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La gaveta de la Fiscalía

Marzo 09, 2017 - 11:50 p.m. Por: María Elvira Bonilla

Parecería que el fiscal Néstor Humberto Martínez resolvió abrir las gavetas y sacudir expedientes arrumados en la Fiscalía. Comenzó a actuar. Además de los avances en las investigaciones alrededor del soborno de la constructora Odebrecht que van arrojando resultados en medio del escepticismo de algunos, el Fiscal está mostrando firmeza para acorralar a los corruptos y mandarlos a la cárcel.

Además del caso de Oderbrecht que roba titulares de prensa y compromete a cacaos empresariales y políticos, las raíces de la corrupción están en el nivel local, donde el robo impune de los recursos públicos ha sido una constante. Por el volumen de casos que destapa diariamente la Fiscalía se constata que el aparato de investigación penal mal que bien opera con funcionarios comprometidísimos como la fiscal regional del Tolima Eufemia Cárdenas, quien descifró uno de los más descarados entramados de corrupción como el que se dio alrededor de los Juegos Nacionales del 2015; la Nación giró $120.000 millones y no quedó uno solo de los 7 escenarios deportivos.

Es decisión de cada fiscal posibilitar que las investigaciones prosperen o se marchiten engavetadas. La dupla Montealegre-Perdomo se rajó y ambos utilizaron un poderoso aparato de justicia refinanciado, no exactamente para perseguir corruptos enquistados en los poderes sino para fortalecer su proyecto individual a través de un manejo discrecional de expedientes y de la información en torno a ellos; de un toma y dame de contratos y nombramientos con sus electores, potenciales validadores de sus ambiciones personales. En el breve encargo como cabeza de la entidad para terminar el período, el vicefiscal Perdomo se dedicó a pavimentar su plataforma electoral para llegar a la Procuraduría, a punta de nombramientos y frenazos complacientes con el gobierno y el congreso.

El contraste con Martínez es notorio. Con un brío notable ha desengavetado procesos que estaban dormidos para evitar pisar callos, muy especialmente de la clase política nacional y sus ramificaciones regionales y locales. El acceso a la información dejó de ser el privilegio de pocos medios con lo cual también se manipulaba para abrirla de manera equitativa a través de un mecanismo digital que bombardea datos permanentemente. El resultado: la radiografía de un país descompuesto con unos pseudo-dirigentes que entienden el ejercicio del poder como una oportunidad de enriquecimiento desbocado y disfrute personal de privilegios.

En esta desempolvada de procesos reapareció el exgobernador del Valle Juan Carlos Abadía, ahora por presuntas irregularidades en un contrato para la adquisición de textos escolares para las 40 bibliotecas del departamento por más de $800 millones que por favorecer el bolsillo de terceros, los niños se quedaron sin los libros. En una sola semana y junto a Abadía cayeron otros 3 exgobernadores, 5 exalcaldes y 9 exfuncionarios municipales, todos ad portas de la cárcel en Tolima, Chocó y Sucre por corrupción con los recursos para la salud, la educación y los alimentos escolares. Inaudito.

El fiscal Martínez sabe bien que la corrupción es el peor mal que corroe a Colombia, causa de pobreza y desigualdad y que la gente está hastiada. Cuenta con el arma para combatirla. Ojalá ni se raje ni se deje ahogar por las presiones y los intereses, que son demasiados.

Sigue en Twitter @elvira_bonilla

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