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Las espaldas y los fusibles

Marzo 16, 2017 - 11:30 p.m. Por: María Elvira Bonilla

El libreto ya se conoce. De sobra. Entran recursos ilegales a las campañas, bien sea de origen en el narcotráfico, como en el caso la Presidencia de Ernesto Samper, o donaciones envenenadas -sobornos encubiertos- como en el caso de Oderbrecht a la primera campaña presidencial de Juan Manuel Santos. La lección aprendida del elefante que se le metió al cuarto a Samper -la inmortal analogía de monseñor Rubiano- y no se enteró se volvió un comportamiento repetido entre los gobernantes cogidos con movidas ilegales.

Una vez se descubre la trampa y las pruebas son tan gruesas que no se puede tapar el sol con las manos, como en el caso de los Rodríguez Orejuela y ahora de Odebrecht, el Presidente -Samper o Santos- sale a afirmar olímpicamente que todo ocurrió a sus espaldas. “Acabo de enterarme”, dijo Santos. ¡Como de Ripley!

Paso siguiente viene la conspiración para salvar de responsabilidad a quien debía ser el único responsable: el Presidente. Los señalamientos se direccionan hacia una misma persona. En este caso el gerente de campaña; que se sabe nunca actúa solo ni como rueda suelta. En el caso de Samper, Fernando Botero; en el de Santos, Roberto Prieto, que se convierten en los fusibles. Del Proceso 8000 quedaron solo dos crucificados Botero y el tesorero Santiago Medina que terminó en la cárcel y murió amargado y solo al poco tiempo.

En el caso de la financiación de Santos Presidente la ruta que se está siguiendo es exactamente la misma. El escándalo Odebrecht va a permitir descubrir las trampas y triquiñuelas que se hicieron para asegurar los recursos que demandaba la agresiva campaña negativa trazada por el asesor venezolano JJ Rendón cuya base era la costosísima pauta televisiva. Fue grande la chequera que se requirió para derrotar la entusiasta ola verde de Antanas Mockus.

Es difícil de creer que Santos y su comité financiero compuesto por versados empresarios como Juan Claudio Morales, Orlando Sardi y Luz Ángela Caldas no se hubiera enterado de quién había cancelado una factura por $ 1.200 millones para pagar un millón de afiches, pieza clave de la estrategia publicitaria, cuando este cuantioso valor equivalía casi al 10% del tope autorizado de $15.000 millones para toda la campaña? ¿Habrán recibido más donaciones en especie para brincarse el tope autorizado por la ley?

Los favores de la financiación de las campañas los pagan bien los presidentes. Cumplen. Con nombramientos y con contratos. Se sabe de reuniones de Prieto con el Presidente en la Casa de huéspedes ilustres de Cartagena para corresponder a los apoyos de campaña con nombramientos; de una de estas reuniones surgió el nombre, por ejemplo, de Luis Fernando Arboleda, a Findeter, financiera en la que la empresa de comunicaciones de la familia Prieto, Marketmedios Comunicaciones S. A., encontró una verdadera mina de contratos. Prieto reconoce que han obtenido contratos en comunicaciones con entidades del Estado hasta por $8.000 millones, mientras el Procurador afirma que la suma puede llegar a los $20.000 millones.

La degradación a la que ha llegado la política entendida cada día más como un negocio, confirma que la confesado por Odebrecht -las donaciones a campañas y los sobornos vistos como una inversión para cosechar a futuro-, es una práctica más común de lo que se creía. Empieza a correrse el telón.

Sigue en Twitter @elvira_bonilla

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