mario fernando prado

Bloqueo a la vista

Las comunidades indígenas del Cauca están listas. El bloqueo de la Carretera Panamericana será un hecho en los próximos días. A él se unirán todos los movimientos habidos y por haber incluyendo -ojo- a los cocaleros de Nariño. La intención es enfrentar y desafiar al Gobierno una vez más, paralizar la movilización de personas, materias primas y productos y no bajar la guardia con “arreglos de carretera” como ha sucedido en ocasiones anteriores amén de los muertos que ya no faltan en estas confrontaciones.

Como se recordará, a los indígenas, muchos de los cuales están bastante ‘popochos’, se les ha prometido el oro y el moro con tal de que abran paso. Lo han hecho funcionarios de Palacio, de aquellos que mandan a que “arreglen ese bollo” a como dé lugar. Y por tal razón se firman documentos y se plasman en papeles promesas y más promesas, muchas de las cuales nunca se cumplen.

Por ello los indígenas se sienten burlados y estafados porque y no solamente con ellos, el Gobierno se ha convertido en el conejero mayor. Les incumple a los unos y a los otros. A los buenos y a los malos. Le incumple a todo el mundo. Quedar mal es tan común que ya se volvió costumbre y cada quién tiene su manera de protestar.

Y esto es lo que van a hacer los indígenas con un agravante adicional: que ahora cuentan con un nuevo resguardo en El Cofre, al pie de la carretera Cali - Popayán lo que les facilitará la resistencia y el aguante.

Ya veremos a las comisiones bogotanas tratando de convencerles que esta vez sí se les cumplirá y ellos, ni cortos ni perezosos, exagerarán sus exigencias porque se conocen el jueguito, que viene desde las épocas de Horacio Serpa, llegando hasta al célebre episodio del chirrinchi, de ingrata recordación.

Frente a esta amenaza, los comités intergremiales del Valle, Cauca y Nariño, unidos por primera vez en defensa de los intereses empresariales de sus regiones han emitido una voz de alerta, conocedores de antemano de lo que puede acarrear este bloqueo: pérdidas milmillonarias para la industria, el comercio y el turismo, no solamente de los tres departamentos del Suroccidente, sino también del comercio bilateral entre Colombia y Ecuador.

Algo trató de hacer el Gobierno el pasado viernes en Popayán cuando anunció la irrigación de unos dineros para tratar de apaciguar los ánimos, pero al parecer no ha tenido el resultado esperado. Reina pues una calma chicha que llaman y existe un pánico colectivo.

La advertencia de estas tres agremiaciones en torno a las consecuencias de un nuevo bloqueo que -repito- se veía venir, debe motivar de inmediato a los actores del conflicto a que se reúnan antes del ‘día de la brujas’ y arreglen por las buenas, lo que no podrán después arreglar por las malas.

Posdata: ¿Quién sería el ‘genio’ al que se le ocurrió instalar tres reductores de velocidad cerca al retén de El Saladito? Por un lado estamos luchando por agilizar la movilidad en la ‘viacrucis al mar’ y por otro lado, se frena el tráfico de subida y de bajada.

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