando las líneas rojas establecidas y anunciadas públicamente por Israel de no permitir presencia militar iraní en Siria. Desde la revolución islámica y sin razón aparente, Teherán y su líder supremo han manifestado en numerosas ocasiones su intención de destruir al ‘ente sionista’, término que usan para referirse a Israel. El Estado judío toma muy en serio las amenazas proferidas desde la República islámica. Ya se han dado las primeras escaramuzas entre los dos países. En marzo desde una base militar iraní en Siria se lanzó un dron, cargado de explosivos según fuentes militares israelíes, el cual fue derribado apenas cruzó la frontera. Israel reaccionó de manera inmediata bombardeando la base desde la cual el dron fue lanzado. En las última dos semanas Israel ha atacado bases militares iraníes en Siria, el último de los cuales ocurrió el pasado domingo con un devastador ataque aéreo israelí a una base en la ciudad siria de Homs que destruyó dos centenares de misiles y causó víctimas mortales.

La continua presencia iraní en Siria que suscitó protestas masivas en el mismo Irán se enmarca dentro de la lucha por el poder entre el presidente Hassan Rohani y el líder supremo Ali Khamenei. En manos de Putin está la decisión de si permitir que Irán siga desafiando a Israel corriendo el riesgo que estalle una conflagración abierta entre los dos países en la cual Rusia tienen mucho que perder o evitarlo dándole a entender a Teherán que habiendo logrado salvar a Assad es tiempo de irse.

Para Israel líneas rojas son líneas rojas. Su supervivencia está en juego y con eso no se juega.

Sigue en Twitter @marcospeckel

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